viernes, 1 de diciembre de 2017

Alabo

Os Alabo y glorifico, porque os habéis sometido a
María, vuestra Santa Madre, en todo, a fin de hacerme
por Ella vuestro fiel esclavo. Pero ay! ingrato e infiel
como soy, no he cumplido mis deberes, no he
cumplido los votos y promesas que tan solemnemente
hice en el bautismo, no he merecido ser llamado
vuestro hijo ni vuestro esclavo; y como nada hay en
mi que no merezca vuestra repulsa y vuestra cólera,
no me atrevo a acercarme por mis mismo a vuestra
Santísima Augusta Majestad.

Por esto he recurrido a la intercesión de vuestra
Santísima Madre, que Voz me habéis dado como
mediadora para con Voz, y por este medio espero
obtener de Voz la contrición y el perdón de mis
pecados, la adquisición y la conservación de la
Sabiduría.

Os saludo pues, !Oh María Inmaculada! Tabernáculo
viviente de la Divinidad, en donde la Sabiduría eterna
escondida quiere ser adorada por los ángeles y los
hombres; os saludo, !Oh reina del cielo y de la tierra!,
a cuyo imperio esta sometido todo cuanto esta debajo
de Dios. Os saludo, !Oh refugio seguro de los
pecadores! cuya Misericordia no falta a nadie;
escuchad los deseos que tengo de la Divina Sabiduría
y recibid, para ello los votos y las ofertas que mi
bajeza os presenta.