¡Haz que seamos transparencia del Evangelio, para que podamos
descubrir la gracia que anunciamos, para que podamos anunciar la gracia que
tenemos; envía ese Espíritu a nosotros, Señor, para que descubramos el
Evangelio de la victoria, para que nunca más nos entristezca la puerta que se
cierra, porque tú mismo nos descubres la puerta que se abre!".¡Es maravilloso! ¿Y qué nace de ahí? Lo que nos dice Jesús:
"Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia" San Juan 14,10, y más adelante dice: "El
Padre que permanece en mí es quien hace las obras, las palabras son las de mi
Padre y las obras son las de mi Padre" San Juan 14,10.Es
muy lindo eso, el invisible, el que habita en una luz inaccesible, el que nadie
ha visto ni puede ver, de repente está ahí ante nosotros en Jesús. Jesús
transparencia del Padre, Jesús revelador del Padre. ¡Que venga a nosotros el
Espíritu de Jesucristo!Él
termina dándonos una esperanza inmensa: "Si me pedís algo en mi nombre, yo
lo haré" San Juan 14,13.Jesús,
en tu propio nombre, te pedimos: "¡Danos el Espíritu Santo, junto con toda
la Iglesia; Jesucristo, nos estamos preparando para la efusión del Espíritu
Santo; Jesús, danos el Espíritu Santo, realiza en nosotros esa obra que nadie
más puede hacer!