Algo que quiere decirnos Jesús, es que cuando encontremos un
Amor del cual no vamos a ser dueños sino que será nuestro Dueño, cuando
encontremos ese tamaño de amor y sepamos que ese tamaño de amor es el que sí
está reinando, habremos encontrado el Evangelio. ¡Ése es el tamaño de la Buena
Noticia!: algo que realmente uno no debe perder.
"Aquel hombre que
encontró el tesoro lo volvió a esconder, y de la alegría él vendió todo lo que
tenía para comprar aquel terreno" ( San Mateo 13,44). ¡De
la alegría!
¡De la
alegría! La verdadera alegría del corazón humano no está en llenarse de cosas
sino en encontrar algo que nos llene.
Escucha: los
jóvenes quieren ser escuchados con empatía, precisamente “allí donde se
encuentran, compartiendo su existencia cotidiana” y desean que sus opiniones sean
consideradas, buscan sentirse parte activa de la Iglesia, sujetos y no meros
objetos de evangelización. Todos los jóvenes quieren ser escuchado, sin excluir
a nadie, porque la “escucha es la primera forma de lenguaje verdadero y audaz
que los jóvenes piden en voz alta a la Iglesia”.
2.- Acompañamiento: los
jóvenes piden se acompañados, a nivel espiritual, formativo, familiar,
vocacional. Este acompañamiento no es, de hecho, una opción con respecto al
deber de educar y evangelizar a los jóvenes sino un deber eclesial y un derecho
de todo joven” que sirve para formar conciencias y libertad, a cultivar sueños
pero también a “emprender pasos concretos en las estrecheces de la vida”. Y en
este marco el papel de la familia es central y sigue representando una
referencia privilegiada en el proceso de desarrollo integral de la persona”.
3.- Conversión: el
tema de la conversión es tratado ampliamente en el documento sinodal: está el
drama de jóvenes cristianos que “representan una minoría expuesta a la
violencia y a la presión de la mayoría que pretende su conversión” como así
también la solicitud de una “conversión sistemática” en el ámbito educativo
para que todas las estructuras formativas y sus miembros inviertan más en la
“formación integral” de manera que no se transmitan sólo contenidos, sino que
se dé también testimonio “de madurez humana”, para hacer que los jóvenes sean
sujetos y protagonistas de su misma vida.
4.- Discernimiento: es
una de las palabras mayormente presentes en el Documento, entendido como
“estilo de una Iglesia en salida”, para responder a las exigencias de los
jóvenes. El discernimiento debe ser ofrecido a las jóvenes generaciones como
“instrumento de lucha” que los haga capaces de reconocer “los tiempos de Dios”
y “no desaprovechar” sus inspiraciones y su “invitación a crecer”.
Discernimiento que es un “don y riesgo” porque no es inmune al error, pero
enseña a los jóvenes la disponibilidad a sumir decisiones que cuestan.
5.- Desafíos: discriminación
religiosa, racismo, trabajo precario, pobreza, migraciones forzadas y trata:
son muchos los desafíos que deben enfrentar los jóvenes de hoy, y muchos de
ellos, explica el Instrumentum Laboris, son generados por
fenómenos de exclusión, por la “cultura del descarte”, por un uno impropio de
las nuevas tecnologías digitales tan difusivas pero también arriesgadas por el
fenómeno del “Dark web” que pueden generar.
6.- Vocación: a
este respecto el Documento evidencia la visión reductiva del término
“vocación”, ya que la pastoral vocacional es entendida como una actividad
finalizada sólo al reclutamiento de sacerdotes y religiosos. Por ello, surge la
necesidad de volver a pensar la pastoral juvenil vocacional para que sea “de
amplio respiro”. De hecho cada joven tiene su vocación que puede ser expresada
en varios ámbitos: familia, estudio, profesión, política… convirtiéndose en “un
eje de integración de todas las dimensiones de la persona”.
Con respecto
las vocaciones sacerdotales la Iglesia está llamada a reflexionar porque es
innegable su preocupación por la disminución del número de los candidatos, y
esto hace necesario – señala el Instrumentum – una reflexión renovada sobre la
vocación al ministerio y una pastoral vocacional que sepa hacer sentir la
fascinación de la llamada de Jesús a transformarse en pastores de su rebaño”
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