El que sirve al hermano/a, no le da un símbolo de la vida, le está entregando la lección que el mismo Cristo nos entregó, de comunicar la vida con generosidad. Se llega al cuerpo por el servicio al corazón herido y se conmueve al corazón por la entrega.
El Espíritu clama en el corazón por integral liberación, la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
No hay en él parecer, no hay hermosura
Para que le miremos…
Despreciado y abandonado de los seres humanos,
Varón de dolores y familiarizado con el sufrimiento,
Y como uno ante el cual se oculta del rostro,
Menospreciado sin que le tengamos en cuenta
( Is 53,3)

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