
En nuestro caminar diario encontramos un sin número de retos que se manifiestan de varias maneras; la salud, cuestiones laborales, las relaciones personales, situaciones legales, pero muchas veces el reto más fuerte es la apertura a crecer en nuestra relación con Dios. El ser humano se pasa toda la vida tratando de encontrar la felicidad perfecta y en su búsqueda se encuentra con muchas cosas que le traen algo de felicidad, pero que no lo llenan en su totalidad. Sin embargo, hay muchos que se conforman con ese poquito de felicidad porque no profundizan más la búsqueda. Es allí donde el que si lo hace, encuentra un verdadero tesoro Dios.
La realidad es que para ser seres integrales necesitamos alimentar no solo nuestro cuerpo, o nuestra mente, también debemos alimentar nuestro espíritu y compartir nuestros dones y talentos con los demás. Solo quien aprende a balancear su vida, aprende a ver los obstáculos de otra manera, teniendo fe de que es Dios quien nos da la fuerza para seguir.
El hombre solo logra ser brillante porque en el momento de ser creado Dios le dio la capacidad para hacer grandes cosas, aquel que no lo reconoce termina perdiéndose… cuantas personas hay por ahí contando todos los logros que han obtenido gracias a “su” propio merito; la realidad es que quien no reconoce que su éxito es gracias a los dones que Dios le dio, tarde o temprano se estrella… es triste pero muchas veces el ser humano necesita tocar fondo y experimentar algo de sufrimiento para re-evaluar su vida y sus prioridades.
Si encuentras alguna dificultad, respira profundamente, eleva tu mirada al cielo, cierra tus ojos, y habla con El. Si es preciso ve a la Iglesia y frente a su altar de rodillas cuéntale lo que te pasa. No es necesario que le digas las razones por las cuales no te has acercado a hablar con El antes porque él ya las conoce. Si eres una persona orante pero hoy sencillamente no tuviste el mejor día, animo! Ora más. El ser humano es limitado, pero Dios no conoce límites y todo lo puede, pídele lo que sea pero hazlo con Fe. Abre tu corazón y deja que sea Dios quien derribe la barrera que has puesto en el… que Dios logre amoldar tu corazón y sanar tus heridas para que cada día seas un verdadero testimonio del amor Dios. No dejes que sentimientos negativos oscurescan tu corazón, deséchalos porque el que más sufre termina siendo tú.
Aprendamos a darle el primer lugar a Dios en tu vida, ese día empezarás a ver la vida de otra manera… puede ser que los obstáculos no se vayan, pero aprenderás a afrontar cualquier situación con fe y esperanza.
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