sábado, 10 de octubre de 2015

Familia


Lo mejor de mi vida no lo aprendí ni cuando fui a la universidad ni cuando fui al seminario a estudiar filosofía y teología, lo aprendí en mi familia”, relató.
En la familia, dijo, las personas aprender a “amar, querer, respetar, reír, entregarse al otro que es más importante que yo, a respetar a los mayores”.
Aprendí en mi familia a conocer a nuestro Señor, mi primera catequista fue mi madre y también mi padre. (La familia) es creadora de tal humanismo que nos ayuda a humanizar nuestra vida, por eso es importante que queramos contemplar y mirar nuestras situaciones y estar al lado de esas situaciones para amar incondicionalmente con la misericordia de nuestro Señor”.
El Arzobispo de Madrid afirmó luego que ha podido observar en los padres sinodales una gran libertad y “un deseo inmenso de poder mostrar al mundo que la familia es rica, tan es así que nuestro Señor tomó rostro humano en una familia”.
Sobre la forma en que los obispos se pueden dirigir a la familia en todo el mundo, Mons. Osoro dijo que existe “un lenguaje que es el del corazón, que alcanza la profundidad de la vida humana. (Hace falta) salir al camino y a la realidad de la familia en concreto como lo hizo el Señor en Emaús” y los discípulos experimentaron intensamente su presencia.

El Prelado explicó asimismo que es importante esta reflexión de los obispos y resaltó que “no estamos aquí reunidos por pura casualidad. Todos hemos necesitado un padre y una madre para venir a este mundo. Todos”.

Pastoral de Salud

 Su extraordinaria sensibilidad plasmada en su amor a Cristo, a la Iglesia, a su familia y al género humano: «cualquier forma de desconfianza o de trato descortés con alguien sobre todo, si se trata de débiles, pobres o inferiores, cualquier dureza o irreflexión de juicio me procuran pena e íntimo sufrimiento». Revela la conciencia de su propia indigencia «el Miserere por mis pecados debería ser mi plegaria más familiar», la humildad y generosidad de un alma nobilísima, dispuesta a conquistar la santidad: «el pensamiento de que estoy obligado, como mi tarea principal y única, a hacerme santo cueste lo que cueste, debe ser mi preocupación constante; pero preocupación serena y tranquila, no agobiante y tirana». En suma, el Diario revela la trayectoria vital y espiritual de este gran hombre de Di departamento de Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Española  ha organizadosimposiun. Unas 200 personas, que trabajan en la asistencia religiosa en los hospitales, participarán en este encuentro con el objetivo de buscar las claves para vivir una pastoral evangelizadora más adaptada a las circunstancias actuales hospitalarias, informó la CEE en un comunicado.
En la sesión inaugural, el día 13 a las 10.00 horas, participarán el secretario del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios, Mons. Jean-Marie Mupendawatu, el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral, Mons. Sebastià Taltavull, y el obispo responsable de la Pastoral de la Salud, Mons. Jesús Fernández.
El programa del encuentro incluye distintas ponencias, presentación de experiencias y trabajos en grupo que permitirán definir cómo hacer eficaz la asistencia religiosa católica en los hospitales teniendo en cuenta los cambios que se han producido en la sociedad y en los centros hospitalarios en los últimos años. Estos cambios plantean un desafío y el reto es dar una respuesta adecuada para que la acción evangelizadora de la Iglesia esté presente en los hospitales respondiendo a estas nuevas necesidades.
La pastoral sanitaria en cifras
En la actualidad hay presencia del Servicio de Asistencia Religiosa Católica Hospitalaria (SARCH) en 322 hospitales públicos en los que se atiende 125.134 camas y se hace acompañamiento a unas 146.460 personas al mes (enfermos y familiares). Para este trabajo pastoral se cuenta con 483 capellanes a jornada completa; 271 a media jornada; 83 personas idóneas (no sacerdotes) a jornada completa; 61 personas idóneas a media jornada; y alrededor de 800 voluntarios.
Encuesta sobre el servicio religioso en los hospitales
Uno de los trabajos de este simposium será analizar los resultados de una encuesta previa realizada por el departamento de Pastoral de la Salud de la CEE. Este estudio permitirá conocer el trabajo que hoy se está realizando y valorar cuáles deben ser los cambios.

La encuesta recoge los datos de las delegaciones diocesanas de pastoral sanitaria y las repuestas personales de los miembros del SARCH. Se plantean 39 cuestiones sobre, entre otras cosas, la motivación para elegir esta pastoral; grado de satisfacción personal; necesidades de formación; actividades pastorales a las que se dedica más tiempo; qué aspectos valora más la gente; actitudes imprescindibles para desarrollar este servicio; la relación con el personal hospitalario; problemas en el desarrollo del servicio; qué se podría hacer para mejorar el servicio religioso a los enfermos y sus familias; y cómo ven el futuro. Con sus respuestas se han elaborado 10 temas de reflexión sobre el trabajo pastoral.

viernes, 9 de octubre de 2015

Corazòn






El corazón se denomina metafóricamente como la voluntad, que debe buscar a Dios como la última felicidad humana. Una voluntad efectiva siempre apuntando a Dios, nuestro creador y objetivo final, y nos mueve hacia el Cielo. Una voluntad malvada e infiel es desorientada y persigue objetivos inferiores a Dios, incluyendo el engaño del pecado, que puede por desgracia provocar la pérdida de la Fe e incluso posterior Apostasía.
Debemos preservar el estado de gracia recibida en el Bautismo hasta el final de nuestras vidas. Sin embargo, si cometemos pecado mortal debemos buscar lo antes posible el sacramento de la Penitencia para domar nuestro malvado y adúltero corazón por la Gracia. El Espíritu Santo vuelve a nuestra Alma para operar de nuevo en nosotros y a través de nosotros de acuerdo con los Dones y Frutos del Espíritu Santo. Mantenga su alma como un Tabernáculo del Espíritu Santo a través de los sacramentos, en particular la Eucaristía, la oración, sobre todo la Santa Misa, y las buenas obras, como las Obras de Misericordia. Hermanos, Sed Misericordiosos, y preservan el estado de gracia y la Conciencia de los Últimos Tiempos. 

Arrepentimiento






El Arrepentimiento significa que lamentamos profundamente hemos pecado, y tenemos la intención de arreglar nosotros.


La Confesión es el acto de comunicar nuestros pecados a un sacerdote. El acto es absolutamente ne
cesario para los pecados mortales, pero también es una práctica saludable para los pecados veniales.


La Penitencia consiste en oraciones o acciones privadas que el confesor recomienda al penitente para la expiación de sus pecados.


La Absolución son las palabras que Cristo habla, a través del confesor, para liberarnos de los pecados. • Nos reconciliamos con Dios y con la Iglesia Católica, y restaura la gracia santificante, el estado de gracia.


Somos redimidos de la condenación eterna contraída por el pecado mortal.


Recibimos el perdón, al menos parcialmente, de las penas temporales consecuencia del pecado Logramos la paz y la serenidad de la conciencia y el consuelo espiritual.

jueves, 8 de octubre de 2015

Familia

ATICANO, 07 Oct. 15 / 04:20 am (ACI).- El Papa Francisco dedicó de nuevo sucatequesis en la Audiencia General de este miércoles a la familia. En la Plaza de San Pedro afirmó que la familia es “la carta magna de la Iglesia” y advirtió de que el mundo necesita “una robusta inyección” del espíritu familiar.
El Pontífice también pidió oraciones para la buena marcha del Sínodo de los Obispos sobre la Familia que comenzó el pasado 4 y concluirá el 25 de octubre.
A continuación el texto completo de la catequesis gracias a Radio Vaticano:
Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!
Hace pocos días ha iniciado el Sínodo de los Obispos con el tema “La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”. La familia que camina en la vía del Señor es fundamental en el testimonio de amor de Dios y merece toda la dedicación de la cual la Iglesia es capaz. El Sínodo está llamado a interpretar, para hoy, este celo y este cuidado de la Iglesia. Acompañamos todo el recorrido sinodal sobre todo con nuestra oración y nuestra atención. Y en este período las catequesis serán reflexiones inspiradas por algunos aspectos de la relación -que podemos decir bien indisoluble- entre la Iglesia y la familia, con el horizonte abierto al bien de la entera comunidad cristiana.
Una mirada atenta a la vida cotidiana de los hombres y de las mujeres de hoy muestra inmediatamente la necesidad que hay en todas partes de una sólida inyección de espíritu familiar. De hecho, el estilo de las relaciones -civiles, económicas, jurídicas, profesionales, de ciudadanía- aparece muy racional, formal, organizado, pero también muy “deshidratado”, árido, anónimo. Se transforma en ocasiones en insoportable. Aunque quiere ser inclusivo en sus formas, en la realidad abandona a la soledad y al descarte un número siempre mayor de personas.
He aquí porqué la familia abre para la entera sociedad una perspectiva más humana: abre los ojos de los hijos sobre la vida –y no solo la mirada, sino también los otros sentidos- representando una visión de la relación humana edificada sobre la libre alianza de amor. La familia introduce a la necesidad de vínculos de fidelidad, sinceridad, confianza, cooperación, respeto; anima a proyectar un mundo habitable y a creer en las relaciones de confianza, también en condiciones difíciles; enseña a honrar la palabra dada, el respeto de las singulares personas, el compartir de los límites personales y de los otros. Y todos somos conscientes de lo insustituible de la atención familiar por los miembros más pequeños, más vulnerables, más heridos y aún los más devastados por las conductas de su vida. En la sociedad que practica estas actitudes, las ha asimilado por el espíritu familiar y no de la competición y del deseo de autorealización.
Y bien, aún sabiendo todo esto, no se da a la familia el peso debido -y reconocimiento y apoyo- en la organización política y económica de la sociedad contemporánea. Quisiera decir más: la familia no solo no tiene reconocimiento adecuado, pero ¡no genera más aprendizaje! A veces se diría que, con toda la ciencia y la técnica, la sociedad moderna todavía no es capaz de traducir estos conocimientos en formas mejores de convivencia civil. No solo la organización de la vida común se encalla más, en la burocracia del todo extraña a los vínculos humanos fundamentales, pero incluso la costumbre social y política muestra a menudo signos de degrado –agresividad, vulgaridad, desprecio…-, que están muy por debajo del umbral de una educación familiar mínima. En tal coyuntura, los extremos opuestos de este embrutecimiento de las relaciones -es decir,  la torpeza tecnocrática y el familismo amoral- se conjugan y se alimentan mutuamente. Es en verdad una paradoja.
La Iglesia distingue hoy, en este punto exacto, el sentido histórico de su misión acerca de la familia y del auténtico espíritu familiar: comenzando por una atenta revisión de vida, que se refiere a sí misma. Se podría decir que el “espíritu familiar” es una carta constitucional para la Iglesia: así el cristianismo debe aparecer, y así debe ser. Está escrito en letras claras:  «Ustedes que en un tiempo eran lejanos -dice san Pablo- […] ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios» (Ef 2,19). La Iglesia es y debe ser la familia de Dios.
Jesús, cuando llamó a Pedro a seguirlo, le dijo que lo habría hecho “pescador de hombres”; y para esto se necesita un nuevo tipo de redes. Podemos decir que hoy las familias son una de las redes más importantes para la misión de Pedro y de la Iglesia. ¡No es una red que hace prisioneros! Al contrario, libera de las aguas malas del abandono y de la indiferencia, que ahogan muchos seres humanos en el mar de la soledad y de la indiferencia. Las familias saben bien qué es la dignidad de sentirse hijos y no esclavos, o extraños, o sólo un número del documento de identidad.

Desde aquí, de la familia, Jesús recomienza su pasaje entre los seres humanos para persuadirlos que Dios no los ha olvidado. Desde aquí Pedro toma vigor para su ministerio. Desde aquí la Iglesia, obedeciendo a la palabra del Maestro, sale a pescar, seguro que, si esto pasa, la pesca será milagrosa. Que el entusiasmo de los Padres sinodales, animados por el Espíritu Santo, fomenten el impulso de una Iglesia que abandona las redes viejas y se pone a pescar confiando en la palabra de su Señor. ¡Rezamos intensamente por esto! Cristo, del resto, ha prometido y nos alienta: aunque los malos padres no rechazan el pan a los hijos hambrientos, figurémonos si Dios no dará el Espíritu a quienes -aún siendo imperfectos- ¡lo piden con apasionada insistencia! (cfr Lc 11,9-13). Gracias.

Sìnodo

VATICANO, 06 Oct. 15 / 12:10 pm (ACI).- El Sínodo de los Obispos sobre la Familia, la reunión mundial de representantes de la Iglesia en todo el mundo para debatir sobre los diversos desafíos actuales de la institución familiar, continuó hoy en su segundo día de sesiones.
En conferencia de prensa realizada en la Sala Stampa del Vaticano, el P. Federico Lombardi explicó algunos detalles de este importante evento que reúne a cientos de obispos de todo el planeta. Aquí diez cosas que se deberían saber:
1.- Han intervenido en las dos congregaciones generales (sesiones) entre ayer en la noche y esta mañana, unos 70 padres sinodales (obispos). Cada uno ha tenido tres minutos para compartir su aporte al Sínodo.
2.- Han sido 10 intervenciones de América Latina, 7 de América del Norte, 26 de Europa, 12 de África, 8 de Asia y Oceanía y 6 de Medio Oriente.
3.- Los idiomas utilizados han sido 23 en italiano, 21 en inglés, 16 en francés, 7 en español y otros más en alemán y portugués.
4.- Esta mañana el Relator General del Sínodo, el Cardenal italiano Lorenzo Baldisseri reiteró en su intervención la metodología del Sínodo que desde esta tarde se reúne en los círculos menores que son los grupos más pequeños en  donde los obispos comparten sus impresiones en su propio idioma.
5.- Los aportes de los círculos menores serán entregados a la comisión de diez personas que se constituyó el pasado 7 de septiembre que reunirá los aportes para la relación (documento) final.
6.- Entre los temas tratados está la “revolución cultural” que se vive actualmente y cómo la Iglesia acompaña con paciencia y humildad al pueblo de Dios para encontrar respuestas para vivir mejor la fe cristiana.
7.- Otras intervenciones han señalado que las catequesis del Papa Francisco en las audiencias generales de los miércoles, proporcionan un modo positivo y claro para hablar sobre la realidad de las familias en el mundo de hoy.
8.- Algunos padres sinodales han recordado la importancia de reconocer en la familia una gran comunidad que acoge y sostiene con su solidaridad a otras familias en dificultad.
9.- También destacaron la importancia de los ancianos en la transmisión de la fe, el aporte de los abuelos para vivir la confianza, la gracia y la esperanza y así transmitir el Evangelio en el mundo de hoy. El tema del desafío de la inmigración también estuvo entre lo tratado este día.

10.- El P. Manuel Dorantes, asistente en español de la Sala de Prensa del Vaticano, explicó que en las intervenciones de los obispos de América Latina se han referido a los peligros de la ideología de género en las legislaciones de la región y han alentado una pastoral que permita comprender mejor la importancia del vínculo matrimonio

domingo, 4 de octubre de 2015

Cienia

La misionología ya ha sido aceptada como una ciencia independiente de la teología que estudia específicamente la misión, se dedica exclusivamente a formar a los agentes misioneros de la Iglesia para cumplir con el objetivo de llevar el evangelio a nuestros hermanos; recordemos que hoy se maneja una campaña “misión continental”, entonces podemos deducir que para el católico se agrega una nueva palabra a nuestra vida diaria que no conocíamos pues, esta ciencia como ya lo dije se dedica a formar a quienes van a ir a misionar o de misión a otras tierras, quienes van a llevar el evangelio (la buena nueva), por tanto deben de tener una formación adecuada, sistemática, científica y humana.
Enviar a alguien a misionar a tierras desconocidas donde Dios no es conocido es todo un reto. Cuando se es enviado a misión evangelizadora, entramos en una dimensión desconocida donde Dios nos muestra el hambre de Él, basado en el documento conciliar Ad-agentes  se edita un libro de apoyo importante para las parroquias “”Parroquia evangelizadora” y ahí trata el factor misionero.
Se tiene la necesidad de dedicar un tiempo y esfuerzo en formar a sus agentes misioneros, no sólo para enviarlos de misión a tierras lejanas sino para enviarlos a sus colonias del territorio pastoral; para los hermanos cristianos, testigos, evangélicos la palabra “misionología” les es más familiar, a los itinerantes ni se diga; sabemos que el católico está entrando en una nueva etapa de aprendizaje como evangelizador y poco a poco vamos a conociendo términos que no estaban en nuestro vocabulario religiosos.
 La misionología, bienvenida para los que tienen tiempo de estudiar, para quienes les interese estudiar y llevar el evangelio de nuestro Señor
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