domingo, 31 de enero de 2016

Infunda

 La alabanza que Dios quiere. Dios quiere que la alabanza empiece en lo profundo de nosotros, Romanos diez. Cree en tu corazón, y a partir de ese corazón, como desbordándose ese corazón en tus labios, alaba a tu Señor y Salvador. Que vuestro corazón sea todo para el Señor, como lo es hoy" Que Dios nuestro Señor infunda su Espíritu de amor en nosotros, para que en nosotros crezcan también estos tres amores. Sobre todo, desde luego, pidámosle para que crezca el amor a su unción, a su mismo Espíritu, a su plan entre nosotros. Que el Señor haga brillar el sol de su misericordia en nosotros para que nos podamos reconocer elegidos y podamos, como Pablo, ponernos a su servicio y entregarnos a la hermosa causa del Evangelio. Si bien es cierto que cada uno requiere un encuentro personal con Dios,  ese encuentro podemos imaginarlo diciendo que la fe viene como de arriba, es un don de lo alto,  en este aspecto insiste el mismo Pablo muchas veces;  la fe también es un camino horizontal: la fe viene de los fieles, pero la fe viene también de otras personas.  entre esta dimensión vertical de la gracia del Espíritu que permite creer,  esa dimensión horizontal de la sucesión apostólica, que nos enseña a creer, en esa cruz de lo vertical y de lo horizontal, el cristiano va recibiendo suficiente alimento para vivir en cada momento de la historia su propia fe, y al mismo tiempo para abrirse a un futuro siempre mayor y siempre mejor

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