La alabanza
que Dios quiere. Dios quiere que la alabanza empiece en lo profundo de
nosotros, Romanos diez. Cree en tu corazón, y a partir de ese corazón, como
desbordándose ese corazón en tus labios, alaba a tu Señor y Salvador. Que vuestro
corazón sea todo para el Señor, como lo es hoy" Que Dios nuestro
Señor infunda su Espíritu de amor en nosotros, para que en nosotros crezcan
también estos tres amores. Sobre todo, desde luego, pidámosle para que crezca
el amor a su unción, a su mismo Espíritu, a su plan entre nosotros. Que el
Señor haga brillar el sol de su misericordia en nosotros para que nos podamos
reconocer elegidos y podamos, como Pablo, ponernos a su servicio y entregarnos
a la hermosa causa del Evangelio. Si bien es cierto que cada uno requiere
un encuentro personal con Dios, ese encuentro podemos imaginarlo diciendo que
la fe viene como de arriba, es un don de lo alto, en este aspecto insiste el
mismo Pablo muchas veces; la fe también es un camino
horizontal: la fe viene de los fieles, pero la fe viene también de otras
personas. entre esta
dimensión vertical de la gracia del Espíritu que permite creer, esa dimensión
horizontal de la sucesión apostólica, que nos enseña a creer, en esa cruz de lo
vertical y de lo horizontal, el cristiano va recibiendo suficiente alimento
para vivir en cada momento de la historia su propia fe, y al mismo tiempo para
abrirse a un futuro siempre mayor y siempre mejor
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