jueves, 7 de septiembre de 2017

Adorable

Adorable Corazón de Jesús, el más tierno ,el más amoroso, el más generoso de los corazones. Llena de gratitud ante tus beneficios, me consagro sin reserva eternamente a ti .Permíteme ser dócil instrumento para hacer tu Divina Voluntad.  Deseo dedicar todas mis fuerzas a propagar tu Evangelio ,y a ganar con tu ayuda esos corazones para ti. Recibe mi corazón, oh Jesús.
 
Señor Jesús, por el Corazón Inmaculado de María,
Madre Nuestra, me consagro a tu Corazón y
contigo al Padre mediante el Espíritu Santo
en tu Santo Sacrificio del Altar,
con mi oración y mi trabajo,
sufrimientos y alegrías de hoy,
en reparación por nuestros pecados.
Y para que venga a nosotros tu reino.
Te pido en especial por el Papa
y sus intenciones
 ¡Sagrado Corazón de Jesús!
Henos aquí postrados ante tu Santa Imagen,
con los sentimientos del reconocimiento más profundo
por todos tus beneficio es y del más ardiente amor
por tu inefable bondad.
Te consagramos,
por medio del Corazón Inmaculado de María,
y bajo el poderoso patrocinio de San José,
toda nuestra familia.
Sea nuestro hogar como el de Nazareth,
el asilo inviolable del honor,
de la fe, de la caridad, del trabajo, de la oración,
del orden y de la paz doméstica.
Sé Tú, el modelo de nuestra conducta
y el celoso protector de todos nuestros intereses.
Te consagramos todas las pruebas,
todas las alegrías,
todos los acontecimientos de nuestra vida de familia,
y te suplicamos que derrames tus bendiciones
sobre todos sus miembros, ausentes y presentes,
vivos y difuntos.
Los confiamos para siempre a tu Sagrado Corazón.
Te rogamos también por todas las familias del universo;
protege la cuna de los niños,
las escuelas de los adolescentes,
la vocación de los jóvenes;
sé la fuerza de los débiles, el soporte de los ancianos,
el esposo de las viudas, el padre de los huérfanos;
vela con tu amor inmenso
a la cabecera de los enfermos y de los agonizantes.
Pero sobre todo, ¡oh Jesús, océano de misericordia y de amor!
Te suplicamos que nos socorras en el momento de la muerte;
unidos entonces más estrechamente que nunca
a tu Sagrado Corazón,
sea Él nuestro asilo, nuestro refugio, nuestro lecho de reposo y,
después de adormecernos para siempre en tu seno bendito
¡oh Jesús! encontremos en el Paraíso
y en tu Sagrado Corazón,
toda nuestra familia.

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