sábado, 28 de octubre de 2017

Experiencia

La Biblia es un libro supremamente realista; no es un libro de fantasías ni de imaginaciones. Es un libro que nos habla claramente, de los momentos duros de la vida y de las cosas desagradables, dolorosas, que uno puede encontrar en este camino.
Esa experiencia del profeta Jeremías, cuántas personas se la podrían apropiar: "Oigo el cuchicheo de la gente. ¡Pavor en torno!" Jeremías 20,10. Se siente angustiado, se siente amenazado, se siente perseguido.
Es una experiencia casi enloquecedora la que vive Jeremías, especialmente, porque él ha intercedido, él ha rogado por sus enemigos, pero sus oraciones no han recibido más respuesta que las burlas. Siente su fe fracturada, siente dolor en su alma.
 La Carta de San Pablo a los Romanos. Aparecen otras experiencias tenebrosas. Por ejemplo, nos dice: "La muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con un delito como el de Adán" Carta a los Romanos 5,14.
¡La muerte que reina! El Papa, en estos días, habla con frecuencia y denuncia la cultura de la muerte: centenares de miles de abortos, muertos por hambre, muertos en la guerra, muertos por desesperación. Casi pareciera que estuviéramos dando culto a la diosa de la muerte.
¡Esa experiencia de maldad, esa experiencia de la culpa, esa experiencia del pecado! "Por un hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado, la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque pecaron" Carta a los Romanos 5,12.
La Biblia conoce esa realidad. No la esquiva. Por tanto, las palabras de Jesús no son palabras en el vacío. Cuando Él dice: "No tengáis miedo" San Mateo 10,31, es porque hay razones para tener miedo.

Hemos escuchado a Jeremías quejarse; hemos escuchado el corazón oprimido de Jeremías. Pero la lectura termina con un canto de esperanza.

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