Nos dice el Apóstol San Pablo: “Estáis edificados sobre el
cimiento de los Apóstoles y Profetas y el mismo Cristo Jesús es la piedra
angular.” Carta a los Efesios 2,20.
Que Cristo
sea la piedra angular, es comprensible, porque en Él y sólo en Él encuentra
verdadera firmeza la vida. La vida , sobre oscuridades; pero todo esto es vencido
por Jesucristo y Él, con su divina luz, manifiesta la verdad de Dios y la
verdad del hombre.
Como nosotros somos criaturas, cuando aparece
la verdad de nuestro Padre Creador, su infinito amor, su providencia, entonces
nuestra vida encuentra cimiento.
Dios es el
Señor de todos y a su voz, a su imperio todo obedece, también lo más tenebrosos
de los infiernos. Dios no deja de ser el Señor, y por consiguiente, cuando una
persona vive en pecado e intenta entrar en sí misma, lo que encuentra es que su
cimiento va por otro lado.
Porque la
raíz y el cimiento de todas las cosas sólo está en el designio creador de Dios,
que, como dice San Pablo, “Todo lo creó por Cristo y para Cristo. Para la
gloria de su Divino Hijo, para la gloria de Cristo y por Cristo, en razón de
Cristo y a través de Cristo, han sido hechas todas las cosas. Colosenses 1,16 “Estáis edificados sobre
el cimiento de los apóstoles y profetas” Carta a los Efesios 2,20 el mismo
Cristo Jesús es la piedra angular, ya habíamos comentado.
.
Porque
nosotros tenemos carne, es una respuesta, porque nosotros no somos puros
espíritus, y porque nosotros, en segundo lugar, a través de esa predicación que
llega por seres humanos como nosotros, somos así convictos, somos así tesoro,
trofeo de Cristo, y todo lo nuestro, toda nuestra humanidad, al verse ganada
por la palabra de hombres débiles como nosotros, agrietados como nosotros,
tienen que reconocer que sólo la gloria es para Dios.
Estos son los
"truquitos" del amor de Dios, este es el estilo de la Providencia del
Señor que se las arregla para darle vida a todos, para vencer a todos y para
que la gloria sea completamente suya. Venciéndonos, nos restaura en nuestra
dignidad; triunfando sobre nosotros, nos hace vencedores;, ganándonos, hace que
nuestra vida llegue realmente a realizarse y alcance su plenitud.
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