martes, 30 de noviembre de 2010

Cristo Rey

Rey y su Reino no terminaron. Estar con Jesús y participar en su reinado es lo que los cristianos hemos venido celebrando y prolongando durante siglos. Y es lo que que Él es el Rey de todo lo creado, el Rey de una nueva historia, el Rey de una nueva humanidad
El reinado de Jesús no es una proclama fugaz y oportunista, no es un discurso fácil y barato. Es devolver a la humanidad la posibilidad de volver a ser humana según el diseño de Dios; la posibilidad de reemprender aquel camino perdido que Dios ofreció , y que una libertad no vivida en la luz, en la verdad y en el amor. El reinado de Jesús es ese espacio de nueva historia en la que es posible vivir como hijos ante Dios, como hermanos ante los hombres, como confraternos ante todo lo creado.
Ya ha comenzado este reinado, y tantos hombres y mujeres han vivido así. Pero también, ¡cuántos aún no viven así ni ante el Padre Dios, ni ante el hermano hombre, ni ante la confraterna creación! Es un Reino de Jesús, que está sólo empezado, que se encuentra sin terminar, sin su plenitud final. Sólo hay un trono y éste es para Dios; y en ese trono se brinda libertad. Toda suplantación de ese Rey supondrá un camino de esclavitud, de inhumanidad, de corrupción, como lo demuestra la historia de siempre y la más reciente. Jesucristo Rey y por ese Reino hay que seguir trabajando, construyéndolo cotidianamente con cada gesto, en cada situación y circunstancia, para ir des¬terrando y transformando cuanto en nosotros y entre nosotros no corresponda al proyecto del Señor. Como dijeron nuestros mártires: ¡viva Cristo Rey!

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