El cristiano, una vez que ha decidido vivir de acuerdo al Evangelio, no puede ya tener los mismos patrones de vida, pues en muchas ocasiones estos serán incompatibles con el mensaje de Jesús. Por ello, muchas veces hay que cambiar de ambientes, de lecturas, de conversaciones, incluso de amistades.
El cristianismo, visto desde afuera, es decir desde el lado del mundo, de la vanalidad de la vida cómoda, puede parecer no solo "extraño" sino incluso falto de vida y sabor. No faltan los comentarios en los cuales se critica a los cristianos como personas aburridas y sin gozo (la verdad quien da esta impresión no está viviendo realmente la vida cristiana). Sin embargo, la vida cristiana es el vino añejo, nadie piensa que pueda ser bueno, pero una vez que se prueba no se quiere dejar. Quien ha tenido la experiencia de dejarse llenar por Dios no querrá nunca más experimentar la vaciedad del mundo. Pídele a Jesús que llene tu vida con su amor... ¡no te arrepentirás!
Espíritu Santo, instruye mi interior, de tal modo que pueda comprender tus pensamientos y tus deseos para mí, pues sé que ellos me llevarán a una vida plenamente dichosa, tal como lo planeaste desde la fundación del mundo.
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