María se puso en camino y fue aprisa a la montaña..." (Lc1,41)
Resuenan en nuestro corazón las palabras del evangelista san Lucas: "En cuanto oyó Isabel el saludo de María, (...) quedó llena de Espíritu Santo" (Lc 1, 41). El encuentro entre la Virgen y su prima Isabel es una especie de "pequeño Pentecostés" (…) En la narración evangélica, la Visitación sigue inmediatamente a la Anunciación: la Virgen santísima, que lleva en su seno al Hijo concebido por obra del Espíritu Santo, irradia en torno a sí gracia y gozo espiritual. La presencia del Espíritu en ella hace saltar de gozo al hijo de Isabel, Juan, destinado a preparar el camino del Hijo de Dios hecho hombre.
Quizá en ocasiones sientes que “caminas por un sendero solitario”, entre oscuridad y momentos difíciles… Momentos de adversidad. Pero es justamente en esos momentos de “prueba” que si tienes fe, si crees podrás encontrar el camino…Una promesa vive dentro de ti…,en tu corazón y en tu vida misma. Capaz de mover lo grandioso que eres . Una promesa que habla de presente y futuro llenos de esperanza que te acompaña en todo el camino de tu vida, iluminándote a encontrarle el sentido.
Cuando la noche este vencida tu podrás levantarte para encontrar el sol.
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