Vamos ahora a lo que es la misericordia propiamente dicha. La misericordia es sobre todo
una realidad, viva y verdadera, inmutable y para siempre, que viene al
encuentro de la miseria humana, por un misterio de absoluta y divina libertad,
y “salva” esta miseria humana no cancelándola o ignorándola ni tampoco
olvidándola , sino haciéndose cargo “personalmente”. En las espléndidas
celebraciones de Semana Santa que se desarrollan en el sur de España, como
también en muchos otros lugares donde la piedad popular es ferviente, cuando el
Cristo resucitado es conducido en procesión fuera de la iglesia, del pueblo
recogido en oración se eleva a menudo una voz conmovida y de profunda piedad
que grita: ¡La misericordia!
La misericordia es una Persona, es Cristo.
Encarnado, Muerto y Resucitado. Él quiere inculcar en cada hombre una relación
personal de verdad y de amor, y todo esto, desde nuestra perspectiva de pobres
pecadores, asombrados y sorprendidos, se llama: “misericordia”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario