sábado, 14 de noviembre de 2015

Misericordia



Vamos ahora a lo que es la misericordia propiamente dicha. La misericordia es sobre todo una realidad, viva y verdadera, inmutable y para siempre, que viene al encuentro de la miseria humana, por un misterio de absoluta y divina libertad, y “salva” esta miseria humana no cancelándola o ignorándola ni tampoco olvidándola , sino haciéndose cargo “personalmente”. En las espléndidas celebraciones de Semana Santa que se desarrollan en el sur de España, como también en muchos otros lugares donde la piedad popular es ferviente, cuando el Cristo resucitado es conducido en procesión fuera de la iglesia, del pueblo recogido en oración se eleva a menudo una voz conmovida y de profunda piedad que grita: ¡La misericordia!

La misericordia es una Persona, es Cristo. Encarnado, Muerto y Resucitado. Él quiere inculcar en cada hombre una relación personal de verdad y de amor, y todo esto, desde nuestra perspectiva de pobres pecadores, asombrados y sorprendidos, se llama: “misericordia”.

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