La esperanza se
vuelve gozosa expectativa, anhelo inmenso y apremiante, en las lecturas de hoy.
Esta es al vigilia misma de la Navidad; este es el tiempo para seguir, como
paso a paso, las horas que dieron lugar al acontecimiento único e irrepetible:
ver al Hijo de Dios en nuestra carne.
El énfasis, por
supuesto, está en la llegada de Cristo, pero la palabra clave que traviesa los
textos de esta celebración es el cambio de orientación. Cristo viene como una
"aurora de justicia" en la primera lectura; Él, en la segunda
lectura, es aquel para quien Juan el Bautista quiso preparar un pueblo bien
dispuesto; Él, en el evangelio, va al final de una larga lista de nombres, para
ser aquel que en su nombre mismo lleva la novedad de la salvación.
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