Entender lo importante de la fe como un don de Dios. Jesús dice: "Todo aquel que me da el Padre", es decir, el llegar a Jesús no es únicamente voluntad humana sino más bien respuesta al don de la fe. Es un binomio que se debe enlazar y crecer. Dios suscita en mí la fe en la resurrección de Cristo, en su ser Dios, en su presencia en mí, pero ahora debe de haber una respuesta generosa a esta revelación interior de Dios. A mayor fe, se esperaría una respuesta más grande de la persona. Sin embargo ¿qué pasa?, nos encontramos frecuentemente con gente que dice: yo creo en Jesucristo, creo que él es Dios, creo que está vivo, sin embargo su respuesta a esta fe no es congruente con lo que profesa, por ello no tiene Vida, ya que la frase se completa con: "El que viene a mí…" . En otras palabras, Dios nos pone en el corazón el deseo de ir a Jesús, de conocerlo, de amarlo, de tenerlo como Señor, pero ahora depende de nosotros el caminar, es decir, el orar, el conocerlo en su Palabra, el recibirlo verdaderamente como pan de vida. Pan que da la vida eterna. Revisa en estos días qué tan generosa está siendo tu respuesta a la fe que Dios ha suscitado en ti.
Dame tus ojos, Señor, quiero ver como tú ves; dame tu entendimiento, pues quiero entender, como tú entiendes; y dame tu corazón, para tener tus mismos sentimientos.
Quiero permanecer en quietud de corazón a la hora de la tribulación, sabiendo que es tu mano la que me moldea, que es tu toque divino el que está haciendo todo siempre nuevo. Enséñame a permanecer en paz mientras está la tormenta y dejándote actuar pues sé que es ahí donde tu poder se manifiesta con mayor majestad.
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