En nuestra vida diaria, cada momento que pasa, cada instante, es un regalo precioso del amor de Dios. Cada instante es una oportunidad para reconocerlo y acercarnos a Él.A veces pensamos que para alcanzar la santidad necesitamos de un “gran momento de heroísmo”, y no es así. Es verdad que Dios le ha pedido a muchos santos y santas de la historia, esas expresiones especiales en momentos cruciales.
Pero es verdad también, que en la gran mayoría de los casos, la santidad se va “construyendo” a través de ir, por así decirlo, sumando esos “momentos diarios de gran amor”.
Es decir, la santidad va creciendo en nosotros primero por la Gracia de Dios que amorosamente nos cubre. Y segundo, por la respuesta que damos a esa gracia. En las cosas cotidianas de nuestra vida, siempre que la medida para realizarlas es el amor….
Es decir, es entender, que el camino de santidad, es un camino que se recorre con Cristo y para Cristo.
No vamos solos, sino que Él nos lleva y nos guía con su amor infinito.
¡"Alo largo de los caminos de la existencia diaria es donde podréis encontrar al Señor"!Esta es la dimensión fundamental del encuentro ; no se trata de hacer alguna cosa ,sino con alguien, con el viviente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario