domingo, 8 de mayo de 2011

Perspectiva

Para Erikson (1968) la formación de la identidad es un desarrollo que se lleva a cabo a lo largo de toda la vida, con raíces en los momentos tempranos de nuestra infancia y de auto-reconocimiento, enfatizaba la adolescencia como momento crucial para consolidar la identidad, este punto de vista fue compartido posteriormente por Blos (1962). Erikson (1968) veía al adolescente tratando de integrar lo que conocía de si mismo y de su mundo en un continuum estable de conocimiento del pasado, experiencias presentes y metas futuras con el fin de elaborar un sentido cohesionado de si mismo.

La formación de la identidad por lo tanto es crucial en la elección del compañero de vida, en las formas de percibir el dolor, el amor, en la orientación que podamos tener hacia una profesión, en los anhelos que cada uno de nosotros se propone.

Tausk (2005) al analizar cómo el niño se descubre a sí mismo, planteó que: “El hombre necesita a lo largo de su vida encontrarse y experimentarse de manera diferente y positiva”. También menciona el importantísimo papel que la madre juega, ya que no le da un sentido de identidad al infante sino una identidad; el niño es el órgano, el instrumento para la completud de las madres, es decir, una madre no es madre hasta que tiene al niño en brazos, le da de comer, lo acaricia, lo protege y estas cuestiones no necesariamente son conscientes. Cuando la madre se relaciona con su bebé es lo que le da sentido a su vida, sus miradas se encuentran y es la mirada de la madre que cerciora al bebé de que existe y que tiene vida.

Nos adentraríamos al tema de la completud y por consiguiente de la incompletud. Creemos que son dos palabras muy fáciles de nombrar pero tal vez imposibles de definir. ¿Qué es lo que nos hace completos en esta vida? O tal vez la pregunta correcta sea: ¿Qué nos hace sentir tan incompletos? Será la falta de identidad, o la sensación de que aun no consolidamos eso que queremos. Para algunos la respuesta podría ser que si, que esta completud se inicia por saber quienes somos, que es lo que queremos e identificar perfectamente donde se encuentra esa felicidad tan anhelada.

El inicio de esta búsqueda probablemente comience así, cuestionándonos y planteando interrogantes que tal vez sólo muy en el fondo de nuestro interior se logre concretar una respuesta sobre la identidad y lo que nos lleva a los siguientes cuestionamientos: ¿Será entonces que; uno mismo elige su identidad? O ¿Son los padres los que heredan sus deseos en los hijos? O son ambas cosas.La complejidad de los seres humanos es única y por lo mismo creo que esta búsqueda y esta completud es un trabajo individual y quizás lo que nos motiva es la sensación de la falta, no sabemos a ciencia cierta, la falta de qué. Creemos que sólo en el mejor de los casos tendríamos claridad en que es lo nos haría completos. Sería tal vez el deseo de luchar por nuestros sueños, la perseverancia de encontrar la felicidad.

Es la vida misma, la que muchas veces nos orilla a entrar en pequeñas y grandes crisis, y lo anhelado básicamente sería: lograr un sentimiento de continuidad a lo largo del tiempo, de completud, compromiso emocional y el desarrollo o la aceptación de una visión del mundo que da significado a la vida y cierto reconocimiento del lugar que uno ocupa en el mundo para los otros

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