viernes, 9 de marzo de 2012

Creed en el Evangelio

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Antes de entregarse a la muerte, Jesús somete su voluntad humana a la voluntad divina del Padre: “No se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22,42). El demonio insistió una y otra vez, pero Jesús venció una y otra vez estas sugerencias hasta la victoria definitiva e irreversible de la resurrección.
La vida del ser humano en la tierra está sometida continuamente a la tentación, a la prueba. Nos encontramos continuamente con dificultades, que nos ayudan a crecer. Pero a veces nos acecha el desaliento y la desconfianza. Cuántas veces nos encontramos en situaciones límite, en las que nuestras fuerzas humanas son insuficientes. Por eso, Jesús se nos acerca a todos en este domingo para decirnos que es posible la victoria, que él está a nuestro lado, que él ha venido para enseñarnos a luchar y a vencer ayudados por su gracia.
“Nuestra vida en la tierra no puede estar sin tentaciones, ya que nuestro progreso se realiza precisamente a través de la tentación, y nadie se conoce a sí mismo si no es tentado, ni puede ser coronado si no ha vencido, ni vencer si no ha combatido, ni combatir si carece de enemigo y tentaciones” (S. Agustín). La tentación, por tanto, nos hace bien, porque nos ayuda a crecer y nos aporta el mérito de la victoria. La tentación por sí misma no es pecado, pero hemos de evitar las ocasiones o ponernos temerariamente en el peligro. Ahora bien, cuando nos llega la prueba, hemos de afrontarla con valentía y decisión, sin juguetear con el demonio ni hacer concesiones a nuestro hombre viejo. Podemos vencer si contamos con la victoria de Jesucristo, de la que él nos quiere hacer partícipes.
Miremos a la Pascua, miremos a Cristo crucificado y resucitado gloriosamente, y entremos en el tiempo de Cuaresma con deseo de conversión. “Convertíos y creed en el Evangelio” (Mc 1,15). Si morimos con él, resucitaremos con él. No podremos participar del gozo de la nueva vida que él nos da en el bautismo, si no morimos a nosotros mismos par resucitar con él a una nueva vida.

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