domingo, 16 de septiembre de 2012

Impregnar

La fe cristiana tiene la capacidad de impregnar todos los aspectos de la vida del ser humano. Lleva en si misma una vocación de totalidad. El Hijo de Dios, al haber asumido nuestra condición humana, no deja ningún aspecto de la vida humana sin iluminar ni transformar. Es preciso, por tanto, que la misión alcance todos los ámbitos de la sociedad y a todas las expresiones culturales descubriendo en ellos un lugar privilegiado para proponer a los hombres la salvación de Cristo. Benedicto XVI es un claro exponente del interés de la Iglesia por dialogar sobre la condición humana desde la novedad de Cristo y mostrar que la cultura, si es auténtica humana, está abierta al evangelio y se deja penetrar por él.
No debemos olvidar que estamos a punto de celebrar el cincuenta aniversario del Concilio Vaticano II, que presentó nítidamente el lugar que ocupa la Iglesia en la sociedad e impulsó el valor misionero del compromiso social cristiano.
La Misión  nos ayudará a presentar cómo la Iglesia, en esta dificilísima coyuntura histórica de crisis global y generalizada, se preocupa por el ser humano en su integridad haciendo memoria de la caridad de Cristo que se hace tangible, no sólo en la materialidad , sino en el testimonio vivo de los creyentes, que sustentan dichas obras, y que constituyen un voluntariado ejemplar. Testimonio activamente presente en la necesaria renovación evangélica de las realidades económicas, sociales y políticas que nos envuelven. Se podrá constatar que los pobres, enfermos y abandonados ocupan un lugar privilegiado en la vida de nuestra comunidad creyente.La Misión pondrá de relieve la vida de los santos en nuestra vida, señalando aquellos itinerarios de su vida que hicieron de muchos lugares de nuestra tierra una memoria venerable de sus virtudes y obras apostólicas. Igualmente, aprovechamos para dar a conocer el rico patrimonio histórico y cultural, obra de la fe que se hace cultura y vida.
La misión cristiana debe hacerse especialmente presente en los ámbitos del pensamiento, que tiene en la Universidad un lugar propio donde se debaten problemas que afectan a diversas áreas de la vida social. Confío en que una misión en este campo urja a los cristianos que trabajan en la Universidad a dar testimonio de Cristo y de la verdad.

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