“Navidad es el punto donde se unen el cielo y la tierra Dios se hace cercano; «el inaccesible quiere ser accesible; él, que existe antes del tiempo, comenzó a ser en el tiempo; el Señor del universo, velando la grandeza de su majestad, asumió la naturaleza de siervo» En ese Niño, necesitado de todo como los demás niños, lo que Dios es: eternidad, fuerza, santidad, vida, alegría, se une a lo que somos nosotros: debilidad, pecado, sufrimiento, muerte”.
Ésta es precisamente nuestra alegría: En ese niño del pesebre, ¡conocemos el rostro de Dios!, ¡podemos invocar su nombre! ¡Podemos acudir a adorarlo! Navidad el Señor “nos enseña la humildad, la pobreza de corazón, la sencillez, la cercanía a todos, la bondad, la paz”, y el “mensaje de la Nochebuena es, precisamente: a los hombres, la paz. Dios es la gloria y a él corresponde que se le de la gloria y ¿qué le da Dios a los hombres como prenda de su comunicación a ellos? Les da la paz a los hombres que son el objeto de su complacencia, de su amor”.
Que la alegría de saber que Dios se ha hecho cercano a nosotros nos lleve en esta época de Navidad a adorarlo en la humildad de la hostia consagrada, donde vuelve a unirse a lo que somos nosotros para elevarnos hacia Él a través de la comunión. Que corramos a adorarlo en el pesebre del Sagrario, donde baja del cielo hoy para hacerse cercano una y otra vez. Y que le podamos servir en cada niño necesitado de amor en nuestro hogar, familia y comunidad.
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