martes, 3 de marzo de 2015

Abrir

El cristianismo es diferente, está en abrir los ojos, más allá de mi grupo, de mi interés, de mis amigos, más allá de la gente que me quiere, me respeta y me invita. Cristo nos invita a abrir los ojos y mirar más allá de nuestras amistades, más allá de nuestro grupo, más allá de los que me gustan Cristo quiere que yo tenga ojos para descubrir a Lázaro, ese que nunca tiene parte en mi banquete, que nunca es invitado a mi casa. Cristo me invita a tener ojos mas allá de mi grupo, a encontrar su paz y su presencia más allá.
Pero atención: más allá de mi grupo está Lázaro y Dios está mirando con amor también a los que no pertenecen a mi grupo, a mi estilo, a mi manera, a mi club, a mi partido. Dios tiene ojos más grandes y penetrantes que los míos; Dios sabe encontrar lo que yo no veo, Dios sabe ver lo que no encuentro, Dios va más allá.
Jesús viene a decir: "¡Cuidado!, hay alguien que no pertenece a tu grupo, alguien que Dios está mirando con amor, alguien que es un mensaje para ti, y hay que aprender quién es ese alguien".
Escuchamos siempre la Palabra con oídos nuevos; el Espíritu Santo hará maravillas en nosotros si nos habituamos a meditar la Palabra divina.
El Espíritu Santo nos irá acostumbrando a la voz de Cristo, que como el pincel de un escultor, nos va transformando, nos va dando un nuevo aspecto y nos va comunicando una nueva vida
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