Dios tiene marcados días de gracia, días de amor. Hay personas que acogieron el día de la gracia, hay personas que recibieron el día del amor, y eso lo encontramos también en la Sagrada Escritura.
El ejemplo más claro es la vocación de los Apóstoles, unos pescadores, que mal que bien tenían un sustento, ahí sus pecesitos, y en el lago, como en esa época no había problemas ecológicos tan severos como los actuales, se podía esperar que el lago iba a estar en cosecha de peces, buena o mala, ahí hay alimento. Aparece Jesús: "Sígueme, sígueme, deja las redes", dejar las redes era dejar no sólo el pescado.
"Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido" San Lucas 18,28. Feliz Pedro que pudo decir eso, "nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido" San Lucas 18,28.
Ellos le creyeron, ¿y cómo se portó Jesús con los que le creyeron? Solo quiero seguir sus huellas, leyendo la vida de Pedro, Pedro entra con Juan al templo, y un paralítico pide limosna a la puerta del templo, y le pide limosna a Pedro y a Juan.
Pedro se queda mirándolo y viendo en él fe y le dice: "Oro ni plata no tengo" pero lo que ahora tengo, eso te lo doy; en el nombre de Jesús, levántate y anda" Hechos de los Apóstoles 3,6, y se ha levantado.. Pertenece a esos pasajes amados, esos pasajes predilectos de la Escritura, tenemos pasajes como la imagen de la pecadora pública que se acerca a llorar en los pies de Cristo, porque yo también soy pecador y porque también mis faltas y mis miserias están a la vista de muchas personas y yo proclamo, si puedo proclamar algo, que Dios ha sido bueno conmigo.
Esta pecadora, ve a Cristo, lo cual es mucho decir, porque a Cristo casi nunca se le veía, se encuentra a Cristo, sabe dónde está Cristo, y a Cristo casi nunca se le veía, casi nunca se podía hablar con Él, ni soñar en acercarse a tocarlo San Lucas 7,39.
Jesús se había vuelto el personaje, un personaje supremamente popular ni riesgo de acercarse a Él. Esta mujer quería acercarse a Jesús, aunque sólo para decirle que ella sí amaba, que ella sí amaba a Dios, aunque sea para decirle que en un rincón de su corazón de prostituta quedaba algo limpio, algo donde se podía edificar todavía.
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