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Algunas personas se preguntan: ¿Cuál ha de ser el sentido de su vida? y llegan a encontrar a otros, que les ayuden a discernir, y al fin - con plena libertad - se involucran en un movimiento de voluntariado en favor de los demás y de la verdad.
Pero el Señor siempre pide más; y si esa persona llega a ser consciente de su misión de bautizado y logra ver su vida desde la fe, haciendo una lectura evangélica; se compromete por anunciar el Reino en el lugar donde le toca estar: en el estudio, trabajo, en su casa.
Pero ¿Qué pasa con aquellos jóvenes decididos a seguir radicalmente el Evangelio y no se sienten llamados a la vocación del matrimonio o a la vida sacerdotal o religiosa? ¿Qué pasa con todos aquellos jóvenes que han sentido el llamado del Señor - para servirlo desde su profesión, trabajo, barrio, familia - reconociendo que Dios los consagró para hacer de todo lo creado y de todo el mundo una alabanza a Él? ¿Qué decirle al Señor si me pide servirlo así? ¿Puede pedir esto el Señor?
De hecho, el Señor no se deja ganar en generosidad y ha pedido que muchos jóvenes respondan, desde la secularidad, para anunciar a Cristo a los jóvenes de hoy, según el carisma salesiano. Por esto el Espíritu Santo ha suscitado en el mundo a una consagración por el Reino. Opción que Dios ha suscitado en nuestro siglo y por lo tanto en nuestra época. Ellos sin conocerse percibían la necesidad de lograr un sueño de muchos y la intuición de no pocos, llenando a la familia salesiana de una nueva alegría. Por ello decimos que el Espíritu Santo es nuestro fundador
Se dedican a las más variadas actividades de trabajo laboral y de apostolado, se les ve en las escuelas, hospitales, en la medicina, en todo lo que contribuya al bien de la sociedad en especial de los jóvenes y el apotolado en muy amplio en campo de acción pastoral y Evangelización
Se vive de manera más radical su seguimiento a Cristo por medio de los votos de castidad, pobreza y obediencia, por regular viven solos o con sus famlias, y a un que no no viven en comunidad la fraternidad entre los grupos y hermanos es elemental.
Por la castidad, nos proponemos ser signo del amor de Dios a la humanidad, reflejando sobre todo a los jóvenes la caridad cristiana, haciéndoles ver que en un mundo generalmente hedonista, es posible amar desinteresadamente porque es posible alcanzar la santidad hoy.
Por la pobreza, somos testimonio de solidaridad con los más necesitados, y brindamos al mundo la posibilidad de vivir compartiendo nuestros bienes, poniendo nuestros puestos de trabajo al servicio del Reino de Dios y liberándonos del ídolo del tener.
Por la obediencia, descubrimos a las personas que nos rodean la posibilidad de conocer un mundo de servicio anónimo, donde el respeto y la obediencia a Dios y las autoridades marcan la diferencia frente a un mundo que busca el afán de figuración, poder y perdona poco.
Es un proyecto de vida de acuerdo al Evangelio, en respuesta a nuestro bautismo.
Para un mejor servicio e imitación de Cristo viven su vocación con una reserva prudente y responsable, sin llevar algún distintivo especial, no manifestando su condición de consagrados, el testimonio de vida manifiesta su primacia de Cristo y de que son con Laicos conscientes de su propia consagración bautismal que, para responder a una llamada especial, radicalizan esta consagración, por medio de la profesión de los consejos evangélicos y se comprometen a vivir, como Cristo, un amor casto, pobre y obediente. No se separan del mundo, de su propio ambiente, del trabajo y de la familia, sino que trabajan aportando la plenitud de su radical elección de amor. Viven la vocación de seculares consagrados en el espíritu salesiano de Don Bosco. Descubren a Dios y lo contemplan en el rostro de cada hombre.
Tienen una atención especial por los jóvenes, sobre todo por los más pobres y abandonados, las vocaciones y las misiones.
Hacen propia la ascética salesiana que se apoya en el trabajo y la templanza que, como dice Don Bosco, “son dos medios con los que lograremos vencer todo y a todos”.
“El trabajo hace que nos sintamos unidos a Cristo que en el trabajo de cada día actúa por su Padre en la realización de su voluntad. La templanza es vivida como dominio de sí , a donarse a los demás”.
La referencia esencial es a Don Bosco, a su vida, a su experiencia, a su riqueza espiritual.
Reconocen que son portadores del carisma de Don Bosco y estan insertos en la Familia Salesiana. Nuestra secularidad consagrada salesiana se inspira y orienta en su espíritu, en su proyecto apostólico y en su estilo pastoral.
Reconocen al Rector Mayor sucesor de Don Bosco, como centro de unidad y padre común, responsable de la unidad en el espíritu y de la fidelidad en la misión común. Vivimos en comunión con los diversos grupos de la Familia Salesiana, y en relación particular con los grupos laicos, especialmente con las voluntarias de Don Bosco.
La congregación salesiana, por el patrimonio espiritual y la riqueza apostólica que custodia y alimenta, es para nosotros, en el respeto de las características y autonomías recíprocas, una fuente viva de autenticidad y un estímulo en la fidelidad al carisma.
Las voluntarias de Don Bosco (consagradas salesianas) con las que compartimos la misma vocación salesiana, son para nosotros nuestras hermanas mayores.
Por eso, si has estado buscando un sentido a tu vida y quieres servir al Señor al estilo salesiano y deseas dar una respuesta al llamado que Dios hace - viviendo casto, pobre y obediente a Él y a su Iglesia - desde tu profesión, estudio, trabajo, tú puedes ser un voluntario con Don Bosco . |
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