miércoles, 27 de octubre de 2010

Grano

Photobucket

Un hombre tomó un grano de mostaza y lo colocó en su jardín; creció se hizo un árbol y los pájaros del cielo se cobijaban en sus ramas. La comparación se aplica exactamente a Jesucristo Nuestro Señor el cual, naciendo como un grano en la humildad de la condición humana, al final sube al cielo como un árbol. Jesucristo, destrozado en su Pasión, es el grano y llega a ser árbol en la Resurrección. Es también grano cuando con cinco panes, sacia a cinco mil personas, ( MT 14,13S ) sintió compasión de ellos, siente como ellos y es como hombre uno de ellos, de la boca de Dios sale el pan y de su boca también la Palabra que necesitamos. Jesucristo al dar el pan, demuestra que sus palabras son las de Dios. Se sientan satisfechos. La muchedumbre sentada para comer es la imagen de la humanidad que Jesucristo reunirá en el banquete fraternal del Reino.
El Señor es grano cuando devuelve la vista a los ciegos,resucita a los muertos y perdona a los pecadores. El mismo reconoce que es grano: cuando nos dice "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere...( Juan 12,24 )

Photobucket
Photobucket

martes, 26 de octubre de 2010

Dentro

Tu Reino, Señor Jesús, habita dentro de nosotros; tu Reino es como un Tesoro escondido dentro del ser; llevamos en el fondo de nuestro ser libertad, el amor ,la justicia y la verdad, la luz y la belleza. Llevamos dentro, el amor de tu Espíritu que nos salva y libera, la amistad y comunión que nos hace fuertes.

Tu Reino se ha hecho presente en nuestra comunidad. Lo llevamos en el fondo de nuestras relaciones como hermanos, hermanas, llevamos la misericordia y la compasión de Nuestro Padre. Tu Reino está presente en medio de los creyentes. Llevamos en el fondo de nuestro ser el amor de tu Espíritu.Somos Señor en tu Iglesia, fermento de tu Reino, sal y luz del mundo.

Esto nos llena de esperanza, nos instruye sobre una realidad muy importante el Reino, si miramos que la levadura ya está haciendo su efecto y la masa aunque despacio, se va fementando, llevando a todos los ambientes el buen aroma de Cristo.
Dios de bondad, que nos creaste hombre y mujer a imagen y semejanza tuya para que seamos signos de tu presencia en el mundo, haz que llevemos la bondad y el amor que te caracterizan.

domingo, 24 de octubre de 2010

Vela


Dichoso el que esté en vela y conserve sus vestidos» dice el Señor ( Ap 16,15) Cuando Cristo dice que su venida está próxima y sin embargo, vendrá súbitamente, de manera inesperada, dice que para nosotros esta espera parecerá larga... ¿Cómo es que el
cristianismo falla continuamente, y sin embargo dura? Es un hecho que Dios
lo sabe y lo quiere así; no es una paradoja afirmar que el tiempo de la
Iglesia ha durado cerca de dos mil años, que puede durar todavía mucho
tiempo, y que, a pesar de todo, camina hacia su fin e incluso que puede
acabar cualquier día. El Señor quiere que permanezcamos con todo nuestro
ser con la mirada puesta en la inminencia de su retorno; se trata de vivir
como si eso que puede llegar no sabemos cuando, debiera llegar en nuestros
días.

Antes de la venida de Cristo, el tiempo se sucedía de otra manera: el
Salvador tenía que llegar y traernos el fin de ése; Cristo avanzaba hacia
este fin. Se sucedían las revelaciones...; el tiempo era medido según la
palabra de los profetas que se sucedían... El pueblo de la Alianza no debía
esperarlo inmediatamente, sino después de su estancia en Canaán y la
cautividad de Egipto, después del éxodo por el desierto, los jueces y los
reyes, al final de los plazos fijados para introducirle en este mundo. Se
reconocían esos plazos fijados, y las revelaciones sucesivas llenaban ese
tiempo de espera.

Una vez hubo venido Cristo, como Hijo en su propia casa, con su
Evangelio perfecto, ya nada queda para acabar si no es la reunión de sus
Cristos. No se puede revelar ninguna doctrina más perfecta. Ha aparecido la
luz y la vida de los hombres; Cristo ha muerto y resucitado. Ya no queda
nada por hacer...; estamos, pues, al final de los tiempos. Así, aunque un
cierto intervalo de tiempo debe haber entre la primera y la última venida
de Cristo, desde ese momento el tiempo ya no cuenta para nada... Ya no
marcha hacia su fin, sino que más bien caminan juntos sin cesar, siempre
tan cerca de ella como si él tendiera hacia ella... Cristo, pues, está
siempre a nuestro alcance, tan cerca de ella hoy como hace dieciocho
siglos, y no más cerca que entonces, e incluso no más cerca que cuando él
vendrá.

Photobucket

San Pedro de Alcántara.

Famoso por sus terribles penitencias, nació en 1499 en la comunidad española de Alcántara. Su padre era gobernador de la región y su madre era de muy buena familia. Ambos se distinguían por su gran piedad y su excelente comportamiento. Estando estudiando en la universidad de Salamanca, el santo se entusiasmó por la vida de los franciscanos debido a que los consideraba personas muy desprendidas de lo material y muy dedicadas a la vida espiritual. Pidió ser admitido como franciscano y eligió para irse a vivir al convento donde estaban los religiosos más observantes y estrictos de esa comunidad.

De novicio fue portero, hortelano, barrendero y cocinero. En este último oficio sufría frecuentes regaños por ser bastante distraído. Llegó a mortificarse tan ásperamente en el comer y el beber que perdió el sentido del gusto y así todos los alimentos le sabían igual. Dormía sobre un duro cuero en el puro suelo. Pasaba horas y horas de rodillas, y si el cansancio le llegaba, apoyaba la cabeza sobre un clavo en la pared y así dormía unos minutos, arrodillado. Pasaba noches enteras sin dormir ni un minuto, rezando y meditando. Ha sido elegido protector de los celadores y guardias nocturnos. Con el tiempo fue disminuyendo estas terribles mortificaciones porque vio que le arruinaban su salud. Fue nombrado superior de varios conventos y siempre era un modelo para todos sus súbditos en cuanto al cumplimiento exacto de los reglamentos de la comunidad.

El trabajo en el cual más éxitos obtenía era el de la predicación. Dios le había dado la gracia de conmover a los oyentes, y muchas veces bastaba su sola presencia para que muchos empezaran a dejar su vida llena de vicios y comenzaran una vida virtuosa. Prefería siempre los auditorios de gente pobre, porque le parecía que eran los que más voluntad tenían de convertirse.
Pidió a sus superiores que lo enviaran al convento más solitario que tuviera la comunidad. Lo mandaron al convento de Lapa, en terrenos deshabitados, y allá compuso un hermoso libro acerca de la oración, que fue sumamente estimado por Santa Teresa y San Francisco de Sales, y ha sido traducido a muchos idiomas.

Deseando San Pedro de Alcántara que los religiosos fueran más mortificados y se dedicaran por más tiempo a la oración y la meditación, fundó una nueva rama de franciscanos, llamados de "estricta observancia". El Sumo Pontífice aprobó dicha congregación y pronto hubo en muchos sitios, conventos dedicados a llevar a la santidad a sus religiosos por medio de una vida de gran penitencia.

Los últimos años de su vida los dedicó a ayudar a Santa Teresa a la fundación de la comunidad de Hermanas Carmelitas que ella había fundado, logrando muchos éxitos en la extensión de la comunidad carmelita.

Oremos

Tu, Señor, que concediste a San Pedro de Alcántara el don de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos también a nosotros, por intercesión de este santo, la gracia de que, viviendo fielmente nuestra vocación, tendamos hacia la perfección que nos propones en la persona de tu Hijo. Que vive y reina contigo.

martes, 19 de octubre de 2010

Colma tu corazón


El mundo está hoy necesitando que los cristianos retomemos nuestro papel como profetas Hombres y mujeres que sepamos hablar con valentía,que tengan el corage de anunciar el Reino y de denunciar aquello que se opone a éste. No es fácil, la suerte del profeta siempre es la misma : el desprecio, el descrédito, incluso la misma muerte.
Acepto tu llamado Señor, a ser santo; no sólo lo acepto sino que es también mi deseo,quiero ser santo. Revísteme de esa santidad que viene de tí, se que por mí mismo no la podría obtener , pero también se que tú haz derramado tu gracia en mí vida para que te conozca y te ame, por eso me atrevo a desearla y pedírtela. Yo por mi parte me mantendré alabando y bendiciendo tu Nombre en cada momento de mi vida.
Espíritu Santo haz crecer en mí tus frutos, que tu apacible presencia vaya fortaleciendo y formándo el mundo maravilloso de una vida guiada por tu inspiración.
Ven poder de lo alto, y desarrolla en mí el amor la benignidad, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el dominio de mi mismo.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Abrele tu corazón.

Santa Brigida

Hija del gobernador de Uplandia en Suecia, a la edad de siete años tuvo una visión de la Madre del cielo, y a los diez años a raíz de una homilia sobre la Pasión Y MUERTE DE NUESTRO Señor, soñó con el Señor Jesús,convirtiéndose la Pasión de Cristo en centro de su vida espiritual.Antes de cumplir los catorce años, la joven contrajo matrimonio con Ulf, y Dios le dio 28 años de felicidad matrimonial, cuyos frutos fueron cuatro hijos y cuatro hijas, una de las cuales es venerada con el nombre de Catalina de Suecia.
En 1355, la santa fue llamada por la corte del rey Magno II a convertirse en dama de honor de la reina Blanca de Namur.
Una penosa enfermedad postró en cama a su esposo por largo tiempo,pero gracias a las oraciones de la santa, esté recobró la salud, por lo que ambos prometieron consagrarse a Dios en la vida religiosa.Según parece,Ulf murió en 1344 en el monasterio cisterciense de Alvastra, antes de poner en obra su propósito. La santa, por su parte, se quedó cuatro años más en este convento dedicada a la penitencia y oración.
Las visiones y revelaciones de Santa Brígida se referían a los asuntos más polémicos de su época; y muchos reconocen que gracias a estas visiones, se lograron acuerdos de paz, establecer relaciones políticas entre los estados, entre otras cosas.
Estas visiones fueron escritas en latín por el prior del monasterio,Pedro de skninge
quien fue el único a quien la santa le confiaba con exactitud sus visiones divinas en calidad de confesor.

¡San Miguel, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros!
¡San Rafael, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros!
¡San Gabriel, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros!

lunes, 18 de octubre de 2010

CHi.chi.chi-le.le.le.los mineros de Chile


Operación San Lorenzo,patrono de los mineros;los trabajadores se salvaron y pudieron refugiarse ilesos el 5 de Agosto, festividad litúrgica de Nuestra Señora de las nieves;la empresa minera se llama San Esteban y la mina San José.
Primer contacto con los mineros se produce el 22 de Agosto,Fiesta del Corazón Inmaculado de María, el rescate, en Octubre, mes del Rosario que sus familias no dejaban de rezarlo, un miércoles precedido de otras dos fiestas marianas: la Maternidad y el Pilar. 13 de Octubre, se produce el "Milagro del Sol"en Fátima.Un dato muy humano el 15 de setiembre nace la hija de uno de los mineros recibe el nombre no previsto de Esperanza.
El 33 ha suscitado: el n0 de los mineros, los dís que tardó la perforación, combinaciones numéricas con la fecha en que se inicia el rescate: 13-12-2010
Más allá de los signos en los que cada uno apoya su fe, están los gestos de los rescatados. Varios mineros que emergían de la roca,en este segundo nacimiento, hacian gestos de acción de Gracias a Dios: Mario Gómez, se arrodilló en oración, nada más salir de la cápsula salvadora.Era el mayor de los mineros y tenía problemas de salud."Nunca perdí la fe" dijo.

Mario Sepúlveda, más expresivo como un moderno Jacob, confeso su lucha interior
"me ganó Dios, me agarré de la mejor mano, y en ningún momento titubeé de que Dios me
iba a sacar ".

Photobucket

Comunión Eclesial

Nace del encuentro con el Hijo de Dios, Jesucristo, que en el anuncio de la Iglesia llega a los hombres y crea la comunión con él mismo y, por tanto, con el Padre y el Espíritu Santo ( 1 Jn 1, 3). Cristo establece la nueva relación entre Dios y el hombre. "Él mismo nos revela que "Dios es amor" (1 Jn 4, 8) y al mismo tiempo nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana, y por ello de la transformación del mundo, es el mandamiento nuevo del amor. A los que creen en la caridad divina, les da la certeza de que el camino del amor está abierto a todos los hombres y de que no es inútil el esfuerzo por instaurar la fraternidad universal" (Gaudium et spes, 38).
La Iglesia se convierte en "comunión" a partir de la Eucaristía, en la que Cristo, presente en el pan y en el vino, con su sacrificio de amor edifica a la Iglesia como su cuerpo, uniéndonos al Dios uno y trino y entre nosotros ( 1 Co 10, 16 ss). La exhortación apostólica Sacramentum caritatis : "No podemos guardar para nosotros el amor que celebramos en el Sacramento. Este amor exige por su naturaleza que sea comunicado a todos. Lo que el mundo necesita es el amor de Dios, encontrar a Cristo y creer en él". La Eucaristía no sólo es fuente y culmen de la vida de la Iglesia, sino también de su misión: "Una Iglesia auténticamente eucarística es una Iglesia misionera" , capaz de llevar a todos a la comunión con Dios, anunciando con convicción: "Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros" (1 Jn 1, 3).
La comunión eclesial nace del encuentro con el Hijo de Dios, Jesucristo, que en el anuncio de la Iglesia llega a los hombres y crea la comunión con él mismo y, por tanto, con el Padre y el Espíritu Santo ( 1 Jn 1, 3). Cristo establece la nueva relación entre Dios y el hombre. "Él mismo nos revela que "Dios es amor" (1 Jn 4, 8) y al mismo tiempo nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana, y la transformación del mundo, es el mandamiento nuevo del amor. A los que creen en la caridad divina, les da la certeza de que el camino del amor está abierto a todos los hombres y de que no es inútil el esfuerzo por instaurar la fraternidad universal" (Gaudium et spes, 38).
La Iglesia se convierte en "comunión" a partir de la Eucaristía, en la que Cristo, presente en el pan y en el vino, con su sacrificio de amor edifica a la Iglesia como su cuerpo, uniéndonos al Dios uno y trino y entre nosotros ( 1 Co 10, 16 ss). La exhortación apostólica Sacramentum caritatis : "No podemos guardar para nosotros el amor que celebramos en el Sacramento. Este amor exige por su naturaleza que sea comunicado a todos. Lo que el mundo necesita es el amor de Dios, encontrar a Cristo y creer en él" . Por esta razón la Eucaristía no sólo es fuente y culmen de la vida de la Iglesia, sino también de su misión: "Una Iglesia auténticamente eucarística es una Iglesia misionera" , capaz de llevar a todos a la comunión con Dios, anunciando con convicción: "Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros" (1 Jn 1, 3)

Recorrer

Hermanos, si recorremos las diferentes edades del mundo vemos que toda
la tierra está cubierta de las misericordias del Señor, y los hombres
envueltos en sus beneficios. No hermanos, no es el pecador quien vuelve a
Dios para pedirle perdón, sino que es el mismo Dios que corre a buscar al
pecador y le hace volver a él... Espera que los pecadores hagan penitencia
y les invita a través de movimientos interiores de su gracia y por la voz
de sus ministros. Fijaos como se comporta con Nínive, esta gran
ciudad pecadora. Antes de castigar a sus habitantes, manda al profeta Jonás
que vaya de su parte a anunciarles que dentro de cuarenta días les va a
castigar. Jonás, en lugar de ir a Nínive, huye hacia el otro lado. Quiere
atravesar el mar; pero Dios, antes de castigar a los ninivitas sin haberles
advertido con anterioridad y para mantener en vida a su profeta, hace un
milagro y lo guarda en el vientre de la ballena durante tres días y tres
noches, la cual, al cabo de tres días lo vomita sobre la tierra. Entonces
el Señor dice a Jonás: «Ves a anunciar a la gran ciudad que dentro de
cuarenta días perecerá». No les pone condiciones de ninguna clase. El
profeta va y anuncia a Nínive que dentro de cuarenta días perecerá.
Ante esta noticia todos se entregan a la penitencia y al llanto, desde
el campesino hasta el rey. «¿Quién sabe, les dice el rey, si el Señor
todavía va a apiadarse de nosotros?». El Señor, viendo como recurren a la
penitencia, parece alegrarse y poder tener el gozo de perdonarles. Jonás
viendo que era llegado el tiempo del castigo, se retiró a las afueras de la
ciudad y esperar allí ver como caía sobre la ciudad fuego del cielo. Viendo
que no caía, exclamó: «¡Ah, Señor!, ¿es que queréis hacerme pasar por un
falso profeta? Es mejor que me hagas morir. ¡Ah, sé muy bien que sois
demasiado bueno, y que sólo queréis perdonar! –Y pues, Jonás, le dice el
Señor, ¿es que tú querrías que hiciera morir a tantas personas que se han
humillado ante mí? ¡Oh no! no, Jonás, yo no sería capaz de ello; sino todo
lo contrario, les amaré y los guardaré.»

Gozo

Una persona feliz no es una persona con un juego particular de circunstancias, sino más bien una persona con un juego particular de actitudes.
¡Tenemos opciones de escoger cualquier cosa en este mundo!
¿Por qué no escoger el "gozo" como nuestra alternativa? Las cosas más felices en el mundo no son cosas, son solo emociones. Todos aspiran a vivir sus vidas felizmente al máximo, pero muchas veces las situaciones se tornan malas y las expectativas nos invitan a preocuparnos. Felices, joviales, gozosos, extasiados -no importa cómo lo digamos- un sentimiento de gozo nos anima y satisface. Es un estado en el que todos queremos estar, pero muchos de nosotros no sabemos cómo experimentar el gozo.
Aun las cosas que parecieran crear gozo tienen sus partes negativas. Todo ser humano desea ser feliz, pero la metamorfosis de la percepción mental hacia ser feliz debiera ser nuestra escogencia final. Podemos cambiarnos a nosotros mismos cambiando la manera como nos sentimos. Así que, intentemos no ver el cambio como una tarea imposible. Pero recordemos que todos tenemos el poder de escoger y para cambiar si así lo queremos. Exploremos siempre la felicidad que yace dentro de nosotros. Las personas gozosas asume responsabilidad por su propia felicidad. El gozo es una escogencia. Una pequeña flor en nuestro jardín, la sonrisa de un bebé, y cosas como un amanecer del sol son bellezas de la vida que también pueden traernos felicidad a nuestra vida si exhibimos la actitud correcta.
Podemos crear gozo cuando cambiamos nuestras creencias y pensamientos errados. El gozo es más que felicidad, salud y bienestar. La buena noticia es que todos tenemos campo para el cambio y podemos hacerlo al revisar nuestras respuestas al mundo y a las distintas situaciones en nuestra vida. Amemos incondicionalmente, reduzcamos el interés propio mientras desarrollamos un interés social y auto ayuda para estar en paz y tener percepciones positivas. Desear, anhelar, sentir y gozarnos es el propósito completo de la calidad de vida. Ojalá que nuestra única alternativa fuese trabajar con gozo.

miércoles, 6 de octubre de 2010

El Santo Rosario

Hasta ahora se ha considerado como la mejor definición del Rosario, la que dio el Sumo Pontífice San Pío V en su "Bula" de 1569: "El Rosario o salterio de la Sma. Virgen, es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor". El Rosario constaba de 15 Padrenuestros y 150 Avemarías, en recuerdo de los 150 Salmos. Ahora son 20 Padrenuestros y 200 Avemarías, al incluir los misterios de la luz.

La palabra Rosario significa "Corona de Rosas". Nuestra Señora ha revelado a varias personas que cada vez que dicen el Ave María le estan dando a Ella una hermosa rosa y que cada Rosario completo le hace una corona de rosas. La rosa es la reina de las flores, y así el Rosario es la rosa de todas las devociones, y por ello la mas importante de todas.

El Rosario esta compuesto de dos elementos: oración mental y oración verbal.

En el Santo Rosario la oración mental no es otra cosa que la meditación sobre los principales misterios o hechos de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre. Estos veinte misterios se han dividido en cuatro grupos: Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos.

La oración verbal consiste en recitar quince decenas (Rosario completo) o cinco decenas del Ave María, cada decena encabezada por un Padre Nuestro, mientras meditamos sobre los misterios del Rosario.

La Santa Iglesia recibió el Rosario en su forma actual en el año 1214 de una forma milagrosa: cuando Nuestra Señora se apareciera a Santo Domingo y se lo entregara como un arma poderosa para la conversión de los herejes y otros pecadores de esos tiempos. Desde entonces su devoción se propagó rapidamente alrededor del mundo con increíbles y milagrosos resultados.

Entre las varias formas y modos de honrar a la Madre de Dios, optando por las que son mejores en si mismas y mas agradables a Ella, es el rezo del Santo Rosario la que ocupa el lugar preminente. Vale la pena recordar que entre las variadas apariciones de la Santisma Virgen, siempre Ella ha insistido en el Rezo del Rosario. Es asi como, por ejemplo, el 13 de Mayo de 1917 en un pueblo de Portugal llamado Cova de Iria, la Santisima Virgen insiste con vehemencia el rezo del Rosario a los tres pastorcitos, en una de sus muchas apariciones a estos tres videntes.

Siendo un sacramental, el Santo Rosario contiene los principales misterios de nuestra religion Catolica, que nutre y sostiene la fe, eleva la mente hasta las verdadades divinamente reveladas, nos invita a la conquista de la eterna patria, acrecienta la piedad de los fieles, promueve las virtudes y las robustece. El Rosario es alto en dignidad y eficacia, podria decirse que es la oracion mas facil para los sencillos y humildes de corazon, es la oracion mas especial que dirigimos a nuestra Madre para que interceda por nosotros ante el trono de Dios.

El Santo Rosario prolonga la vida liturgica de la Iglesia pero no la sustituye, al contrario enriquece y da vigor a la misma liturgia. Es por ello, que el Santo Rosario se enmarca como una plegaria dentro de la religiosidad popular que contiene un gran tesoro de volares que responde con sabiduria cristiana a los grandes interrogantes de la existencia.

El pueblo latinoamericano es profundamente Mariano, reconoce con una gran sabiduría popular católica, que llegamos a Jesús Salvador a través de Maria Santísima su Madre y desde los mismos tiempos del descubrimiento y de la conquista de América, se genero una gran devoción por la Virgen Maria; en Ella, nuestros pueblos siempre han mirado el rostro maternal de quien nos trajo la salvación y con la primera manifestación explicita de la Reina del Cielo en tierra americana, con rostro y figura de mujer mestiza, en México, se acrecentó aun mayor el amor y la devoción a ella en todos los países hispano parlantes, reconociéndola como nuestra propia Madre, llena de amor, de misericordia y de piedad para con sus hijos. Sentimiento que va en relación directa con el origen mismo de la Maternidad Divina: Maria es Madre de Dios Redentor es también verdaderamente la Madre de todos los miembros de Cristo, porque Ella colaboro con su amor a que nacieran en la Iglesia, los creyentes, miembros de aquella cabeza que es Cristo.

El paso del tiempo, las costumbres modernas, y la innovación de formas de oración, no pueden dejar a un lado el rezo del Santa Rosario. De hecho, los Santos Padres y los Santos han tenido una profunda devoción a este sacramental, nosotros como católicos y como amantes de la Reina del Cielo hemos de ser fervientes devotos del Rosario. Es digno de recordar que la familia que reza unida permanece unida, Que la recitación piadosa y consciente del Santo Rosario nos traiga la paz al alma y nos una mas estrechamente a Maria para vivir auténticamente nuestro cristianismo.

martes, 5 de octubre de 2010

Escucha mi pueblo

Salmo 49,7)
«Ojala escuchéis hoy su voz: 'No endurezcáis vuestro corazón como en
los días del desierto: cuando vuestros padres me pusieron a prueba... por
eso he jurado en mi cólera: No entrarán en mi descanso'». (Sl 94, 7-11). La
gracia de la promesa de Dios es abundante si hoy escuchamos su voz, porque
este hoy se extiende a cada nuevo día durante todo el tiempo, por largo que
sea, en que digamos «hoy». Este hoy, lo mismo que la posibilidad de
conocer, dura hasta el final de los tiempos. En aquel día el verdadero
'hoy', el día sin fin de Dios, se confundirá con la eternidad. Obedezcamos,
pues, siempre, a la voz del Verbo divino, la Palabra de Dios hecha carne,
porque el hoy de siempre es imagen de la eternidad y el día es símbolo de
la luz; ahora bien, el Verbo es, para los hombres, la luz (Jn 1,9) en la
cual vemos a Dios. Es, pues, natural que sobreabunde la
gracia para los que han creído y obedecido, pero es natural que Dios esté
irritado contra los que han sido incrédulos..., que no han reconocido los
caminos del Señor..., y los amenace... Así ocurrió a los hebreos que se
equivocaron en el desierto: no entraron en el lugar de descanso por haber
sido incrédulos... El Señor, porque ama a los hombres,
invita a todos «al conocimiento de la verdad» (1Tm 2,4), y les envía el
Espíritu Santo, el Paráclito... Escuchad, pues, los que estáis lejos y los
que estáis cerca (Ef 2,17). El Verbo no se esconde a nadie. Él es nuestra
luz común, brilla para todos los hombres. Apresurémonos, pues, hacia la
salvación, hacia el nuevo nacimiento. Apresurémonos, pues, a encontrarnos
en gran número en un solo rebaño, en la unidad del amor. Y esa multitud de
voces..., obedientes a un solo señor, el Verbo, encontrará su descanso en
la misma Verdad y podrá decir «Abba, Padre» (Rm 8,15).

Nueva Creación

“El futuro de la nueva creación brilla ya en nuestro mundo y enciende, aunque en medio de contradicciones y sufrimientos, la esperanza de una vida nueva. La misión de la Iglesia es la de “contagiar” de esperanza a todos los pueblos. Para esto Cristo llama, justifica, santifica y envía a sus discípulos a anunciar el Reino de Dios”. Anteriormente he observado que la misión nace del misterio pascual y este nos da esperanza. El hombre moderno se interroga sobre el sentido de la existencia humana en el mundo y en la historia, en cuanto individuo que está en busca de experiencias, autenticidad, señales ( EN 5, 76). En el interior del corazón humano está presente un deseo y una aspiración a la verdad y al bien. El hombre necesita respuestas a sus interrogantes más profundos con respeto al sentido de la existencia humana ( GS nn. 1-10)
Se concentra en el modo en que la familia humana ha sido dispersada y sobre como la vocación intrínseca a la cual aspira tenga que volver a sus propios orígenes. “La humanidad entera tiene la vocación radical de regresar a su fuente, que es Dios, el único en Quien encontrará su realización final mediante la restauración de todas las cosas en Cristo. La dispersión, la multiplicidad, el conflicto, la enemistad serán repacificadas y reconciliadas mediante la sangre de la Cruz, y reconducidas a la unidad”. En cuanto misioneros ad gentes, la buena noticia que llevamos a la humanidad es que ha sido reconciliada a través del misterio pascual: “El nuevo inicio ya comenzó con la resurrección y exaltación de Cristo, que atrae a sí todas las cosas, las renueva, las hace partícipes del eterno gozo de Dios”. Anunciar esta Esperanza, que nace del misterio pascual, he aquí en cosa consiste nuestra misión. El propio Cristo ha venido a vivir entre nosotros, ha sido enviado a evangelizarnos, y continúa a llamarnos y a hablarnos a través de nuevas situaciones. Frente a estas situaciones que surgen en el mundo actual, la Iglesia, bajo la guía del Espíritu (LG 7; AG 4), empuja al hombre a la primera evangelización (Ad gentes, Redemptoris missio), a evangelizar el dialogo (Evangelii nuntiandi), a evangelizas las culturas (Slavorum Apostoli), a evangelizarse así misma (Redemptor hominis) y ha tomar el camino para andar al encuentro del Espíritu Santo, enviado pos Jesús, que espera ya en el corazón del hombre.
Estamos invitados a “contagiar de esperanza a todos los pueblos”. Esta idea es central en la fe bíblica y constituye el fundamento de la misión de la Iglesia. Somos salvados en la esperanza (Rm 8, 24), y el Mensaje nos pide “trasformar el mundo” con ella porque conocer a Dios, el Dios verdadero, significa recibir la esperanza. Esto es particularmente importante hoy, en un momento en que las personas buscan la esperanza en las situaciones de crisis y la Esperanza que nosotros ofrecemos va más allá de las expectativas humanas y las ilumina. También aquí, siento que necesitamos una transformación espiritual, como sugiere el mismo Santo Padre en Spe salvi, en donde reconoce que podemos necesitar cierta renovación: “Para nosotros, que vivimos desde siempre con el concepto cristiano de Dios y nos hemos acostumbrado a él, el tener esperanza, que proviene del encuentro real con este Dios, resulta ya casi imperceptible”.

Mensaje a la Iglesia

“La misión universal debe convertirse en una constante fundamental de la vida de la Iglesia”
La identidad más profunda de la Iglesia consiste en continuar la misión de Jesús. Él nos invita, en cuanto comunidad de creyentes, a estar al servicio de Su misión, una misión de vida, por el poder del amor y la reconciliación. Él se describe a sí mismo como un misionero, como alguien que es enviado (Jn 3, 17, 34; 7, 16; 11, 2; 17, 19) por el Padre, como una manifestación del amor trinitario. Además, antes de dejar este mundo, nos ha concedido el privilegio de participar activamente en su propia misión (Mt 28) “hasta los confines de la tierra” (Hch 1, 8).
Los miembros de la Iglesia primitiva, que lo había entendido bien, se sentían empujados a dar público testimonio de su fe en Jesucristo, el Hijo de Dios. Hoy, en nuestro nombre, los misioneros - personas de fe, laicos y religiosos inspirados en la misión de Jesús e impregnados del poder del Espíritu Santo, viven y trabajan en junto a las comunidades en todo el mundo. Son enviados a nosotros en la Iglesia para responder a las necesidades básicas de las personas, especialmente de aquellos que más lo necesitan, con el fin de ayudar a crear un mundo más compasivo, transformado por el amor de Dios. Lo hacen en nuestro nombre, porque nuestra Iglesia local los envía en misión, y porque es parte de la Iglesia universal por su naturaleza misma (AG 2).
Por ello el Mensaje del Santo Padre por la Jornada Mundial de las Misiones 2009 afirma: “Anunciar el Evangelio debe ser para nosotros, como lo fue para el apóstol Pablo, un compromiso impostergable y primario” que “debe convertirse en una constante fundamental de la vida de la Iglesia”. Como bautizados, es nuestro deber – en cuanto pueblo sacerdotal – anunciar a toda la humanidad la buena noticia de la Salvación. En su mensaje, el Santo Padre, mientras invita a tomar parte de esta misión de la Iglesia, nos confía a nosotros también este deber y nos pide encender una renovada llama misionera en cada miembro del pueblo cristiano, de animar a una colaboración más consciente entre los pueblos y entre las diócesis, especialmente en beneficio de las necesidades de aquellos que viven en regiones muy necesitadas y de principal evangelización. Nos pide “rezar al Espíritu Santo para que aumente en la Iglesia la pasión por la misión de difundir el Reino de Dios”.

Representa una tarea específica para todos nosotros colaborar con nuestros Directores diocesanos y con el Director nacional de las Sociedades Misioneras Pontificias para informar a las personas de la necesidad de nuestra participación en la misión mundial y para animar nuestras comunidades cristianas locales a participar. Se trata de una invitación a encontrar formas y medios destinados a estimular y animar a nuestros sacerdotes, religiosos y laicos a comprender la razón y el por qué de la misión y lo importante que es que está se encuentre al centro de la existencia de la Iglesia. Las Obras Misioneras Pontificias son la institución oficial de la Iglesia para promover la conciencia misionera y asistir la actividad misionera de la Iglesia a través de la oración, el ofrecimiento de los propios sufrimientos y la ayuda económica. Estas Obras se esfuerzan por atender a todas las misiones del mundo, especialmente a las más necesitadas. Su objetivo principal es apoyar la evangelización.