Hermanos, si recorremos las diferentes edades del mundo vemos que toda
la tierra está cubierta de las misericordias del Señor, y los hombres
envueltos en sus beneficios. No hermanos, no es el pecador quien vuelve a
Dios para pedirle perdón, sino que es el mismo Dios que corre a buscar al
pecador y le hace volver a él... Espera que los pecadores hagan penitencia
y les invita a través de movimientos interiores de su gracia y por la voz
de sus ministros. Fijaos como se comporta con Nínive, esta gran
ciudad pecadora. Antes de castigar a sus habitantes, manda al profeta Jonás
que vaya de su parte a anunciarles que dentro de cuarenta días les va a
castigar. Jonás, en lugar de ir a Nínive, huye hacia el otro lado. Quiere
atravesar el mar; pero Dios, antes de castigar a los ninivitas sin haberles
advertido con anterioridad y para mantener en vida a su profeta, hace un
milagro y lo guarda en el vientre de la ballena durante tres días y tres
noches, la cual, al cabo de tres días lo vomita sobre la tierra. Entonces
el Señor dice a Jonás: «Ves a anunciar a la gran ciudad que dentro de
cuarenta días perecerá». No les pone condiciones de ninguna clase. El
profeta va y anuncia a Nínive que dentro de cuarenta días perecerá.
Ante esta noticia todos se entregan a la penitencia y al llanto, desde
el campesino hasta el rey. «¿Quién sabe, les dice el rey, si el Señor
todavía va a apiadarse de nosotros?». El Señor, viendo como recurren a la
penitencia, parece alegrarse y poder tener el gozo de perdonarles. Jonás
viendo que era llegado el tiempo del castigo, se retiró a las afueras de la
ciudad y esperar allí ver como caía sobre la ciudad fuego del cielo. Viendo
que no caía, exclamó: «¡Ah, Señor!, ¿es que queréis hacerme pasar por un
falso profeta? Es mejor que me hagas morir. ¡Ah, sé muy bien que sois
demasiado bueno, y que sólo queréis perdonar! –Y pues, Jonás, le dice el
Señor, ¿es que tú querrías que hiciera morir a tantas personas que se han
humillado ante mí? ¡Oh no! no, Jonás, yo no sería capaz de ello; sino todo
lo contrario, les amaré y los guardaré.»
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