Los que dan este testimonio fundamental, los que son testigos de esta realidad básica para la Iglesia, se llaman los Apóstoles. Por eso la Iglesia estaba orando por Pedro.
De entre los Apóstoles, el mismo Pedro ha recibido un encargo singular. Como leemos en el Evangelio según San Lucas, Cristo le dijo a él, y es una frase única en el Evangelio: "Yo he orado por ti" San Lucas 22,32.
¿A quién más le dice Cristo eso? "Yo he orado por ti, para que tu fe no desfallezca; y tú, una vez confirmado en la fe, confirma a tus hermanos" San Lucas 22,32.
La Iglesia reconoce este ministerio en Pedro, y por esta razón ora por él, y por esta razón Dios se burla de las presiones, de las bravatas, de las puertas, de las cadenas y de los soldados.
Este ministerio que tiene el Apóstol Pedro, no ha cesado en la Iglesia, y no ha cesado porque no ha dejado de ser necesario dentro la Iglesia. Es necesaria para la Iglesia esa continua referencia sobre la fe, y esa continua confirmación en la fe.
Esa es la razón por la que nosotros los católicos creemos, que ese ministerio que fue encomendado al Apóstol Pedro tiene su continuidad en los sucesores de Pedro. Y esta es la razón por la que nosotros reconocemos el primado del Obispo de Roma, es decir, del Papa.
También hoy como ayer, diversas amenazas, diversos Herodes, diversas puertas de hierro, diversas cadenas y ataques, como a lo largo de todos los siglos, intentan silenciar la voz de Pedro.
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