sábado, 19 de septiembre de 2015
Asunciòn
El dogma de la Asunción afirma que el cuerpo de María fue glorificado después de su muerte. En efecto, mientras que para otro ser humano la resurrección corporal ocurrirá al fin del mundo, para María, la glorificación de su cuerpo fue anticipada por un privilegio singular.
Esta unión, que se manifiesta desde la concepción prodigiosa de nuestro Salvador, a través de la participación de la Madre en la misión de su Hijo y, especialmente, por su asociación con el sacrificio redentor, no puede no requerir una continuación después de la muerte. Perfectamente unida a la vida y a la obra salvífica de Jesús, María comparte su destino celestial en alma y cuerpo. La Asunción es el punto final de la lucha que movió el generoso amor de María por la redención de la humanidad y es el fruto de su participación única en la victoria de la Cruz.
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