martes, 22 de septiembre de 2015

Virgen de la Caridad



Te pedimos, Señora de la Caridad, que desates todos los nudos que aprisionan
y endurecen el corazón y lo cierran a la misericordia. Transforma desde dentro
nuestra mirada para que respondamos siempre con compasión,
comprensión y amor, y para que alejemos toda dureza en nuestro trato con los demás.
Que seamos siempre sensibles ante el dolor humano,
para ser como tu Hijo, el rostro visible de la misericordia del Padre.

Por estas intenciones y las del Papa Francisco en su visita a Cuba, rezamos un Padre Nuestro, un Ave María y el Gloria al Padre.

Oración final para todos los días:
Virgen de la Caridad del Cobre, Madre de Dios y madre nuestra,
Reina y Patrona de Cuba, venimos ante ti
para presentarte con fe y amor nuestras necesidades y anhelos.
Bendita seas, Madre de todos los cubanos,
que desde tu brazo nos ofreces a tu hijo Jesús,
que por amor a nosotros y por nuestra salvación,
nació en Belén y murió en la Cruz
y que resucitado y glorioso es Camino, Verdad y Vida. 
Santa María de la Caridad, discípula y misionera,
enséñanos a escuchar y a vivir según su Palabra,
a no pasar indiferentes ante el sufrimiento humano,
a tender la mano para perdonar y ser perdonados,
a respetar a todos por amor, a superar la división,
el rencor y la enemistad, a unirnos como hermanos,
a ser más humanos y mejores cristianos.
Enséñanos a amar y a vivir la caridad.
¡Dichosa tú, Virgen de la Caridad!
Madre del Amor Hermoso, ruega a Dios por nosotros, Amén.

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