Te pedimos, Señora
de la Caridad, que desates todos los nudos que aprisionan
y endurecen el
corazón y lo cierran a la misericordia. Transforma desde dentro
nuestra mirada para
que respondamos siempre con compasión,
comprensión y amor,
y para que alejemos toda dureza en nuestro trato con los demás.
Que seamos siempre
sensibles ante el dolor humano,
para ser como tu
Hijo, el rostro visible de la misericordia del Padre.
Por estas intenciones y las del Papa Francisco en su visita a
Cuba, rezamos un Padre Nuestro, un Ave María y el Gloria al Padre.
Oración final para todos los
días:
Virgen de la Caridad del Cobre,
Madre de Dios y madre nuestra,
Reina y Patrona de Cuba,
venimos ante ti
para presentarte con fe y amor
nuestras necesidades y anhelos.
Bendita seas, Madre de todos
los cubanos,
que desde tu brazo nos ofreces
a tu hijo Jesús,
que por amor a nosotros y por nuestra
salvación,
nació en Belén y murió en la
Cruz
y que resucitado y glorioso es
Camino, Verdad y Vida.
Santa María de la Caridad,
discípula y misionera,
enséñanos a escuchar y a vivir
según su Palabra,
a no pasar indiferentes ante el
sufrimiento humano,
a tender la mano para perdonar
y ser perdonados,
a respetar a todos por amor, a
superar la división,
el rencor y la enemistad, a
unirnos como hermanos,
a ser más humanos y mejores
cristianos.
Enséñanos a amar y a vivir la
caridad.
¡Dichosa tú, Virgen de la
Caridad!
Madre del Amor Hermoso, ruega a
Dios por nosotros, Amén.
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