jueves, 8 de septiembre de 2016
San Juan 13,8
Más de una vez en el evangelio, nos encontramos con que Jesús hace una pregunta y es Pedro quien responde. O también, este es el único Apóstol a quien se le ocurre darle consejos a Jesús. Igualmente en eso toma la iniciativa.
Pedro es un hombre que reacciona de alguna manera, podríamos llamar, primaria. No hace como mucho análisis de las consecuencias de sus actos. Por ejemplo, ofrece que va a morir por Jesús, pero luego, cuando las circunstancias son adversas, niega y perjura que no conoce a Cristo.
Le dice al Señor que no le lave los pies. Mas Jesús le responde: "Si no, no vas a tener que ver conmigo" San Juan 13,8. Y Pedro reacciona inmediatamente: "Entonces, no sólo lávame los pies, sino todo el cuerpo" San Juan 13,9.
San Pedro representa al corazón humano en su reacción inmediata frente a la obra de la gracia, y esta es como la grandeza del mensaje que se nos revela a través de este Apóstol. Precisamente, porque era un hombre que no medía demasiado las consecuencias, precisamente por eso, nos permite ver de un modo como muy cristalino, qué sucede en un corazón, en un corazón como el tuyo o como el mío, cuando la oferta de Dios, cuando la propuesta de Dios nos pasa por delante.
En el evangelio no es una excepción Al parecer, piensan que se trata de un fantasma. Jesús caminando sobre el agua, una cosa absolutamente inusitada, una cosa alucinante, y estos hombres se sienten en pánico.
Jesús dice: "Soy yo" San Mateo 14,27, y es Pedro el primero en reaccionar según la costumbre: "Pues si eres tú, entonces que yo pueda caminar sobre el agua" San Mateo 14,28.
Es la reacción veloz de este hombre. Quiere asegurarse, pero al mismo tiempo quiere experimentar lo que está sucediendo ahí. Se lanza a caminar, pero luego frente a las dificultades, también él reacciona inmediatamente.
Así como la voz de Jesús produjo en él una reacción inmediata y saltó de la barca para caminar sobre el agua, así también la acción del viento produjo en él una reacción inmediata de miedo y de incredulidad, que le llevó a hundirse. Es decir, nuevamente encontramos al Apóstol Pedro reaccionando así, de una manera rápida.
Jesús se acerca, sostiene a Pedro y le pregunta: "¿Por qué dudaste? Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?" San Mateo 14,31. Y esa es la lección que quisiera que tomáramos todos el día de hoy. Observemos que Pedro tuvo una reacción inmediata.
Pero la reacción inmediata de entusiasmo e incluso de obediencia a lo que Jesús le estaba diciendo, no fue suficiente.
Pedro reaccionó de un modo inminente, pero su reacción no fue capaz de sostenerlo cuando llegaron las dificultades. No es suficiente el entusiasmo de un momento, no es suficiente el sentir que sí, que Dios ha llegado a nuestra vida, que sí nos ha visitado, que sí nos ha tocado, que sí nos ha hablado.
¡Eso no es suficiente! No es suficiente sentir, no es suficiente la reacción inmediata. Necesitamos algo más para poder recorrer el camino en esta tierra. ¡Necesitamos algo más que eso!
Observa que Jesús no le dijo a Pedro que no tenía fe. Jesús le dijo a Pedro que tenía poca fe. Reconocer al Señor y lanzarnos a caminar sobre el agua, ya es tener algo de fe. Pero esa fe, esa fe así impetuosa, de reacción inmediata, no es suficiente, es poca fe.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario