lunes, 12 de septiembre de 2016
LLevar
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Esto significa que hay que aprender a llevar una vida que sea agradable a Él.
Sólo es libre el que vive en la presencia de Dios, sólo es libre el que es esclavo de Dios, sólo es libre el que aprende a caminar en la presencia de Dios. Y ese tener siempre presente a Dios y saber que Él es mi referencia, saber que Él es mi libertad, mi estilo, ese saber, es la verdadera, la profunda libertad.
En el libro del Éxodo, ¿qué le dice Dios al Faraón? “Deja que mi pueblo salga para que ofrezca sacrificios” Exodo 5,1; “que salgan de servirte a ti para que empiecen a servirme a mí”.
Servir a Dios y ser esclavo de Dios es la única libertad, esa es la gran libertad.
San Pablo siempre escribia: “Pablo, el esclavo de Cristo”, soy el esclavo de Cristo y estoy encadenado por Cristo y a Cristo” 1 Corintios 7,22; esa es una primera enseñanza que quería compartir con ustedes
Hay dentro de ti una luz, está más o menos entre el diafragma y las suprarrenales, se trata de tu centro visceral, allá como quien va para la bilis, pero va para el páncreas, arribita de la vejiga y mirando hacia el recto, más o menos por esa zona, ahí donde esa parte que se estrecha, en esa parte, ahí está la luz".
Hagamos de cuenta que ella tiene algo así como unos veintinueve o treinta años y ella se hizo esta cuenta: “Oiga, ¿entonces voy a llegar a los sesenta mirando velas?" Y entonces dijo: “Mal haya esta vida, yo treinta años mirando esta vela, a ver si me llega una iluminación de no sé dónde, y mire la vela, y luego cierre los ojos, y no sé qué aparece en los párpados".
Es que cuando uno mira una luz y cierra los ojos, quedan como imágenes en los párpados, precisamente por las partes de la retina que han sido estimuladas.
Entonces ella hizo ese ejercicio hasta que llegó a una conclusión que le cambió la vida: lo que aparecía en el párpado ¿saben qué era? La vela, entonces ella dijo: “Para llegar otros treinta años mirando una vela y después de la vela que me cambian por la terapia de que... voy a ascender, a la terapia de que...” entonces me van a cambiar a la terapia de oler la flor, "huele como a flor”, y luego me van a vender la terapia de..., y luego la terapia de..."
Un día uno se cansa de que le vendan caricaturas y le vendan simulacros que no remedian la soledad, ese día ojalá y no tarde, ese día uno empieza a abrir la vida a otra Palabra, yo no voy a hacer un dios a mi imagen y semejanza, sino voy a reconocer que yo soy imagen y semejanza de mi Dios, esa es la salud que nos trae la Palabra bendita.
Óyeme estas palabras, por favor, que están tomadas del Salmo 36 en la numeración de la liturgia, que es el salmo 37 de tu Biblia; créeme que en ese salmo 37 hay todo un programa de vida.
Si ya te cansaste de la vela, si ya te cansaste de oler la flor, y ya te cansaste de hacer rituales indígenas, y ya te cansaste de todas esas cosas, y buscas una palabra, pero una palabra que no te invente a Dios, te puede servir, -habría que presentar, desde luego, muchos argumentos, si hubiera preguntas, pero te puede servir el Salmo 37 en la numeración de tu Biblia, ahí puedes tener todo un programa de vida, que hoy nos ofrece la Santa Iglesia en la Eucaristía.
Mira: "Confía en el Señor y haz el bien; habita tu tierra y practica la lealtad. Sea el Señor tu delicia, y Él te dará lo que pide tu corazón. Encomienda tu camino al Señor, confía en Él y Él actuará. Hará tu justicia como el amanecer, tu derecho como el medio día" Salmo 37,3-6.
"Apártate del mal y haz el bien, y siempre tendrás una casa. Porque el Señor ama su justicia y no abandona a sus fieles; el Señor es quien salva a los justos, Él es su alcázar en el peligro, el Señor los protege y los libra, los libra de los malvados y los salva porque se acogen a Él" Salmo 37,25, Salmo 37,40.
Esta es una palabra de Dios y es una palabra para tu vida, es una palabra sobre la cual tú puedes estructurar toda un programa para vivir agradando al Señor.
. Acepta la Palabra del Señor y haz de ella tu norma, "confía en el Señor, -dice aquí, confía en el Señor y haz el bien; habita tu tierra y practica la lealtad. Sea el Señor tu delicia y Él te dará lo que pide tu corazón” Salmo 37,3-4.
Toma esas palabras como norma de tu vida, te invito: “Confía en el Señor y haz el bien” Salmo 37,3. Mire, ¡qué bello! No es entonces que uno se vuelva un despreocupado ni un irresponsable, tampoco es que uno se obsesione pensando que su trabajo lo va a hacer todo, la dos cosas: “Confía en el Señor y haz el bien” Salmo 37,3.
“Habita tu tierra” Salmo 37,3.
Catalina de Siena recibió un mensaje en que el Señor le decía: “La lengua, la palabra humana, yo la creé para tres cosas: para acusar los propios pecados, para darle gloria a mi nombre y para edificar a los hermanos”.
"Encomienda tu camino al Señor, confía en Él, y Él actuará" Salmo 37,5.
Que estas palabras, Señor, empapen nuestro corazón; que creamos en ti, único Dios verdadero, y en tu enviado Jesucristo.
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