miércoles, 5 de mayo de 2010

Esplendor Rom.12,1-2

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El tren de la vida en el que viajamos, el que conduce a la vida es el tren de la Fe. El evangelio nos propone negarnos a nosotros mismos lo cual no es una posición autolesionadora y renunciadora , sino el golpe de audacia más inteligente, que podemos realizar en la vida .
Jesús no nos pide renegar de “lo que somos”, “sino de aquello en lo que nos hemos convertido”
Somos Imagen de Dios, por lo tanto no renegamos de lo que Dios ha hecho, sino de lo que hemos hecho nosotros, usando mal nuestra libertad, comprendamos el aspecto positivo que hay en la propuesta del evangelio. Negarse a nosotros mismos no es una operación para la muerte sino para la vida, para la belleza y para la alegría, debemos atender que consiste en aprender el lenguaje del verdadero amor. Visualizamos esta situación humana, Dos jóvenes se aman, pertenecen a continentes diferentes deben aprender sus lenguas completamente diversas. Si su amor quiere sobrevivir y crecer, es necesario que cada uno aprenda el idioma y tradición del otro, sino su comunicación será poca y su amor no durará .Así sucede con nosotros los cristianos, urge aprender el lenguaje del espíritu, del amor. Negarse a sí mismo es aprender la lengua de Dios Padre, que nos permite comunicarnos con todos los /as hermanos/as de cualquier lengua y nación. El espíritu ruega por nosotros .La oración es buena cuando presentamos nuestras inquietudes, proyectos a Dios con las palabras que nos inspira el espíritu. Y mejor cuando en una actitud de silencio escuchamos a Dios quien nos comunica su paz. No podemos olvidar que Dios está en todos los acontecimientos de nuestra vida ,nada sucede en el mundo ,en nuestra familia o en nuestra vida por casualidad .Dios nos ha conocido en Cristo Jesús, El nos ha conocido en el momento que ha decidido crearnos. Nos llama sea cual sea la manera como hemos encontrado a Cristo, Gracia que Dios da , es un llamado personal de Dios que nos da la oportunidad de crecer, nos comunica todo lo bueno que hay en nosotros , todo lo que le agrada .
Si Dios nos llama para entablar con nosotros una relación de amor y de fidelidad, es porque somos libres y responsables. Queramos decir como San Pablo “Ya no soy yo quien vive, sino que Cristo vive en mí.”Nosotros cristianos reconozcamos la profunda riqueza de Dios, es de gran admiración, y permanente acción de gracias, como Dios nos salva de una manera que nosotros nunca podremos comprender, entreguémonos a su amor misericordioso.

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