jueves, 20 de mayo de 2010

Salmo 48

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Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
Alégrese los creyentes, el Señor vela por nosotros/as.El Señor nos favorece.
Quien actualmente se encuentra en sufrimientos y está resignado, está más estrechado con Jesús en su paso en la vida, conquistando corazones en que todos puedan sentir el sobrehumano poder de Jesús, y siendo una alma fundida con la voluntad de Dios.
Quien se encuentra abatido de ánimo, árido y privado de la presencia de Dios, esté firme y fiel a sus acostumbrados ejercicios, es más, toma de eso la ocasión de amar y buscar más sin cansarse a Jesús, participa de los méritos y bienes que adquirió Nuestra Madre María con sus dolores .
Quien en cualquier ocasión que se encuentre, especialmente al ver a Jesús, a través de los hermanos/as ofendido gravemente, despreciado, pisoteado, y busca reparar, compadecer y rogar por aquellos mismos que ofenden encontrará en el alma de María Madre la fuente de paz, porque en Ella se consume todo el amor. Quien crucifica sus sentidos por amor de la crucifixión de Jesús, y trata de copiar en sí las virtudes de su crucifixión, agradece a Jesús por todo lo que padeció y sufrió por nosotros, pidiendo perdón, perdón, Jesús. Se encontrará el reposo, Sla consolación, será luz.
Quien está en continua actitud de adorar a Jesús ,besar sus llagas, de reparar, de agradecer y más, a nombre de todo el género humano, es como si tuviera en sus brazos a Jesús, como lo tuvo su Madre María cuando fue depuesto de la cruz, y es querer en nombre del género humano encerrar en Jesús las almas redimidas. Quien se mantiene en gracia y corresponde, y no da morada a ningún otro en su corazón sino sólo al Dios Verdadero, es como si sepultara a Jesús en el centro del corazón. Si las almas correspondieran a Jesús, si todo tomaran de El, se reordenaría y embellecería cada pensamiento, cada palabra, cada acto y así quien sabe cuántos cielos tendríamos sobre la tierra. Si todos vemos estas bendiciones, la sentirán en el agua que beben, en el fuego que calienta, en el alimento, en la inteligencia, la memoria, la voluntad. Escuchando entonces te bendigo para ayudarte ,para defenderte, para perdonarte, para consolarte, y se haría eco de estas bendiciones,confiados en Nuestra Madre María, que indica a seguir y profundizar el mar inmenso de Fe.

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