
La música se conoce como ciencia y arte indivisible, desde siempre, ha ido caminando al lado de lo objetivo y lo subjetivo, intrínsecamente relacionándolo con su aspecto emocional. La música ha estado al servicio de aspectos opuestos como el arte sacro y el profano, conviviendo en el tiempo pero no en los escenarios.
La diversión es un signo de inteligencia, las especies más avanzadas han demostrado que saben cómo divertirse. El género humano es el más versátil a tal efecto, pues ha desarrollado en su propio beneficio todo lo que ha considerado provechoso en grado sumo, incluso por el placer de experimentar en proyectos que de antemano sabía que habían de nacer obsoletos.
Con respecto a la música la inteligencia, en un lenguaje tan abstracto puede plasmar ideas extramusicales descriptivas tanto como subjetivas. Una misma idea puede reflejar imágenes opuestas en dos personas distintas, siendo placentera para ambas. El arte llega a la sublimación. Gentes de diferentes culturas son tocados en la emoción por sensaciones que a priori desconocen.
Se resalta el beneficio de la música en todos los ámbitos, puesto que estimula intensamente las sensaciones en el cuerpo y en la mente, desarrolla otras parcelas como pueden ser las matemáticas, la concentración, y ser medio para la relajación, la extroversión, etc. Al igual que en la cromoterapia se emplean los colores en estímulo de ciertas actividades; el amarillo para el estudio y la concentración, el azul para la relajación, el rojo... es estimulante etc, pues la musicoterapia tiene sus aplicaciones en diversos tratamientos, sin tener por qué ser terapeúticos, simplemente para fomentar actitudes.
Todo esto conlleva al tan ansiado equilibrio emocional que todos buscamos, y sobre lo que tanto se ha escrito en libros de autoayuda, psicología, etc.
No estemos orgullosos del 10% de la capacidad cerebral que utilizamos habitualmente, si la podemos desarrollar un poco más con el placer de la escucha de una buena obra de música, ya sea del estilo que sea, porque en todas las épocas de la historia ha habido obras maestras. Consideremos que la música es la expresión de arte más mágica que existe por lo etérea, abstracta, y en ocasiones, absoluta.
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