miércoles, 29 de diciembre de 2010

Orienta

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El cuida y vela por nosotros, abandonémonos en las manos del Padre , respondamos al Dios que nos ama, en una esperanza firme.
«No andéis buscando qué comeréis ni qué beberéis, ni estéis ansiosos. Porque son los paganos quienes buscan estas cosas con afán. Como vuestro Padre ya sabe que las necesitáis, buscad su Reino, y se os darán por añadidura. No temáis, pequeño rebaño, porque vuestro Padre se ha complacido en daros el Reino» (Lc 12, 29-32).
Las palabras del papa Benedicto XVI son de una gran luz: «La certeza de que Cristo está conmigo, de que en Cristo el mundo futuro ya ha comenzado, también da certeza de la esperanza. El futuro no es una oscuridad en la que nadie se orienta. Sin Cristo, también hoy el futuro es oscuro para el mundo, hay mucho miedo al futuro. El cristiano sabe que la luz de Cristo es más fuerte, y por eso vive en una esperanza que no es vaga, en una esperanza que da certeza y valor para afrontar el futuro… Queremos que acabe este mundo injusto… Queremos que el mundo cambie profundamente, que comience la civilización del amor, que llegue un mundo de justicia y de paz, sin violencia, sin hambre. Queremos todo esto. Pero ¿cómo podría suceder esto sin la presencia de Cristo? Sin la presencia de Cristo nunca llegará un mundo realmente justo y renovado».
Cristo es nuestra esperanza, no hay por qué temer. «Porque Él entró en el mundo y en la historia, porque él quebró el silencio y la agonía, porque llenó la tierra de su gloria, porque fue luz en nuestra noche fría» .
Jesús hizo de la esperanza de los pobres el centro de sus promesas. La buena noticia del Reino era para todos, pero sobre todo para los alejados de las esperanzas humanas. La existencia de futuro para la esperanza de los pobres es revelación gozosa del Evangelio de Jesús. El Dios de la esperanza es el Dios de los pobres y pequeños.

ACCIÓN

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A Dios no le faltan los medios para llevar adelante su acción liberadora, con tal que nosotros tengamos fe y perseveremos.
Dios habita en nosotros siempre y en todas partes. ¿Por qué no enseñar esta verdad fundamental a todos? Dios, Creador y Padre, está presente en cada uno de sus hijos, está atento a todos sus pensamientos, proyectos y actividades. No se extraña de nada. Nada le altera. Es lento a la ira, rico en paciencia y bondad.
Dios nos ha creado a su imagen y semejanza (Gn 1,26). Y no nos ha abandonado; sigue cuidándonos y alimentándonos. Vela por nosotros...
Tal bondad no depende de nuestro comportamiento. Él hace salir el sol sobre buenos y malos... Y si viste de belleza a los lirios del campo y alimenta a los pájaros del cielo, ¿qué no hará por nosotros, sus hijos (Mt 6,26-30), infinitamente superiores a las flores y animales? Dios está presente en todo ser humano. Lo sienten cercano y amigo todos aquellos que creen en Él. Por medio de su Espíritu nos ofrece sus dones: amor, paz, gozo, amabilidad, bondad, paciencia, fidelidad, equilibrio, dominio propio (Gá 5,22)... Sólo hace falta creer en Él y dejarle libertad para darnos un “corazón de hijo” rescatado del pecado por la sangre de Jesús (Gá 3,26). Creer en la presencia de Dios ayuda a orientar la vida, a sobrellevar los golpes duros, a vivir, como Jesús, unidos al Padre y volcados hacia el prójimo. Vivir en su presencia estimula el amor, la fuerza y el entusiasmo en cada momento.
¿Quién o qué cosa nos podrá separar de Dios? Ni la muerte, ni la vida, ni el presente, ni el futuro... nada nos podrá separar del amor de Dios manifestado en Jesucristo (Rm 8,35-39).
“Cristo conmigo,
Cristo dentro de mí,
Cristo delante de mí...
Cristo en mi casa,
Cristo en la calle,
Cristo en el camino,
Cristo en mi puesto de trabajo...

Al Abrigo

Los pájaros despiertan en la copa de los árboles a la misma hora, cantan de la misma manera y apenas hayan terminado de cantar, van en busca de alimento. Para los seres humanos todo es diferente. «Mientras hay vida, hay esperanza», dice un refrán popular. La esperanza es connatural al ser humano. Los seres humanos necesitamos la esperanza para seguir viviendo. De ella echa mano el enfermo para luchar y curarse; el prisionero para hacer todo lo posible por salir de la esclavitud.
Con todos los adelantos, el mundo parece un inmenso vacío donde la persona se siente sola y desamparada. Las personas no esperan mucho de la sociedad, de los demás, de sí mismas.
Con esperanza una sociedad tiene futuro. Esperanza, amor a Cristo, fuerzas que empujan. El abrirnos a Dios y a los demás, los más desesperanzados, puede darnos energías para contagiar y sembrar esperanza. Dios nos ha regenerado por medio de la resurrección de Jesús a una esperanza viva (1 P 1, 3).
La esperanza debe reunir cinco condiciones: que sea un bien, que sea necesario, que sea posible, que sea futuro y que sea difícil de conseguir. En todo momento tenemos que estar dispuestos a dar razón de nuestra esperanza (1 P 3, 15).
La «esperanza es el sueño de un hombre despierto». «La virtud que más me gusta, dice Dios, es la esperanza… Vivir como perfectos no apegados a las cosas presentes,sino,
deseosos de llevar una vida útil y preciosa ante Dios.

El anhelo de buscar un porvenir más humano y más justo. La esperanza cristiana se compromete a trabajar por un mundo más justo, más libre y más fraterno. Dios ha aparecido y ha transformado el curso de la historia, nosotros somos invitados a encargarnos de preparar la humanidad para que ella vaya madurando la salvación; haciéndose más responsable, descubriendo el destino común, reconociendo que no pueden resolver sus problemas sino haciendo del Evangelio la Ley de toda su vida.
Llamamos gracia al poder que tiene Dios para sanar nuestro espíritu, para infundir en el la disposición para crecer hacer que sintonicemos con la verdad, que el gesto de amor verdadero nazca en nosotros de forma expontánea e inesperada. Gracia que se desprende de Dios vivo para germinar en nuestra tierra. El mundo de hoy urge la esperanza. Quien espera de verdad está firmemente convencido de que para Dios no hay nada imposible (Lc 1, 37), y sabemos, según afirma san Juan de la Cruz, que se obtiene de Dios cuanto de Él se espera. San Pablo nos exhorta a no contristarnos como los que no tienen esperanza (1 Ts 4, 12). «Singular virtud de la esperanza, singular misterio”. Se enfrenta a todas las virtudes, a todos los misterios. La pequeña esperanza la que pone todo en movimiento
Tan esencial como la fe y el amor es la esperanza, pues no puede haber fe o amor sin esperanza. Una fe sin esperanza no tendría razón de ser. Sembrar esperanza, poner la esperanza al sol, al abrigo de la fe y del amor.

lunes, 27 de diciembre de 2010

¡Salve Madre del cordero!

¡Salve, redil de las ovejas espirituales!
¡Salve, refugio contra las fieras invisibles!
¡Salve, llave de las puertas del Paraíso!
¡Salve, fuente del regocijo de los Cielos con la Tierra!
¡Salve, armonía de las voces terrestres con los coros celestiales!
¡Salve, boca de los apóstoles que no se callan!
¡Salve, fuerza invencible de los mártires!
¡Salve, sostén inconmovible de la Fe!
¡Salve, señal resplandeciente de la Gracia!
¡Salve, vencedora del infierno!
¡Salve, mediadora de la Gloria!
¡Salve, Esposa siempre Virgen!
Los magos han visto la estrella que conduce a Dios. Siguiendo su resplandor la toman como antorcha para llegar a la Luz verdadera, para alcanzar lo Inaccesible y se alegran, proclamando: Aleluya!

viernes, 24 de diciembre de 2010

Novedad

El género humano se halla en un período nuevo de su historia, caracterizado por cambios profundos y acelerados, que progresivamente se extienden al universo entero. Los provoca el ser humano con su inteligencia y su dinamismo creador; pero recaen luego sobre el ser humano, sobre sus juicios y deseos individuales y colectivos, sobre sus modos de pensar y sobre su comportamiento para con las realidades y los seres humanos con quienes convive. Se puede ya hablar de una verdadera metamorfosis social y cultural, que redunda también en la vida religiosa.
Como ocurre en toda crisis de crecimiento, esta transformación trae consigo no leves dificultades. Así mientras el ser humano amplía extraordinariamente su poder, no siempre consigue someterlo a su servicio. Quiere conocer con profundidad creciente su intimidad espiritual, y con frecuencia se siente más incierto que nunca de sí mismo. Descubre paulatinamente las leyes de la vida social, y duda sobre la orientación que a ésta se debe dar.
Jamás el género humano tuvo a su disposición tantas riquezas, tantas posibilidades, tanto poder económico. Y, sin embargo, una gran parte de la humanidad sufre hambre y miseria y son muchedumbre los que no saben leer ni escribir. Nunca ha tenido el hombre un sentido tan agudo de su libertad, y entretanto surgen nuevas formas de esclavitud social y psicológica. Mientras el mundo siente con tanta viveza su propia unidad y la mutua interdependencia en ineludible solidaridad, se ve, sin embargo, gravísimamente dividido por la presencia de fuerzas contrapuestas. Persisten, en efecto, todavía agudas tensiones políticas, sociales, económicas, raciales e ideológicas, y ni siquiera falta el peligro de una guerra que amenaza con destruirlo todo. Se aumenta la comunicación de las ideas; sin embargo, aun las palabras definidoras de los conceptos más fundamentales revisten sentidos harto diversos en las distintas ideologías. Por último, se busca con insistencia un orden temporal más perfecto, sin que avance paralelamente el mejoramiento de los espíritus.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Poqué te amo, María

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« El poderoso ha hecho obras grandes por mí» (Lc 1,49)
Te amo cuando proclamas que eres la sierva del Señor, del Señor
a quien tú con tu humildad cautivas. (Lc 1,38) Esta es la gran virtud
que te hace omnipotentey a tu corazón lleva la Santa Trinidad. Entonces el Espíritu, Espíritu de amor, te cubre con su sombra, (Lc 1,35) y el Hijo, igual al Padre, se encarna en ti...¡Muchos habrán de ser sus hermanos pecadorespara que se le llame: Jesús, tu
primogénito!(Lc 2,7)María, tú lo sabes: como tú, no obstante ser
pequeña, poseo y tengo en mí al todopoderoso. Mas no me asuste
mi gran debilidad,pues todos los tesoros de la madre son también de
la hija,y yo soy hija tuya, Madre mía querida. ¿Acaso no son
mías tus virtudes y tu amor también mío? Así, cuando la pura y blanca
Hostia baja a mi corazón,tu Cordero, Jesús, sueña estar reposando en
ti misma, María.Tú me haces comprender, que no me es imposible caminar tras tus huellas, ¡oh Reina de los santos!.Nos hiciste
visible el estrecho camino que va al cielocon la constante práctica
de virtudes humildes. Imitándote a ti, permanecer pequeña es mi
deseo,veo cuán vanas son las riquezas terrenas.Al verte ir
presurosa a tu prima Isabel,de ti aprendo, María, a practicar la
caridad ardiente.En casa de Isabel escucho, de rodillas,el
cántico sagrado, ¡oh Reina de los ángeles!, que de tu corazón brota
exaltado (Lc 1,46s) Me enseñas a cantar los loores divinos,a
gloriarme en Jesús, mi Salvador. Tus palabras de amor son las
místicas rosasque envolverán en su perfume vivo a los siglos
futuros. En ti el Omnipotente obró sus maravillas,yo quiero
meditarlas y bendecir a Dios.
Santa Teresita del Niño Jesús(1873-1897),carmelita descalza, doctora de la Iglesia

martes, 21 de diciembre de 2010

Transparenta

La Misericordia del Padre se transparenta en el recién nacido, que emite sus primeros gemidos de llanto. La Divina Misericordia os ha dado su fruto: postrémonos juntos y adoremos al Amor Misericordioso que ha nacido por nosotros.
Miremos juntos sus ojos, que se abren para traer sobre el mundo la luz de la Verdad y de Divina Sabiduría.
Enjuguemos juntos sus lágrimas, que descienden para compadecerse de todo sufrimiento, para lavar toda mancha de pecado y de mal, para cerrar toda herida, para dar alivio a todos los oprimidos, para hacer descender la esperada rociada sobre el gélido desierto del mundo. Estrechemos juntos sus manos, que se abren para llevar la caricia del Padre sobre las humanas miserias, para dar ayuda a los pobres y a los pequeños, apoyo a los débiles, confianza a los desalentados, perdón a los pecadores, salud a los enfermos, a todos el don de la Redención y de la Salvación.
Calentemos juntos sus pies, que seguirán caminos áridos e inseguros, para buscar a los extraviados, encontrar a los perdidos, dar esperanza a los desesperados, para llevar la libertar a los presos y la buena nueva a los pobres.
Besemos juntos su pequeño corazón, que apenas ha comenzado a latir de amor por nosotros. Es el corazón mismo de Dios. Es el corazón del Hijo Unigénito del Padre que se hace Hombre para devolver a Dios la humanidad por Él redimida y salvada. Es el corazón que late para renovar el corazón de toda criatura. Es el corazón nuevo del mundo. Es el Amor Misericordioso que desciendo del seno del Padre, para llevar a toda la humanidad la Redención, la Salvación y la Paz.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Humani

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Tras nueve meses de espera
con fe y esperanza encendiste
la llama de la perseverancia
y apostaste por mi…
Te vi mantenerte de pie aunque
arecieran las tempestades,
te vi avanzar en medio de la
obscuridad y la neblina…
Con una fe que Dios puso en tu alma
y la determinación que le dio a tu corazón,
una y otra vez echaste la cubeta al pozo
a pesar de no conseguir ni una gota de agua.
Es que madre tu eres así: fuente que aun
consumida se sigue entregando,
flor que aun marchita sigue expeliendo
su aroma…
Gastaste junto a mi tus primaveras,
me diste aun cuando para ti hacía falta,
y hoy en el otoño de tu vida mirando
a tu ventana sigues esperando por mí.
Yo pido en mi plegaria un poco de tu
corazón en el mío…
Para tener esa capacidad de amar a
esa flor que me dio sus primaveras.

Fuerza celestial

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Es preciso pasar por el desierto y permanecer en él para recibir la
gracia de Dios; es allí donde uno se vacía, donde uno echa fuera de sí todo
lo que no es Dios y vacía completamente esta pequeña casa de nuestra alma
para dejar todo el espacio para Dios solo. Los Hebreos pasaron por el
desierto, Moisés vivió en él antes de recibir su misión, también san Pablo
y san Juan Crisóstomo se prepararon en el desierto... Es un tiempo de
gracia, es un período por el que toda alma que quiere dar frutos debe
necesariamente pasar. Le es necesario ese silencio, ese recogimiento, ese
olvido de todo lo creado, en medio de los cuales Dios establece su reinado
y forma en ella el espíritu interior: la vida íntima con Dios, el diálogo
del alma con Dios en la fe, la esperanza y la caridad. Más tarde el alma
dará frutos en la medida exacta en que el hombre interior se habrá formado
en ella (Ef 3,16)... Sólo se da lo que se es y lo que se
tiene en esta soledad, en esta vida solo con Dios solo, en ese recogimiento
profundo del alma que lo olvida toda para vivir sola en unión con Dios, y
Dios se da enteramente todo aquel que se da enteramente a él. Daos
enteramente a él solo... y se os dará enteramente... Mirad a san Pablo, san
Benito, san Patricio, san Gregorio Magno, y tantos otros, ¡qué largos
tiempos de recogimiento y de silencio! Subid más arriba: mirad a san Juan
Bautista, mirad a Nuestro Señor. Nuestro Señor no tenía necesidad de ello,
pero quiso darnos ejemplo.

Paso a paso

La Sagrada Escritura del Antiguo y del Nuevo Testamento y la venerable
Tradición, muestran en forma cada vez más clara la Madre del
Salvador en la economía de la salvación y, por así decirlo, lo muestran
ante los ojos. Los libros del Antiguo Testamento describen la historia de
la Salvación en la cual se prepara, paso a paso, el advenimiento de Cristo
al mundo. Estos primeros documentos, tal como son leídos en la Iglesia y
son entendidos bajo la luz de una ulterior y más plena revelación, cada
vez con mayor claridad, iluminan la figura de la mujer Madre del Redentor;
ella misma, bajo esta luz es insinuada proféticamente en la promesa de
victoria sobre la serpiente, dada a nuestros primeros padres caídos en
pecado ( Gen., 3,15). Ella es la Virgen que concebirá y
dará a luz un Hijo cuyo nombre será Emmanuel (Is., 7,14; Miq., 5,2-3; Mt.,
1,22-23). Ella misma sobresale entre los humildes y pobres del Señor, que
de El esperan con confianza la salvación. Ella, excelsa Hija de
Sión, tras larga espera de la primera, se cumple la plenitud de los tiempos
y se inaugura la nueva economía, cuando el Hijo de Dios asumió de ella la
naturaleza humana para librar al hombre del pecado mediante los misterios de su carne.

Mateo 1, 1-17

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:
Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y
de sus hermanos.
Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue
padre de Esrón;
Esrón, padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón;
Naasón, padre de Salmón.
Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de
Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé;
Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de este
fue la que había sido mujer de Urías.
Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asá;
Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías.
Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías;
Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amón; Amón, padre de
Josías;
Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en
Babilonia.
Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, Padre de Zorobabel; Zorobabel,padre de Abiud; Abiud padre de Eliacím; Eliacím padre de Azor. Azor padre de Sadoc; Sadoc padre de Aquím; Aquím padre Eliud, Eliud padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán,padre de Jacob.Jacob Padre de José,el esposo de María,de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.El total de las generaciones es: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro de Babilonia hasta Cristo,catorce generaciones.Extraído de la Biblia, PUEBLO DE DIOS.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Labrador

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"Mirad: el labrador espera el fruto precioso de la tierra aguardándolo con paciencia hasta recibir las lluvias tempranas y tardías. Tened también vosotros paciencia; fortaleced vuestros corazones porque la Venida del Señor está cerca" (Santiago 5, 7-8). La comparación con el campesino es muy expresiva: quien ha sembrado en el campo tiene ante sí meses de espera paciente y constante, pero sabe que la semilla mientras tanto cumple con su ciclo, gracias a las lluvias de otoño y primavera. El agricultor no es fatalista, sino que es un modelo de esa mentalidad que une de manera equilibrada la fe y la razón, pues, por una parte, conoce las leyes de la naturaleza y cumple bien con su trabajo, y, por otra, confía en la Providencia, dado que algunas cosas fundamentales no dependen de él, sino que están en las manos de Dios. La paciencia y la constancia son precisamente síntesis entre el compromiso humano y la confianza en Dios.
"Fortaleced vuestros corazones", dice la Palabra de Dios, ¿Cómo lo podemos hacer? ¿Cómo pueden ser más fuertes nuestros corazones, si ya de por sí son más bien frágiles, y si la cultura en la que estamos sumergidos les hace más inestables? La ayuda no nos falta: es la Palabra de Dios. De hecho, mientras todo pasa y muda, la Palabra del Señor no pasa. Si las vicisitudes de la vida nos hacen sentirnos perdidos y parece que se derrumba toda certeza, tenemos una brújula para encontrar la orientación, tenemos un ancla para no ir a la deriva. Se nos presenta el modelo de los profetas, de esas personas a las que Dios ha llamado para que hablen en su nombre. El profeta encuentra su alegría y su fuerza en la Palabra del Señor, y mientras los hombres buscan con frecuencia la felicidad por caminos

viernes, 10 de diciembre de 2010

Tradición

Gloria de la familia es su fecundidad. Que un hombre y una mujer se unan para ser felices, una sus vidas a una obra que los trasciende, poniendo en el mundo a otros seres humanos que continuarán la tradición que ellos a su vez recibieron de sus padres, y que el fin de su matrimonio consista en la creación del ambiente favorable al nacimiento y educación de los hijos, eso da al matrimonio una nobleza tal, que ennoblece a los que a él se consagran.
Las familias numerosas contribuyen a la unión de los esposos y a la educación de los hijos. Eso no sólo se verificaba en el trabajo propiamente escolar, sino en todas las demás actividades artísticas, sociales y deportivas, que tan destacado lugar ocupan en el programa de las universidades . Con ello demostró la falsedad del prejuicio según el cual los hijos de familias reducidas triunfan más que los de familias numerosas; la verdad es exactamente lo contrario. Observación interesante: las cargas sobrevenidas, por la educación una familia numerosa no parece haber comprometido para nada las posibilidades de éxito de sus padres.
Hallamos que los que tuvieron las carreras más brillantes tenían por término medio triple número de hijos que los demás. Así se destruye el prejuicio tan menudo explotado por los partidarios del control de la natalidad. El desarrollo más normal del niño se ve favorecido por el hecho de crecer junto con otros niños"
No se admite que sea más fácil educar e instruir uno o dos hijos que por lo mismo, que toda una familia de hermanos que deban repartir entre sí el amor y el cuidado de los padres, el pan de cada día, los juguetes, la instrucción, los medios de formación y la herencia. De sobra sabemos, en efecto, los defectos y los sufrimientos de los hijos únicos, alimentados con excesiva precaución, demasiado cuidados y arreglados.
Siempre acompañados, amonestados, elogiados, censurados, rodeados de cientos de prohibiciones. El hijo único es el centro, continuamente admirado y torturado de su ambiente, en vez de ser una parte sin importancia, pero protegida, del mundo entero. Sin verdaderos rivales, no puede medir sus fuerzas con iguales en movimientos y juegos, en gracia e invención, aprende con dificultad y mal a adaptarse a los demás y poner en común con los demás las alegrías, trabajos y tareas. Se vuelve miedoso, cobarde, terco, egoísta y quiere siempre tener razón.
En el hogar propio es sabihondo, y la vida tiene que enseñarle su falta de defensa y de fuerza, aprendiendo con dificultad y malos tratos, la educación compleja de las cualidades. y las energías, el ejercicio a fondo de las capacidades; con independencia y responsabilidad propia, paciencia probada en la superación de las resistencias y del mal comportamiento de los demás, el reconocimiento sin rencor de los méritos y esfuerzos de los demás, de la propiedad ajena, en una palabra, de los deberes sociales: transigencia, generosidad, liberalidad. Los métodos de educación se adaptan también a la nueva situación. El niño de hoy, que no tiene compañeros de juego en su casa, pasa más la vida fuera del hogar. Sin embargo, los autores están de acuerdo en señalar que el hogar desempeña un papel importante en la formación del niño. Desde el punto de vista familiar, la familia numerosa es la familia sana.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Oportunidades

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Las personas en busca de una vida mejor, o formas de ganarse la vida o de refugio, o el tener que dejar sus hogares repentinamente huyendo de desastres naturales, es algo tan antiguo como la humanidad misma. La gente emigra en el interior de sus propios países, principalmente de áreas rurales a áreas urbanas, así como de un país a otro.

La migración de la mujer, en el término "feminización de la migración" se ha convertido en un término de uso común. Sin embargo, el término es engañoso y puede dar lugar a debates sobre la idoneidad de su uso, ya que sugiere un incremento absoluto en la proporción de mujeres emigrantes.

Algunos expertos están llamando a esta era "La era de la migración" debido a que la migración actual está caracterizada por cinco fenómenos: su globalización (hay más países afectados por los movimientos migratorios); su aceleración (reflejada en un volumen cada vez mayor de emigrantes); su diferenciación (los emigrantes que se mudan a un país determinado pertenecen a una variedad de etnias y grupos); su politización (las políticas nacionales, las relaciones bilaterales y regionales, y las políticas de seguridad nacional de los estados están siendo cada vez más afectadas por cuestiones relacionadas con los riesgos de la migración internacional y viceversa); y su feminización.

La agitación, social y económica también puede provocar el ímpetu de partir, las mujeres educadas al no poder superar la discriminación laboral en su propio país, emigran en busca de oportunidades de encontrar un empleo en el que puedan aplicar , utilizar mejor sus habilidades y que sea mejor remunerada.

Bajo esta perspectiva, se presenta una panorámica de las tendencias en los flujos migratorios de la migración femenina en la actualidad, para estimular la reflexión sobre posibles acciones que se deberían tomar para defender la dignidad de las mujeres emigrantes y promover el desarrollo de las mujeres mismas y sus familias.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Despertad

Los cristianos comienzan el año antes que los demás, como si quisieran adelantarse para anunciar algo grande; aunque en realidad es Dios, el creador del tiempo, quien señala sus etapas. Litúrgicamente, el año cristiano se inicia en el Adviento. Empezamos a prepararnos siempre de nuevo, como si fuera la primera vez y al mismo tiempo la última vez que viene el Hijo de Dios al mundo. Y no es “como si fuera”, sino que así “es”. Porque Dios sigue llegando como el amor nuevo por vez primera. Llega en el “hoy” de su eternidad, que se entrecruza con nuestro “hoy”, cada vez que recomenzamos a estar más cerca de él. Esto sucede en una conversión, en una confesión, en un “quitarse los miedos, dejarlos afuera”, como dice la canción. Esto acontece sobre todo en la Eucaristía. Dios sigue llegando como el amor juez al final de la vida de cada persona; y también, para todos los pueblos, al final de la historia.
Con Cristo llega la “plenitud de los tiempos”. Con Cristo escribía Juan Pablo II en su carta sobre la llegada del Tercer milenio– “la eternidad ha entrado en el tiempo”. Es verdad. El que está con Cristo ya no puede envejecer. Su cuerpo se desgastará naturalmente, pero su espíritu es eternamente joven, con la juventud de Dios. Y esto, hasta el punto de que esa Juventud lo resucitará de entre los muertos para esa Vida que nunca morirá.

Por eso hay que despertar. Renunciar al repliegue sobre uno mismo, sobre el propio envejecimiento. Sólo hay dos caminos: o la vida hacia uno mismo, que conduce hacia el morir; o el camino hacia la vida de Dios que lleva al crecimiento, a la “plenitud del tiempo”.

Es esa vida de Dios que grita ahora como una madre, como una enamorada, al alma que se resiste a despertar. Está llegando el día para ti, oh alma llamada por Dios, está llegando el día para ti, oh mundo en sombras; está llegando el día para ti, oh conjunto de los cristianos que debéis dar ante el mundo el testimonio de vuestra unidad; está llegando, oh cristiano, el tiempo de tu coherencia; está llegando, oh tú, quien quiera que seas, la ocasión para pedir perdón y recomenzar.

Intimidad

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Se vivía en una intimidad con Dios y Nuestra Madre Santísima. Testimonio de vida que quería compartir, para que también ustedes se lo cuenten a sus hijos, que les eduquen con el amor al Señor Jesús y el sacrificio, para que un día lleguen a gozar las alegrías de la vida eterna. También se ha vivido la privacidad que está vinculada con el ámbito de decisiones. Se creo lo personal que tiene mucho de no-racional, en el sentido de que no puede explicarse o justificarse hasta su último detalle, y sin embargo no es irracional, porque tampoco puede demostrarse que sea adverso o dañino.
Un ejemplo está en los gustos. Si mi color favorito es el azul marino y una amiga prefiere el fucsia ni la elección de ella ni la mía son "irracionales" aunque tampoco son propiamente "racionales," porque no hay ninguna razón objetiva, pública, rigurosamente demostrable, de por qué a uno debe gustarle más un color que otro.
Si esta línea de pensamiento es correcta, ello quiere decir que en el área de lo privado entran sobre todo aquellas decisiones que no lastiman (ni necesariamente mejoran drásticamente) el bien común, y que brotan del aŕea de decisión de cada persona, en su derecho a construir un mundo exterior que corresponda a su mundo interior de creencia, preferencias, afectos, gustos y también, de algunas decisiones.

Bebe

«El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán»
«Bebe el agua de tu cisterna, la que brota de tu pozo, que sean para
ti solo» (Pr 5,15.17). Tú que me escuchas, procura tener un pozo y una
cisterna que sean tuyos; de manera que, cuando cojas el libro de las
Escrituras, llegues a descubrir, también tú, de ti mismo, alguna
interpretación. Sí, con lo que has aprendido en la Iglesia, procura beber,
también tú, de la fuente que mana de tu espíritu. En el interior de ti
mismo está... «el agua viva» (Jn 4,10); hay en ti los canales inagotables y
les ríos henchidos del sentido espiritual de la Escritura, con tal que no
estén obstruidos por la tierra y los escombros. En este caso, lo que hay
que hacer, es cavar y limpiar, es decir, quitar la pereza del espíritu y
sacudir el adormecimiento del corazón... Purifica, pues,
tu espíritu para que un día bebas de tus fuentes y saques el agua viva de
tus pozos. Porque si has recibido en ti la palabra de Dios, si has recibido
de Jesús el agua viva, y si la has recibido con fe, en ti llegará a ser «un
surtidor de agua que salta hasta la vida eterna» (Jn 4,14).