domingo, 1 de julio de 2012

Neurálgico

Las campañas publicitarias estimulan de manera desenfrenada los instintos y las tendencias al goce inmediato haciendo difícil, si no es que imposible, someter a un examen crítico los argumentos con los que nos venden campañas, modas y corrientes de opinión, por tanto, dificultan en la persona y en la familia el reconocimiento y el respeto de la jerarquía de los verdaderos valores de la existencia y dignidad humana.

En  este reduccionismo que se hace de la persona y de su familia como simples consumidores o productores de bienes y servicios y que agotan ahí su calidad y su valor no es válido, y mucho menos el hecho de que se satisfagan las demandas como mero interés personal y a costa de lo que sea. Propone que se atiendan verdaderamente los bienes del ser humano y que se proyecten empresas y productos en orden al perfeccionamiento verdadero del individuo y de la sociedad.

De este mismo reduccionismo se desprende otro problema generalizado en todos los regímenes de gobierno: el consumismo. Éste con toda su estrategia de mercadotecnia nos hace considerar que la calidad de vida depende de los bienes materiales que podemos obtener con los recursos que genera nuestro trabajo; esto en detrimento del desarrollo integral de las familias, ya que nos han bombardeado con la idea de que lo más costoso que hay es la educación y manutención de los hijos y con el lema "pocos hijos para darles mucho" han sometido a las personas a intolerables presiones como la "demograficista" en un clima de absoluta falta de respeto hacia la libertad de decisión de las personas. A estos regímenes de gobierno no les interesa el gasto en la educación de las personas, les interesa el gasto en bienes de consumo. Donde las familias tienen de todo, en algunas ocasiones, el excesivo bienestar y la mentalidad consumista, ha generado que los esposos vean en los hijos, más que un regalo, una amenaza a su bienestar y a sus posibilidades de consumo.

En la Misión, esta posición es sencillamente inaceptable, ya que aún cuando la persona es el fin, la familia es la célula principal para el desarrollo armónico de la personalidad. Está de acuerdo con una paternidad responsable por medio de una planeación consciente, pero nunca pondrá el valor y la dignidad de las personas en su procedencia étnica, económica, cultural o social.

El control del sector privado, en el sistema capitalista, por parte del sector público debe ser mínimo; se considera que si existe la libre competencia, la actividad económica se controlará a sí misma por la ley de la oferta y la demanda ; en la Misión la acción del Estado debe ser moderada pero eficaz; debe incentivar una sana competencia por medio de la regulación y aplicación de leyes fiscales que verdaderamente motiven y ayuden al empresario en la permanente formación y capacitación humana de los miembros de la empresa, así como en el desarrollo constante de negocios que evite los monopolios, oligopolios y promueva el crecimiento de la familia y de la sociedad. Asimismo, que busque la mayor difusión de la propiedad privada entre las personas, a fin de que se reduzca la distancia entre los numerosos pobres desesperados y la enorme riqueza de unos pocos.
En la Misión hay "una indisoluble unión de capital y trabajo en el que el capital potencia los alcances del trabajo como expresión natural, intrínseca y primigenia de la persona".

El socialismo, tampoco toma en cuenta las necesidades del ser humano y de la familia. Todo se supedita al Estado, niega y prohíbe la relación del hombre con su Creador. La persona se reduce a una mera pieza de la maquinaria estatal. Una pieza que pierde importancia y que se sacrifica por el Estado mismo sin llegar a reconocérsele el valor de su dignidad humana. Va en contra de la ley natural pues niega al hombre la posibilidad de poseer "algo" en propiedad privada.

El socialismo se basa en las ideas de Carlos Marx sobre el materialismo histórico en el que reducen al ser humano a su dimensión material y sintetiza toda su evolución social en una lucha constante de clases. Todas las formas del socialismo tienen como punto de referencia central la intervención estatal en la economía.

Según Marx «El amor cristiano no es capaz de transformar al mundo, ni da la energía necesaria para las reformas sociales. Ese se expresa en frases sentimentales, que no pueden suprimir las relaciones de hecho; adormece al ser humano como una tibia papilla sentimental. Al contrario, es necesario devolver al hombre la fuerza».

En la encíclica Rerum Novarum, León XIII, explica las razones por las cuales el socialismo es una filosofía equivocada en su pretensión de abolir la propiedad privada y transformarla en propiedad colectiva como única solución a la «pobreza». En ella declara que se empeora la situación de los obreros (...) cuando se les priva de la libertad y de sus beneficios, pues se les despoja de la esperanza y la facultad de aumentar los bienes familiares y de procurarse utilidades. Después de la caída del muro de Berlín, ninguno puede negar la trágica verdad de este juicio de la encíclica, de hace más de cien años. Sabemos que donde se practica el Socialismo se ha vivido un verdadero y propio capitalismo de Estado que ha acrecentado los dramas de la pobreza y de la alienación de las masas menos favorecidas.

Por lo anterior, se desprende que debemos superar la negligencia social de las empresas que nos ha llevado a la explotación de los más débiles, así como el intervencionismo asistencialista de los gobiernos socialistas que se han convertido en auténticas dictaduras sociales que conducen a la despersonalización del ser humano.

La Misión, considera al ser humano no sólo en su dimensión material sino, como se ha expuesto antes, en su totalidad, en lo material y en lo espiritual. Propone para su desarrollo integral la permanente formación humana, poniendo énfasis en su conocimiento interior, en su Trascendencia  que lo lleva hacia Dios y que contribuye al crecimiento de la sociedad, cosa que el socialismo ni considera.Hay ciertos puntos neurálgicos dentro de la filosofía que son ineludibles en el caso de que se quiera lograr un verdadero cambio en la persona, en su integración y desarrollo familiar, social y empresarial.

No hay comentarios:

Publicar un comentario