viernes, 29 de abril de 2016

Amor

Amor comprometido que se hace concreto en la vida. Asimismo, ha precisado que “en los gestos concretos de misericordia del buen samaritano reconocemos el modo de actuar de Dios, que se ha revelado en la historia por medio de acciones marcadas por la compasión”. El Papa ha indicado que Dios “no ignora nuestros dolores y sabe cuánto necesitamos de su ayuda y consuelo, se hace cercano y no nos abandona nunca”. El verdadero amor no hace distinciones entre personas, sino que ve a todos como prójimos que necesitan de nuestra ayuda y cercanía.

Orden

El orden sagrado es uno de los siete sacramentos de la Iglesia, que se confiere en la ceremonia de consagración a quienes que han recibido un particular llamado de Dios para ser sacerdotes y que exige la dedicación plena y libre disposición.Dad a todos esa Palabra de Dios, que vosotros mismos habéis recibido con alegría. Haced memoria de vuestra historia, de aquel don de la palabra que el Señor les dio, a través de la mamá, de la abuela, de los catequistas, de toda la Iglesia.e podemos referirnos. Hermanos dilectìsimos promoidos al orden. Vosotros continuaréis la obra santificadora de Cristo. Mediante vuestro ministerio el sacrificio espiritual de los fieles se hace perfecto, porque unido al Sacrificio de Cristo, que por vuestras manos en nombre de toda la Iglesia viene ofrecido de forma incuentra en el altar. A Gabriel Estrada e Hilda Leaños les gusta tu publicaciòn-A Roxana Morales le gusta tu publicaciòn-A Mayra Rojas le gusta tu publicaciòn l altar en la celebración de los santos misterios.

Seguir

Cuando se encuentra verdaderamente a María, hay una ternura, una misericordia hacia los otros que nos transforma. Esa misericordia, esa ternura, que María tiene por cada uno de nosotros. Cuando no se sabe cómo hacer, hay que preguntarse cómo la Santa Virgen haría: entonces haremos lo mejor que se puede, incluso si no es lo que nos gusta. María es siempre la estrella James Favaud 15 de abril a las 14:53 Amén. Muchas gracias María Eugenia Chavarría V. Muchas bendiciones. Le mando un fuerte abrazo. Y saludos a toda tu familia en Costa Rica. Que Dios los bendiga siempre. RE: 53- Jornada por las vociones Antonio Alvarez 14/04/2016 Para: maria eugenia chavarria viquez ohh ke bien. Estamos organizando la Jornada en nuestra diócesis este año haremos oración especialmente por nuestro seminario. Me encomiendo a sus oraciones también Descubre, Decide y Vive tu Vocación

martes, 26 de abril de 2016

Permanece

Esas ciudades son los momentos claves de nuestra vida, que tienen fecha y tienen hora y tienen sus apóstoles: “A mí me predicó tal persona, yo estuve en tal sitio, yo hice un retiro aquí, yo fui a tal parte, estuve en este encuentro”. Ese es Listra y el Derbe de tu vida, ese es el Iconio, esa es la Panfilia tuya. Jesús permanece en el Padre, el Padre permanece en Jesús; el que cree en Jesús permanece en Jesús y Jesús permanece en él; esto tiene una consecuencia para las obras: el Padre permanece en Jesús y hace sus obras en Jesús; Jesús permanece en el que cree en Él y hace sus obras en aquel que permanece en Él. Permanecer. Felipe le ha dicho a Jesús: "Muéstranos al Padre" San Juan 14,8, y Jesús dice: "Quien me conoce, quien me ha visto, ha visto al Padre” San Juan 14,9. De manera que este permanecer llega casi a reemplazar el ser. EL verbo permanecer indica en San Juan una unión tan íntima, tan completa que hace prácticamente que se fundan los seres. Como Jesús permanece en el Padre y el Padre en Él, el que ve a Jesús ve al Padre; y las obras que hace Jesús son de Jesús, pero son las obras del Padre; de igual manera, cuando el creyente permanece en Jesús, el que ve al creyente ve a Jesús, y las obras del creyente son las obras de Jesús. Por eso dice el Señor Jesucristo con esa frase tan audaz: “El que cree en mí, hará las obras que yo hago, y aún mayores” San Juan 14,12. Explicaciones: "Yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré" San Juan 14,12-13. Entonces, ¿quién hace las obras, el creyente o Jesús? Pues intervienen los dos porque cuando dice: "Hará las obras que yo hago y aún mayores" San Juan 14,12, ahí actúa el creyente, pero cuando dice: "Lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré" San Juan 14,13, ahí es Jesús quien actúa. Este permanecer, según el uso de San Juan, es un verbo tan singular que prácticamente no tiene sinónimos. Uno puede encontrar sinónimos entre palabras que se refieren a situaciones más o menos comunes; por ejemplo, lamentarse y quejarse son situaciones más o menos semejantes, y por eso, esos verbos pueden servir de sinónimos el uno para el otro.6 Qué maravilla que el Evangelio haya llegado hasta nosotros, pero qué humildad la que necesitamos para saber que Dios llegó hasta nosotros y sigue y va para otros; y va a seguir despertando cosas nuevas. Alabamos al Señor por todas sus obras, ayudar, con un servicio sin orgullo, que nazcan de la mejor manera las nuevas obras del Espíritu Santo para los nuevos siglos.

Camino

Nace de la tierra y nace del cielo. Como Jesús, que tiene un doble principio. Primero, antes de los siglos, nace de su Padre Celestial; luego, en el tiempo, nace de la Virgen. De la Virgen María, como tierra fecunda, nace Jesucristo, flor y lirio de pureza, cuyo fruto precioso nos ha sido dado con la Cruz y la Pascua. De María, como de una tierra fecundada por el Espíritu, nace Jesús. Pero el mismo Jesús dijo que había que "nacer de nuevo del agua y del Espíritu" San Juan 3,5. Ahora, ese “de nuevo” San Juan 3,5, se dice con una preposición griega “aná”, que no sólo significa nuevo. En griego significa también, “de arriba”. Hay que nacer de arriba. De manera que toda la Iglesia nace, de alguna manera, de las entrañas de María, de la carne de Jesucristo, pero nace también del don del Espíritu Santo, nace del agua. Agua bendecida por la Palabra, agua santificada por el Espíritu. Cada uno de nosotros puede aplicar estas palabras a sí mismo. Lo que nosotros somos, por ejemplo nuestro camino de fe.

Predica

Marcos predica, teniendo muy cerca la voz de los dos grandes testigos de Cristo, los dos Apóstoles más grandes, si se puede hablar de tamaño entre los Apóstoles, Pablo y Pedro, a ambos y sobre todo a Pedro, lo trató Marcos. El testimonio de San Marcos escrito en su evangelio es un tesoro inagotable para la Iglesia; las palabras de este Evangelista ya han recorrido siglos y siglos, y cómo es de bello pensar que Dios nos permite también a nosotros hoy escuchar esas palabras. El Evangelio atraviesa las culturas las barreras de la lengua, las barreras del tiempo; el Evangelio se difunde poderosamente, y desde esos años primeros hasta nuestros días, llega y seguirá llegando; nosotros nos iremos de esta tierra y Dios seguirá propagando la fuerza del Evangelio, la fuerza de las palabras de estos evangelistas también. Hoy es un buen día para hablar sobre las características más sobresalientes del evangelio de Marcos. Bien sabemos que los evangelios no son exactamente biografías, en el sentido que nosotros entendemos de la palabra hoy, como hacer una biografía de Simón Bolívar, no son biografías. Los Evangelios son testimonios, y así como pasa también en nuestro tiempo, los testimonios son como reflectores, como luces que nos ayudan a ver un aspecto de Cristo. Cada testimonio sobre Cristo nos ayuda a ver algo de cristo. Cristo, Cristo no se acaba nunca; Cristo es inagotable, pero cada testimonio nos ayuda a ver un poquito más de Cristo, y entre todos los testimonios hay cuatro que son importantísimos, que son normativos y esos son los cuatro Evangelios. El propósito de esta reflexión es que nosotros tomemos los santos Evangelios y busquemos a Marcos y nos hagamos un propósito de leer a Marcos, no es largo, este evangelio es el más corto de todos, tiene sólo 16 capítulos. Si usted se propone leer dos capítulos por día, más o menos en una semana usted ha leído todo el evangelio de Marcos. Pero yo quiero darle unas claves, algunas pistas y también quiero darle ánimos para a leer a San Marcos, teniendo en cuenta las peculiaridades de este evangelista. Lo primero que nos llama la atención de Marcos es que, comparado con otros Evangelios, tiene menos palabras de Jesús. Mateo nos ofrece largos discursos de Cristo, Lucas nos cuenta más que nadie muchas parábolas de Cristo, Juan nos recuerda y trae ante nosotros muchísimos discursos de Cristo; Marcos es el Evangelista que tiene, proporcionalmente, menos palabras de Cristo, claro, Cristo predica en el evangelio de Marcos, pero sobre todo actúa. Esta es la primera peculiaridad de Marcos, es un Cristo en acción, Cristo actuando, Cristo obrando, podemos decir que Marcos, sobre todo, nos ayuda a descubrir qué es lo que hace Cristo cuando llega a una vida. Marcos nos muestra testimonios sencillos, pero tan elocuentes de ese poder de Cristo para llegar a la vida humana y para transformar la vida humana. Enfermos que se sanan, posesos que son liberados, pecadores que son perdonados, multitudes que son amadas, gente que es compadecida, cinco cosas. ¿Qué es lo que hace Cristo? Enfermos que son curados, posesos que son liberados, pecadores que son perdonados, multitudes que son alimentados y gente que es compadecida. ¿Cristo quién es, de acuerdo con esto? Cristo es aquél que trae salud al que está enfermo, liberación al que estaba poseído, perdón al que se encontraba en pecado. Cristo es aquel que alimenta a la multitud, Cristo es aquél que se compadece de la gente, Cristo en acción, Cristo obrando, Cristo vivo ante nosotros haciendo su obra, eso es lo que nos presenta el Evangelista Marcos,nos muestra de una manera mas dramática pero también mas fecunda, la soledad de Cristo.

domingo, 17 de abril de 2016

Canta

Canta por allá un salmo y dice: "La red, la trampa se rompió y escapamos" Salmo 123,7. Es muy lindo sentir eso, que Dios rompe redes. Redes pegajosas, redes estrechas, pesadas, terrible de Satanás, son rotas por Dios. Y uno sale como un pájaro de la trampa del cazador; o sea que Dios lo hace en favor de nosotros. Y también comprender que cuando el Espíritu Santo está con nosotros, nosotros de alguna manera tenemos también esa capacidad para no temer y para anunciar, aún en medio de las tribulaciones, anunciar, no es sólo que nosotros seamos liberados, sino que anunciemos libertad y liberación y paz a los demás. ¡Hay muchas personas que viven agobiadas por angustias y miedos y cosas! Que nosotros seamos mensajeros de la victoria de Dios. Esta es una enseñanza. La otra enseñanza es percibir lo que hace el Espíritu santo, una de las mucha sobras que hace el Espíritu Santo en nosotros. El Espíritu Santo nos hace ágiles. Tan ágil hizo a Felipe, que no se le veían ni los pies, lo hacía como volar. Quién sabe cómo era ese milagro, ¿no? Un milagro como primo de la bilocación, un milagro raro el que sucedió ahí. Tan rápido, tan ágil hizo a Felipe, que no se le veían ni los pies, simplemente como que desaparecía. Pero nosotros necesitamos otro tipo de agilidad. Hay veces que cuando no está metido en los trancones dice: "¡Si yo tuviera ese don de Felipe de salir como volando y llegar adonde tengo que llegar!" Dios tal vez no nos da ese género de don, pero Dios sí quiere que seamos ágiles, que nosotros tengamos, como decía por boca de Isaías, "alas de águila" Isaías 40,31. Que seamos ágiles y volemos, que nos nos dejemos enredar por las cosas de esta tierra ni por los problemas. Que seamos ágiles, que volemos pronto a obedecerle. Esto es ser como Ángeles. La descripción más parecida a un Ángel, en carne humana, es Felipe, que cumple una misión de anunciar noticias de Dios, superando incluso el espacio mismo. Que el espíritu Santo nos haga ágiles, ágiles; no nos dejemos enredar. Enredar es quedar en una red. No nos dejemos enredar. Ágiles, sueltos, obedientes, amorosos, llenos de fuego y de palabras de Dios. Amén. Muchas gracias María Eugenia Chavarría V. Muchas bendiciones. Le mando un fuerte abrazo-James Favaud-15 de abril a las 14:53. Y saludos a toda tu familia en Costa Rica. Que Dios les bendiga siempre. RE: 53- Jornada por las vociones Antonio Alvarez 14/04/2016 Para: maria eugenia chavarria viquez ohh ke bien. Estamos organizando la Jornada en nuestra diócesis este año haremos oración especialmente por nuestro seminario. Me encomiendo a sus oraciones también Descubre, Decide y Vive tu Vocación

Admite

Es decir, no sólo admite lo que le está diciendo, sino que lo radicaliza: "Pues claro que Ése soy". Lo mismo sucede aquí: "Si no coméis de la Carne del Hijo del hombre, si no bebéis de su Sangre, no tendréis vida en vosotros" San Juan 6,53. Es la presencia de Dios entre nosotros. Bienaventurados aquel que tenga hambre de Jesucristo, bienaventurado aquel que sienta necesidad de Jesucristo, bienaventurado aquel que tenga sed de Jesucristo, ganas de descansar en Cristo, deseo de ser tocado, sanado y bendecido por Cristo. Bienaventurado el que tenga apetito de Cristo, bienaventurado porque hacia Cristo sólo nos mueve el Padre Celestial, según explicó el mismo Cristo: “Nadie viene a mí si el Padre no lo atrae” San Juan 14,6. En segundo lugar, porque el hambre de Cristo es un don del Espíritu Santo, sentir hambre de Jesús es tener en nosotros la presencia del Espíritu, que como dice San Pablo, “gime, tiene gemidos inefables”Carta a los Romanos 8,26, pidiendo, reclamando el alimento. Nada más estaba entrando aquí a la mansión cuando vi una escena muy tierna, muy bonita: una madre le daba de mamar a su bebé, y es tan hermoso el bebé, con esa hambre y con esa sed y con esa avidez, cómo dirige la boquita al pecho de la mamá sacando el alimento, es una escena llena de ternura. Tenemos que llegar a Jesús: como queriendo tomar, como queriendo beber toda esa riqueza que Él tiene; es el Espíritu Santo el que nos da esos gemidos inefables. La expresión que utiliza San Pablo en la Carta a los Romanos cuando dice “gemidos inefables” Carta a los Romanos 8,26, es la misma expresión para hablar de el balbuceo de los niños. Los niños, cuando están en la edad de mamar, no suelen tener lenguaje, apenas dirán "mamá o pequeñas palabritas, pero con su media lengua, con lo poco que hablan, buscan con anhelo esa carne, ese seno, buscan ese pecho para alimentarse, para recibir la vida. ¡Ah, benditos nosotros si el Espíritu Santo nos trae ese apetito, ese deseo de Jesús, esa hambre de Jesús! Y bienaventurados no sólo por el Padre y por el Espíritu Santo, sino bienaventurados por el mismo Cristo, porque Él dijo: “Si uno viene a mi yo no lo echaré fuera” San Juan 6,37 Bienaventurado tú si tienes hambre de Jesucristo, porque el Padre te está moviendo, porque el Espíritu te está dando hambre y porque Jesús mismo te habrá de recibir, te habrá de atender y te habrá de responder; pero claro, la pregunta es: ¿sientes esa hambre de Jesucristo? ¿Sientes que te falta Jesús? ¿Sientes que Él es tu alimento y quieres ser tocado por Él?

sábado, 16 de abril de 2016

Escucha

Escucha orante es decir no solo concer la Palabra, sino dialogar con ella ,dejar que hable a nuestro corazòn que nos transforme. Cuando reconozco a un hermano en mi pròjimo solo entonces soy hombre Si nosotros miramos más de cerca, el evangelista me parece que nos da claves para entender, qué es lo que está sucediendo aquí, qué es lo que le duele a Cristo y por consiguiente, qué es lo que Cristo quiere que cambie en nuestra vida. Porque el dolor de Cristo nunca es un dolor estéril; es un dolor que nace del amor, y es un amor que quiere nuestra transformación según el plan de Dios. Resulta que el evangelista dice: "Los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta" San Juan 4,45. Es decir, hay una razón para ese recibimiento: "Lo recibieron bien, porque habían visto lo que había hecho" San Juan 4,45. Y la frase que dice Jesús a este hombre, va como en el mismo sentido: "Como no veáis signos y prodigios, no creéis" San Juan 4,48. Por tanto, Jesús admite que hay una fe, pero ve que esa fe sigue dependiendo de signos y prodigios. La fe de la gente y la manera de recibir a Jesús, dependen de lo que ven, de lo que comprueban. A mí me parece que ahí está la clave para la comprensión de este evangelio. Jesús es bien recibido, pero bien recibido porque habían visto, por lo que habían visto en la fiesta, y el funcionario está abierto a la fe por un signo, por un prodigio que espera ver. Jesús quiere ser bien recibido, pero Jesús quiere que nazca la fe sin necesidad de ver. Obsérvese cómo Jesús le dice a ese funcionario real: "Anda, tu hijo está curado" San Juan 4,50. "Iba ya bajando, cuando sus criados", -los del funcionario-, "vinieron a su encuentro, diciéndole que su hijo estaba curado"San Juan 4,51. "Les preguntó a qué hora; le dijeron la hora, y el padre cayó en la cuenta de que esa era la hora cuando Jesús le había dicho que estaba curado. Y creyó él con toda su familia" San Juan 4,52-53. Lo más interesante es que cuando Jesús le dice: "Anda, tu hijo está curado"San Juan 4,50, el evangelio añade: "El hombre creyó en la Palabra de Jesús"San Juan 4,50. Pero luego cuando le dijeron: "Tu hijo se curó a la hora en que Jesús te dijo que estaba curado", dice: "Él creyó con toda su familia" San Juan 4,53. Son dos momentos del creer. Hay un creer inicial, una aceptación de la Palabra del Señor. Luego viene una comprobación. El hombre comprueba, y en ese momento el evangelista vuelve a decir: "Creyó" San Juan 4,53. Y sin embargo, la fe que quiere Nuestro Señor Jesucristo es una fe en Él, por ser quien es. Es la misma idea que vamos a encontrar en este evangelio hacia el final, en esos famosísimos pasajes del Apóstol Tomás: "Tú crees porque has visto. Dichosos los que sin ver, creen" San Juan 20,29. Jesús sabe, que el ver las señales, el ver que el niño se curó a la misma hora, despierta fe. Pero esa no es la fe que a Él más le gusta, y esa no es la manera como Él quiere ser recibido. Al principio del evangelio dice: "Un profeta no es estimado en su propia patria"San Juan 4,44. Entonces, ¿cuál es la estimación? ¿Cuál es la estima que espera Jesucristo?

Resulta

No resulta tan sencillo: el camino que nos propone Cristo, es diferente; el camino que nos muestra la parábola de Cristo, es empezar todos , por descubrir, apreciar, agradecer, para luego poder transmitir el perdón que Dios, solamente Dios, puede darnos. Solamente Dios, puede darnos ese perdón, cuando tenemos esa experiencia de perdón, entonces, descubrimos que el mismo manantial de gracia, la misma corriente de amor y de ternura que ha llegado a nosotros, puede llegar también a nuestros hermanos. Por eso, el lema no puede ser otro, sino solamente este: “Perdonados para perdonar”. Que Dios nos lo conceda; la supervivencia de la humanidad, ciertamente, depende de eso: “Perdonados para perdonar”. Santiago consiste en “fijar la mirada” en la palabra, en el estar largo tiempo delante del espejo, lo que quiere decir en la meditación o contemplación de la Palabra. El alma que se mira en el espejo de la Palabra “aprende a conocer ‘cómo es’, aprende a conocerse a sí misma, descubre su deformidad de la imagen de Dios y de la imagen de Cristo” consiste en practicar, en obedecer a la Palabra”. Asimismo, ha asegurado que “las palabras de Dios, bajo la acción actual del Espíritu, se vuelven expresión de la voluntad viviente de Dios hacia mí, en un determinado momento”. Y ha precisado que “si escuchamos con atención, nos daremos cuenta con sorpresa que no hay un día en el que, en la liturgia, en la recitación de un salmo, o en otros momentos, no descubramos una palabra de la cual debemos decir: “¡Esto es para mí!, ¡esto es lo que hoy tengo que hacer!”

Modo

El evangelio eucarístico. Hemos venido oyendo de Jesús, el Pan de la Vida; EN EL MINISTERIO DEL SACERDOTE es partir ese pan fresco, lleno de aroma y de sabor, lleno de fuerza para nutrir su alma. Jesús es el Pan de la vida, Jesús partió ese Pan en la Última Cena, tuvo que romperse para compartirse; eso que Cristo realizó a la mesa con los discípulos, luego lo realizó en la Cruz: se rompió, rompió su corazón, desgarró su carne. Pudimos contemplar el amor inmenso, incontenible, irreversible, incomparable; el amor que supera todo pensamiento. Amigos míos, tenemos que relacionar siempre: el Altar y la Cruz, la Cruz y el Altar” En el altar se realiza, se hace realidad ante nuestros ojos el misterio del Amor que se da. La cruz nos recuerda cuál fue el precio, para que siempre apreciemos lo que comemos. Para apreciar la Eucaristía hay que mirar la Cruz, y para agradecer la Cruz hay que comer la Eucaristía. Si quieres saber cuánto vale una Misa, lee la historia de La Pasión de Cristo, ahí encuentras con cuánta generosidad Jesús se volvió nuestro alimento. "Muchos discípulos dijeron: Este modo de hablar es duro" San Juan 6,60. Es porque Jesús les había dicho aquellas expresiones: "Si no coméis de la Carne del Hijo del hombre, si no bebéis de su Sangre, no tendréis vida"San Juan 6,53. "Este modo de hablar es duro. ¿Quién puede hacerle caso?" San Juan 6,60. Lo que me llama la atención es la respuesta de Cristo. Pregunta: "¿Esto os hace vacilar? ¿Y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes?" San Juan 6,61-62. Muchas veces se predica sobre la Eucaristía, diciendo: "¡Qué maravilla que Dios viene a nuestro altar! El Dios del Cielo baja hasta nosotros". Pero hoy Jesús nos presenta otra maravilla. Realmente, lo que hace Jesús es comparar dos maravillas. "¿Esto os hace vacilar?" San Juan 6,61; porque algunos no creían, y se apartaron de hecho. "¿Y si vierais al Hijo del hombre subir hasta donde estaba antes?" San Juan 6,62. San Pablo dice en la Carta a los Efesios, que: "El que bajó es el mismo que subió" Carta a los Efesios 4,10, y expresa: "Subiendo a la altura, llevó cautivos" Carta a los Efesios 4,8. Jesús baja como Unigénito, pero sube como Primogénito. ¡Eso es tan hermoso! Cuando baja, es el Hijo único. Cuando sube, es el Primero entre muchos hermanos. El ascenso de Jesucristo no es el ascenso solitario de una victoria en solitario. Cristo no es el solitario en su ascenso. Aunque sólo Él baja, no sólo Él sube. Con Él subimos, y en Él se levanta el universo entero, como una Eucaristía cósmica. De modo que Jesucristo no se echa atrás. Él ha dicho: "Hay que comer de mi Cuerpo, hay que beber de mi Sangre" San Juan 6,53-56. ¡No se echa atrás! No es como un político, que cuando ve que se le está yendo la gente, dice: "Pero no lo tomen tan a pecho; espere les explico; no era tan grave; mire, ya verán". ¡No! Él deja que la gente se vaya. Jesucristo no se echa atrás; ni siquiera matiza sus palabras, sino que hasta cierto punto, las radicaliza más. Dice: "Mire, esto es cierto, pero hay otra cosa que todavía es más cierta". Eso era parte de la personalidad de Cristo. Porque lo mismo sucedió en el momento de la Pasión. Según la versión de San Mateo, le pregunta el sumo sacerdote a Jesús: "Te conjuro por el Dios vivo, dinos si tú eres el Mesías" San Mateo 26,63. Jesús no se quedó callado, aunque estuvo tan silencioso en el resto de su Pasión. Dijo: "Tú lo has dicho" San Mateo 26,64; lo admitió. "Y de ahora en adelante, veréis al Hijo del hombre en las nubes, sentado con poder" San Mateo 26,64, tomando la imagen del Profeta Daniel. Es decir, no sólo admite lo que le está diciendo, sino que lo radicaliza: "Pues claro que Ése soy". Lo mismo sucede aquí: "Si no coméis de la Carne del Hijo del hombre, si no bebéis de su Sangre, no tendréis vida en vosotros" San Juan 6,53. Es la presencia de Dios entre nosotros.

viernes, 15 de abril de 2016

Ministerio

El evangelio eucarístico. Hemos venido oyendo de Jesús, el Pan de la Vida; EN EL MINISTERIO DEL SACERDOTE es partir ese pan fresco, lleno de aroma y de sabor, lleno de fuerza para nutrir su alma. Jesús es el Pan de la vida, Jesús partió ese Pan en la Última Cena, tuvo que romperse para compartirse; eso que Cristo realizó a la mesa con los discípulos, luego lo realizó en la Cruz: se rompió, rompió su corazón, desgarró su carne. Pudimos contemplar el amor inmenso, incontenible, irreversible, incomparable; el amor que supera todo pensamiento. Amigos míos, tenemos que relacionar siempre: el Altar y la Cruz, la Cruz y el Altar” En el altar se realiza, se hace realidad ante nuestros ojos el misterio del Amor que se da. La cruz nos recuerda cuál fue el precio, para que siempre apreciemos lo que comemos. Para apreciar la Eucaristía hay que mirar la Cruz, y para agradecer la Cruz hay que comer la Eucaristía. Si quieres saber cuánto vale una Misa, lee la historia de La Pasión de Cristo, ahí encuentras con cuánta generosidad Jesús se volvió nuestro alimento.

sábado, 2 de abril de 2016

Resucito

San Pablo dice una palabra, que tal vez la hemos escuchado muchas veces. En la Primera Carta a los Corintios, dice San Pablo: "Si Cristo no resucitó, nuestra fe es vana" 1 Corintios 15,14 En cambio, en la resurrección de Jesucristo, es algo distinto. Nos dirá San Pablo en algún lugar: "Una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere" Carta a los Romanos 6,9. "La muerte ya no tiene poder sobre Él" Carta a los Romanos 6,9, "la muerte ya no tiene poder sobre Él" Carta a los Romanos 6,9. Cuando Jesucristo vence a la muerte, quiere decir que ni siquiera el arma más potente de todos los imperios, de todos los estados, de todos los grupos, de todas las ideologías; el arma más potente en todos los siglos, en todas las culturas resultó inútil para frenar la causa de Jesucristo; resultó inútil para frenar su capacidad, su fuerza de vida.

Buena

En verdad todos los Apóstoles tenían que sentir, en primer lugar, un complejo de culpa la cosa más brutal de esta tierra. Cuando Pedro dijo: "Hasta mi vida daré por ti" San Juan 13,37, eso no se no lo escribió en un papelito y se lo pasó en la Última Cena, eso lo dijo delante de todos: "Yo me haré matar por ti" San Juan 13,37. El complejo de culpa... Observemos cuáles son los obstáculos que Cristo vence con su Pascua: el complejo de culpa tan terrible que tenía que sentir Pedro y los otros, porque dice el Evangelista: "Y los demás decían lo mismo" San Mateo 26,35. Dice el evangelista: "Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad" San Mateo 28,11. Ahora ellas van curadas por Cristo, van a llevar la buena noticia, y los otros también van, los otros también están en camino, la mala noticia ya esta en camino. La buena noticia hay que ponerla en camino, pero para eso necesitamos la gracia de Cristo, la sonrisa de Cristo, la alegría de Cristo, para vencer nuestro miedo y para decirle, sobre todo a la gente que esta enredada en sí misma, decirle: "Mira, hay Pascua también para ti".

Alegrìa

Ahí empieza el Evangelio, ahí empieza la alegría; o como dice el Evangelista Marcos al comienzo de su texto: "Aquí empiezan las nuevas noticias" San Marcos 1,1, "comienzo de la Buena Noticia" San Marcos 1,1, "comienzo de las Buenas Noticias" San Marcos 1,1. El motor del Evangelio es la alegría . La buena noticia tiene lógica .Es muy importante recordar el agua de alegría,San Mateo 28,15. Realmente, la nueva Alianza, la que hace que un judío se vuelva cristiano, empieza con el don del Espíritu y con la gracia que brota con la sangre de la cruz, ahí empieza el Nuevo Testamento. San Pablo pregunta en la Carta a los Romanos: "¿Entonces no tiene ninguna ventaja ser judíos?" Carta a los Romanos 3,1, y les dice, claro que sí, y de muchas maneras" Carta a los Romanos 3,2. A Jesús les dice: "Alegráos" San Mateo 28,9, , y luego les dice: "No tengáis miedo" San Mateo 28,10. La primera victoria de Jesucristo es una victoria sobre el miedo. Lo primero que sana Jesús aquí es el miedo: "No tengas miedo" San Mateo 28,10. Lleva un orden el Evangelista. Dice: "Alegreáos" San Mateo 28,9. "Ellas se acercaron, se postraron ante Él y le abrazaron los pies" San Mateo 28,9. Si nosotros recordamos lo que sucedió cuando la zarza en Moisés, Moisés se intenta acercar y siente temor y siente miedo, y una voz de la visión le dice: "Mire, descálcese. Esta tierra que usted pisa es sagrada"Exodo 3,5. Las mujeres se acercaron dode Jesús, le abrazaron; o sea que cuando Jesús les dice: "No tengais miedo" San Mateo 28,10, no las estaba curando del miedo de la aparición; el miedo al que refiere aquí, no es el miedo, llamémoslo así, al que uno podría pensar de que semejante visión, un muerto que se me aparce. "No tengais miedo" San Mateo 28,10, no es para curarlas del miedo de la aparición. ¿De qué miedo las está curando entonces? Si les dice, después de que ellas ya están alegres, y además, ellas habían salido "impresionadas y llenas de alegría" San Mateo 28,8, dice el texto, porque ya habían escuchado las voz aquella de los Ángeles que les habían dicho: "Jesús no esta aquí; resucitó" San Mateo 28,6. Y se encuentran con Cristo que les dice: "Alegraos" San Mateo 28,9, y le abrazan; entonces no es el miedo de la aparición. "Id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea, alí me verán" San Mateo 28,10.