sábado, 2 de abril de 2016
Buena
En verdad todos los Apóstoles tenían que sentir, en primer lugar, un complejo de culpa la cosa más brutal de esta tierra. Cuando Pedro dijo: "Hasta mi vida daré por ti" San Juan 13,37, eso no se no lo escribió en un papelito y se lo pasó en la Última Cena, eso lo dijo delante de todos: "Yo me haré matar por ti" San Juan 13,37.
El complejo de culpa... Observemos cuáles son los obstáculos que Cristo vence con su Pascua: el complejo de culpa tan terrible que tenía que sentir Pedro y los otros, porque dice el Evangelista: "Y los demás decían lo mismo" San Mateo 26,35.
Dice el evangelista: "Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad" San Mateo 28,11. Ahora ellas van curadas por Cristo, van a llevar la buena noticia, y los otros también van, los otros también están en camino, la mala noticia ya esta en camino.
La buena noticia hay que ponerla en camino, pero para eso necesitamos la gracia de Cristo, la sonrisa de Cristo, la alegría de Cristo, para vencer nuestro miedo y para decirle, sobre todo a la gente que esta enredada en sí misma, decirle: "Mira, hay Pascua también para ti".
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