martes, 26 de abril de 2016

Permanece

Esas ciudades son los momentos claves de nuestra vida, que tienen fecha y tienen hora y tienen sus apóstoles: “A mí me predicó tal persona, yo estuve en tal sitio, yo hice un retiro aquí, yo fui a tal parte, estuve en este encuentro”. Ese es Listra y el Derbe de tu vida, ese es el Iconio, esa es la Panfilia tuya. Jesús permanece en el Padre, el Padre permanece en Jesús; el que cree en Jesús permanece en Jesús y Jesús permanece en él; esto tiene una consecuencia para las obras: el Padre permanece en Jesús y hace sus obras en Jesús; Jesús permanece en el que cree en Él y hace sus obras en aquel que permanece en Él. Permanecer. Felipe le ha dicho a Jesús: "Muéstranos al Padre" San Juan 14,8, y Jesús dice: "Quien me conoce, quien me ha visto, ha visto al Padre” San Juan 14,9. De manera que este permanecer llega casi a reemplazar el ser. EL verbo permanecer indica en San Juan una unión tan íntima, tan completa que hace prácticamente que se fundan los seres. Como Jesús permanece en el Padre y el Padre en Él, el que ve a Jesús ve al Padre; y las obras que hace Jesús son de Jesús, pero son las obras del Padre; de igual manera, cuando el creyente permanece en Jesús, el que ve al creyente ve a Jesús, y las obras del creyente son las obras de Jesús. Por eso dice el Señor Jesucristo con esa frase tan audaz: “El que cree en mí, hará las obras que yo hago, y aún mayores” San Juan 14,12. Explicaciones: "Yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré" San Juan 14,12-13. Entonces, ¿quién hace las obras, el creyente o Jesús? Pues intervienen los dos porque cuando dice: "Hará las obras que yo hago y aún mayores" San Juan 14,12, ahí actúa el creyente, pero cuando dice: "Lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré" San Juan 14,13, ahí es Jesús quien actúa. Este permanecer, según el uso de San Juan, es un verbo tan singular que prácticamente no tiene sinónimos. Uno puede encontrar sinónimos entre palabras que se refieren a situaciones más o menos comunes; por ejemplo, lamentarse y quejarse son situaciones más o menos semejantes, y por eso, esos verbos pueden servir de sinónimos el uno para el otro.6 Qué maravilla que el Evangelio haya llegado hasta nosotros, pero qué humildad la que necesitamos para saber que Dios llegó hasta nosotros y sigue y va para otros; y va a seguir despertando cosas nuevas. Alabamos al Señor por todas sus obras, ayudar, con un servicio sin orgullo, que nazcan de la mejor manera las nuevas obras del Espíritu Santo para los nuevos siglos.

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