martes, 31 de mayo de 2016
Visitaciòn
María, en el misterio de la Visitación, es María Iglesia, es, la Vanguardia, es la Primera, es el Modelo, es la que abre el camino para lo que tiene que ser, para lo que puede ser la Iglesia. Y eso lo estamos celebrando en este misterio.
Este es el misterio en el que recordamos frases que también repetimos con júbilo en el Santo Rosario. El Rosario es una oración bíblica. Las palabras del Santo Rosario están tomadas de la Biblia.
"Bendita tú entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre"San Lucas 1,42, son las palabras que ha dicho Isabel. Isabel nos está ayudando a descubrir la raíz del gozo de María, de la santidad de María y de la vida de María.
Ella es la primera discípula, si Ella es la primera cristiana, si Ella es la gran evangelizadora y si Ella es el modelo dela Iglesia, ¡qué grande para nosotros saber en dónde está la raíz- La raíz de todo está en la frase que le dice Isabel y que hemos escuchado en el Evangelio: "Dichosa tú porque has creído" San Lucas 1,45.
Es la fe, es la Virgen creyente. Porque sólo con la fe abrimos la puerta de la generosidad de Dios en nuestra vida. Sólo la fe abre la puerta del amor de Dios en nosotros, sólo la fe.
Este es el misterio que nos invita, ante todo, a creer en Dios y a creerle a Dios. Es un misterio grande. En la misma sencillez de lo que sucedió, el encuentro de dos mujeres humildes, se nos enseña también otra cosa: que el Dios grande no necesita grandes espectáculos, sólo necesita corazones abiertos a Él.
viernes, 27 de mayo de 2016
Perfecto
Esta vocación al amor perfecto no está reservada de modo exclusivo a una élite de personas. La invitación, "anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres" , junto con la promesa "tendrás un tesoro en los cielos" , se dirige a todos, porque es una radicalización del mandamiento del amor al prójimo. De la misma manera, la siguiente invitación "ven y sígueme" es la nueva forma concreta del mandamiento del amor a Dios. Los mandamientos y la invitación de Jesús al joven rico están al servicio de una única e indivisible caridad, que espontáneamente tiende a la perfección, cuya medida es Dios mismo: "Vosotros pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial" (Mt 5, 48). En el evangelio de Lucas, Jesús precisa ulteriormente el sentido de esta perfección: "Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso" (Lc 6, 36).
Responder
Sólo Dios puede responder a la pregunta sobre el bien porque El es el Bien. Dios ya respondió a esta pregunta: lo hizo creando al hombre y ordenándolo a su fin con sabiduría y amor, mediante la ley inscrita en su corazón ( Rom 2, 15), la "ley natural" . Esta "no es más que la luz de la inteligencia infundida en nosotros por Dios. Gracias a ella conocemos lo que se debe hacer y lo que se debe evitar. Dios dio esta luz y esta ley en la creación" . Después lo hizo en la historia de Israel, particularmente con las "diez palabras" , o sea, con los mandamientos del Sinaí, mediante los cuales El fundó el pueblo de la Alianza ( Ex 24) y lo llamó a ser su "propiedad personal entre todos los pueblos" , "una nación santa" (Ex 19, 5-6), que hiciera resplandecer su santidad entre todas las naciones ( Sab 18, 4; Ez 20, 41). La entrega del Decálogo es promesa y signo de la Alianza Nueva, cuando la ley será escrita nuevamente y de modo definitivo en el corazón del hombre ( Jer 31, 31-34), para sustituir la ley del pecado, que había desfigurado aquel corazón ( Jer 17, 1). Entonces será dado "un corazón nuevo" porque en él habitará "un espíritu nuevo" , el Espíritu de Dios ( Ez 36, 24-28).
Dirija
Es necesario que el hombre de hoy se dirija nuevamente a Cristo para obtener de El la respuesta sobre lo que es bueno y lo que es malo. El es el Maestro, el Resucitado que tiene en sí mismo la vida y que está siempre presente en su Iglesia y en el mundo. Es El quien desvela a los fieles el libro de las Escrituras y, revelando plenamente la voluntad del Padre, enseña la verdad sobre el obrar moral. Fuente y culmen de la economía de la salvación, Alfa y Omega de la historia humana ( Ap 1, 8; 21, 6; 22, 13), Cristo revela la condición del hombre y su vocación integral. Por esto, "el hombre que quiere comprenderse hasta el fondo a sí mismo -y no sólo según pautas y medidas de su propio ser. que son inmediatas, parciales, a veces superficiales e incluso aparentes-, debe, con su inquietud, incertidumbre e incluso con su debilidad y pecaminosidad, con su vida y con su muerte, acercarse a Cristo. Debe, por decirlo así, entrar en El con todo su ser. Debe apropiarse y asimilar toda la realidad de la Encarnación y de la Redención para encontrarse a sí mismo. Si se realiza en él este hondo proceso, entonces da frutos no sólo de adoración a Dios, sino también de profunda maravilla de sí mismo" . Si queremos, penetrar en el núcleo de la moral evangélica y comprender su contenido profundo e inmutable, debemos escrutar cuidadosamente el sentido de la pregunta hecha por el joven rico del Evangelio y, más aún, el sentido de la respuesta de Jesús, dejándonos guiar por El. En efecto, Jesús, con delicada solicitud pedagógica, responde llevando al joven como de la mano, paso a paso, hacia la verdad plena.
miércoles, 25 de mayo de 2016
Secreto
El secreto de Jesús, la intimidad con Jesús, es el misterio de la Cruz. Puede llamarse íntimo de Jesucristo el que comparte con Él, el que le entiende la vida, el que percibe la sabiduría de la Cruz.
Jesús distinguía entre los siervos y los amigos, como sabemos por aquel conocido texto de Juan: "A vosotros os llamo amigos, ya nos os llamo siervos" San Juan 15,15.
Ser amigo de Jesús, recibir la instrucción personalizada de Jesús, entrar en su misterio es entrar en un amor que llega hasta el extremo de la Cruz. Ese es el que puede decir que conoce a Jesucristo. Porque en realidad, conocer a fondo a una persona es conocer cuál es el amor que le mueve.
El amor que mueve a Jesucristo, entrar en su misterio, saber por qué obra como obra.
Entrar en su intimidad es describir un amor que llega hasta la Cruz.
Vamos a beber y a comer de ese amor en esta Eucaristía. Y que nuestros ojos puedan ser abiertos y que nuestros oídos estén atentos a Él.
Jesús infunde el Espíritu Santo, y dice el Evangelista Lucas: "Les abrió el entendimiento" San Lucas 24,31.
Que este amor sobreabundante del altar infunda el hálito del Espíritu, abra nuestro entendimiento y nos permita descubrir los tesoros de sabiduría de Cristo, como decía San Pablo; nos permita descubrir los tesoros de su amor, prendarnos de ese amor, vivir de ese mismo amor para ofrecernos también en Él al Padre, para la salvación
Buscar
Hay una sabiduría que hay que buscar y es la sabiduría celestial, esa sabiduría que es amante de la paz, que es amable, que es dulce, esa sabiduría que está alejada de toda envidia, esa sabiduría que verdaderamente construye.
La sabiduría que viene de arriba es pura, amante de la paz, comprensiva" Santiago 3,13-17; Santiago 3,18.
El gran criterio que nos ofrece Santiago es: mantenga su pensamiento cerca de la vida y mantenga su vida cerca de su pensamiento.Tenemos que ocuparnos ante todo en aprender aquellas cosas que nos hacen mejores, que nos hacen buenos, que nos hacen puros, que nos hacen amables, que nos hacen constructores de la paz.
Darle la gloria a Dios con tu vida, para servir mejor a los hermanos, para crecer en estas cosas que nos ha dicho él: crecer en la amabilidad, en la pureza, en el servicio, en la construcción de la paz. Eso significa que el pensamiento esté cerca de la vida.
"Demostremolo con una buena conducta y con la amabilidad propia de la sabiduría" Santiago 3,13. Una buena conducta.: "La sabiduría tiene como una característica la amabilidad" Santiago 3,13.
lunes, 23 de mayo de 2016
Hablo
Dios habló a su pueblo, Dios habló a Moisés y a través de Moisés le dió unos caminos de sabiduría, de bondad y de pureza al pueblo que quiso elegir. Esa voz de Dios, esa palabra del Señor es la que tenemos en la Ley y la fiesta judía de Pentecostés lo que recordaba era precisamente el regalo de la Ley; Dios ha querido hablarnos porque nos ha amado y porque nos guía. Quiso la providencia de Dios en el curso de una fiesta judía de Pentecostés cuando sucediera este regalo precioso, el regalo del Espíritu Santo. Cuando vino el Espíritu sobre los apóstoles, ellos fueron transformados de una manera maravillosa, esa transformación también es regalo para nosotros y por eso conviene recordar qué es lo que hace el Espíritu.
Principalmente el Espíritu opera en nuestra inteligencia y en nuestra voluntad. Lo propio de la facultad de la inteligencia es buscar lo que es verdadero, lo propio de la voluntad es recibir y sobre todo dar el amor, pero también la voluntad es el ambiente propio, es el lugar de nuestras resoluciones y es el motor de los caminos que emprendemos mientras estamos en esta tierra. El Espíritu Nos ayuda a descubrir qué es lo bueno, en el bien y qué es lo malo en el mal, de modo que aunque el bien a veces sea arduo el Espíritu nos ayuda a esclarecer que ahí está nuestro verdadero bien; y aunque el mal a veces parezca deleitable, el Espíritu Santo nos ayuda a descubrir las trampas que se esconden detrás de esa supuesta dulzura. Cristo dijo: “el camino de la vida cristiana es empinado, es como una puerta estrecha y el camino de la perdición es ancho y muchos se iban por ese camino de perdición” ( Mat 7,13-14). Podemos decir del Espìritu Santo de una manera simétrica con respecto al bien, a veces hay esfuerzos, a veces hay renuncias que nos cuestan mucho, pero el Espíritu nos ayuda a descubrir que detrás de esa renuncia hay un bien real, hay un bien auténtico para nosotros, eso hace en la inteligencia.
En nuestra voluntad el Espíritu Santo nos hace en primer lugar sensibles al dulce amor de Dios nuestro Padre, de manera que experimentemos nuestra realidad de hijos, la vivamos, la agradezcamos; bendigamos y alabemos a Dios por ser nuestro Padre y seamos capaces también de llevar una vida como hijos suyos; por eso también el Espíritu nos empuja hacia la dirección de lo que es bueno, de lo que es digno, de lo que es santo, de lo que es justo. Así que el Espíritu es la fuerza de los mártires, es el fuego de celo que encontramos en los misioneros, es el que conduce a aquellos que hacen auténtica penitencia y es el que sostiene en su fidelidad a aquellos que le han hecho promesa al Señor de seguirlo también por la senda estrecha.
Así que en nuestra inteligencia el Espíritu nos ilumina, en nuestra voluntad nos mueve y a cada uno de nosotros nos dispone para que seamos verdaderos miembros del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.
Sacrificio
Jesús , con su sacrificio en la cruz produjo, una brecha, produjo una grieta en el corazón humano, a através de esa grieta, a través de esa brecha puede entrar la fuerza del amor de Dios para cambiarnos. Esta es la gran diferencia entre el sacrificio de Cristo y los sacrificios de la antigua Alianza.
Cristo, con su sacrificio, revienta su Corazón, lo rompe, lo desgarra; pero con su sacrifico también desgarra, rompe nuestros corazones. Cualquier persona que reflexione, que piense un poco en la manera como vivió y murió jesús, siente que se le parte el alma.
Jesús rompió su propio Corazón de amor en ese sacrificio, y fue traspasado por la lanza del soldado; así también nuestros corazones, cuando de veras miramos hacia Jesucristo, también se rompen. Así como de Jesús salió la expresión de su amor con la última gota de su Sangre, así también, nuestros corazones que se rompen en la Pasión de Cristo, pueden recibir ese amor de Jesús.
Ese amor de Jesús que se infunde en nosotros y que llega a nosotros es el que nos cambia, y por eso la alianza sellada en la Sangre de Jesús es distinta de la sangre del cordero y de la alianza antigua; porque Jesús sí puede eso, Jesús sí puede romper el corazón humano con la fuerza de su oración, con el poder de su gracia y con la elocuencia de su sacrificio.
domingo, 22 de mayo de 2016
VVen
Ven, Espíritu Divino
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.
Eligio
"Dios me eligió, me eligió", eso es muy grande, "me eligió". Cuando miramos a nuestras familias, cuando miramos nuestra sociedad, cuando miramos a los que han sido compañeros nuestros, por ejemplo en el camino de la vida religiosa, cómo impresiona hacer estas consideraciones: "Dios lo eligió".
No es una elección porque nosotros fuéramos mejores; frente a esto nos responde el salmo: "El Señor prepara casa a a los desvalidos" Salmo 68,7.
Dios me eligió porque Él sabía que este era el lugar donde mejor podía protegerme y defenderme; Dios me eligió no porque sin mí no pudiera hacer nada, sino me eligió porque sin Él yo no puedo hacer nada.
El lugar donde Él quería darse a mí, esa 6:25 escondida de la que habla el Cantar de los Cantares, pues es este sitio, es esta vocación, es este lugar. Me eligió porque "el Señor prepara casa a los desvalidos" Salmo 68,7.
"Sí puede conservar la humildad, y la conserva, aquel que cada día recuerda que está en el monasterio como un mendigo, quien se le concede el lugar de solaz, de descanso, de recuperación, de salvación". Es una gracia permanente. Vivir la vida como una gracia permanente. "El Señor me eligió". "El Señor me amó".
"Vosotros sois mis amigos" San Juan 15,14. La palabra "amigo", "amicus", en latín, está relacionada con amor. Amigo, amable, amor son de la misma familia. El Señor me trajo al espacio de su amor.
lunes, 16 de mayo de 2016
Oeja
Jesús, Pastor de las ovejas, es también la puerta por donde entran las ovejas. Es la puerta por donde se entra, porque en Él comienza la vida; y es el Pastor de las ovejas, porque Él es el que custodia la vida que Él mismo otorga.
Él es la puerta, porque Él es el comienzo; y Él es el Pastor, porque Él es el que guarda, el que protege, el que cultiva, el que conserva, el que hace florecer y fructificar la vida de quienes creemos en Él, de quienes no nos avergonzamos de llamarnos sus ovejas y de llamarle a Él nuestro Pastor.
Jesús es la puerta, y cuando se entra por Jesús, cuando se llega a Él, cuando se saluda ese misterio y se acoge en el corazón, una vida nueva empieza.
A Cristo se le nota que es la puerta verdadera, porque en su propuesta, porque en su oferta hay una donación sin límites, hay una amor sin límites, el amor que es manifiesto en la Cruz. Y ese amor es capaz de llegar al corazón de cada uno de nosotros, y uno llega a la conclusión de que si alguien ama así, esta sí es la puerta.
La invitación es entrar por esa puerta, entrar al mundo de Jesús. Quizá ya usted sabe que Jesucristo es la verdadera puerta, quizá ya usted lo sabe; pero usted sigue dando vueltas en la puerta y no entra.
A Mayra Rojas legusta tu publicaciòn,Lun 16 Mayo.
domingo, 15 de mayo de 2016
Elegida.
Elegida para ser la Madre del Hijo de Dios, María fue preparada desde siempre por el amor del Padre para ser Arca de la Alianza entre Dios y los hombres. Custodió en su corazón la divina misericordia en perfecta sintonía con su Hijo Jesús. Su canto de alabanza, en el umbral de la casa de Isabel, estuvo dedicado a la misericordia que se extiende “de generación en generación” (Lc 1,50). También nosotros estábamos presentes en aquellas palabras proféticas de la Virgen María. Esto nos servirá de consolación y de apoyo cuando crucemos la Puerta Santa para experimentar los frutos de la misericordia divina.
Al pie de la cruz, María junto con Juan, el discípulo del amor, es testigo de las palabras de perdón que salen de la boca de Jesús. El perdón supremo ofrecido a quien lo ha crucificado nos muestra hasta dónde puede llegar la misericordia de Dios. María atestigua que la misericordia del Padre.
Paràclito
Manuel Villanos le gusta tu publicaciòn.
"El Espíritu, el Paráclito los va a llevar hacia la verdad completa" San Juan 16,13.
Con esa certeza, nosotros nos sentimos acompañados y dirigidos por el Espíritu Santo de Dios. Sentimos que Él está con nosotros.
Nuestra Iglesia va siendo guiada, va siendo acompañada por el Espíritu Santo, y según el ministerio, según el servicio de nuestros pastores, va encontrando una ruta a lo largo de las dificultades en los distintos siglos.
Con esa conciencia del acompañamiento que nos da el Espíritu Santo de Dios, con esa certeza de la voz de Dios en la voz de nuestros pastores, sigamos llenos de gozo, porque somos el pueblo de Dios.
Podeìs
"Sin mí nada podéis hacer" San Juan 15,5, esta expresión es elocuente porque presenta la total frustración de una vida sin Dios. Jesús, entonces, nos invita a unirnos con Él para ser fecundos, nos invita a permanecer en Él para ser verdaderamente fecundos y nos cuenta cuál es la vida de los sarmientos que están unidos a esa vid verdadera que es Él. Mira lo que dice: "El sarmiento que no da fruto, la rama que no da fruto es arrancada y la que da fruto es segada" San Juan 15,2; el Padre celestial es el viñador, y este viñador, este labrador, a unas ramas las arranca y a otras la poda.Esto es lo que en otros lugares dice Cristo con la expresión: "Voy a juzgar este mundo" San Juan 5,22,San Juan 5,27, San Mateo 11,20-24. Cristo es Juez de este mundo, esto quiere decir que nadie queda en su puesto.
Cristo el Señor, que es la Vid, y tú el sarmiento; el Padre celestial, que es el labrador, te va a quitar cosas, no se puede podar dejando todas las hojas en su sitio.
"Los poda" San Juan 15,2; y los poda quiere decir que les va a arrancar cosas.
Si uno mira una rama, si uno se pone en la situación de la pobre rama, para la rama todas las hojas son igualmente importantes, todas sus hojas son bellas, todas sus hojas son sus hojas, son las suyas y probablemente a todas las quiere.
El Padre Celestial sabe a cuál hoja toca quitar y a cuál hoja le toca dejar, y esta es la parte donde dejamos el ámbito de la magia y entramos en el ámbito de la fe, porque el ámbito de la magia es que se cumpla mi voluntad, y el ámbito de la fe es que yo cumpla la voluntad de Dios.
El Espíritu Santo no bendice todos tus proyectos, no le gustan todas tus ideas; el Espíritu Santo no aprueba todos tus afectos; el Espíritu Santo quisiera hacer una escogencia entre tus amigos; el Espíritu Santo no está de acuerdo con la manera cómo distribuyes tu horario; al Espíritu Santo, quizá, no le gusta tu manera de descansar, y algunas otras cosas. El Espíritu Santo, que es la vida de este sarmiento, está de acuerdo con este labrador, que es el Padre Celestial.
Mira este movimiento Trinitario: el Padre es el labrador, Cristo es la vid; y el Espíritu Santo es la sabia; la sabia va por dentro; el Padre va por fuera; y la vid es cuidada por fuera y alimentada por dentro; esa imagen, que es tan bella, tiene que dar un compromiso fuerte para ti.
Mira, Cristo es tan atrayente, es un amigazo, es tan espectacular, es tan sensacional, es tan comprensivo, que uno con Cristo qué problemas va a tener, si Cristo es maravilloso, Cristo sana, Cristo enseña, Cristo es hermoso, con Cristo, ¡qué problemas va a tener!
Manuel Villalobos comentó tu publicación.
jueves, 12 de mayo de 2016
Fe
La fe es capaz de agarrarse de Dios cuando todo falla, esa fe que sirve para vencer todas las trampas, la fe que es más fuerte que todas las estrategias de Satanás y su astucia, esa fe tiene que pasar por la prueba de la soledad hasta experimentar como única compañía a Dios y como única alegría a Dios y como único alimento a Dios, y como decía Jesucristo "El que tenga oídos para oír que oiga" Apocalipsis 2,17.
En la segunda aplicación, recordemos una vez más lo del Salmo "Dios prepara casa a los desvalidos, libera a los cautivos y los enriquece".
Si nosotros queremos encontrar los caminos de la misericordia de Dios, tenemos que saber encontrar el camino de nuestra indigencia, de nuestra miseria y de nuestro pecado, porque Dios prepara casa a los desvalidos, los que son válidos, y lo que tienen muchos amigos, y los que tienen todo resuelto, ellos no necesitan que Dios les prepare casa, pobres de ellos.
Nosotros, los que estamos desvalidos, nosotros los que nos sentimos huérfanos o viudas, los que nos sentimos cautivos, los que reconocemos nuestra necesidad y nos humillamos en su presencia, así estamos próximos a experimentar el torrente abundante de su misericordia.
Tu fe, para alcanzar la madurez, tiene que pasar por el camino de la soledad, numero uno; y numero dos, si quieres encontrar los caminos de la misericordia de Dios, no te alejes mucho de los caminos de tu propia miseria.
Fue San Agustín el primero que advirtió que están muy cerca las palabras miseria y misericordia, mi miseria y la misericordia de Dios están demasiado cerca.
Si quiero vivir en la atmósfera de la gracia divina, si quiero vivir en el aire refrescante de la misericordia de Dios, no debo apartarme demasiado de lo que yo soy en la realidad de mi alma, no debo apartarme de mi indigencia, de mi precariedad, incluso del pecado que necesita perdón.
Alabemos al Señor, hermanos, que nos manifiesta su victoria; alabemos al Señor que nos da esperanza y que nos dice "Yo he vencido al mundo" San Juan 16,33.
Tengamos una certeza: "todo lo podemos con El" Carta a los Filipense 4,13, y la primera que está a nuestro lado para recordarnos que es así, es la Santa, la primera y mejor discípula de Cristo, nuestra Señora, la Virgen María.
viernes, 6 de mayo de 2016
Josè
José fue ágil, en primer lugar, ágil para salir de ese pozo, porque si no allá se moría, lo sacaron del pozo para darlo a los madianitas, se fue con los madianitas a Egipto. Salió del pozo ágilmente, y ágilmente salió de la herida que eso causaba.
Pero José no estaba apegado a lo que había sucedido, era ágil, había vivido el momento terrible, pero era ágil; lo mismo las otras desgracias que le acontecieron. Un cristiano tiene que ser así, un cristiano tiene que ser ágil, tiene que ir más allá de lo que está presentando.
La vida religiosa, como sabemos, da muchas vueltas, de manera que no es sino esperar un poquito, y el cuadro ha cambiado completamente, y la situación es otra.
De manera que, el que parecía que no contaba nada y que estaba por allá olvidado, de pronto resulta ser el personaje importante, el gran consejero, el superior que se necesitaba, el líder para una comunidad; y mientras tanto otro, que sonaba y sonaba y sonaba, pues que siga de sonajero, pero ése no es el que en este momento va a mostrar la voluntad de Dios.
La misma vida religiosa, es una vida que invita a la agilidad: muchas veces veces de descubrir.
Vivir el momento grande, vivirlo con grandeza de alma, y vivir el momento pequeño sin apegarse pequeñamente, a lo que está sucediendo.
Cuando en la espiritualidad se sabe vivir así, entonces, por medio de todas las circunstancias, Cristo la va guiando, Cristo la va alimentando y Cristo la va protegiendo.
No se nos olvide la protección de Cristo, en primer lugar es contra los dardos del enemigo. Dice el Apóstol San Pablo en la Carta a los Efesios que "nuestra lucha no es contra la sangre y contra la carne, es en primer lugar contra los espíritus de las tinieblas" Carta a los Efesios 6,12.
Cristo nos mantiene rodeados de un escudo que no vemos pero ahí está; especialmente, a quienes tenemos esa fe viva en Él y en su Sangre Santísima, nos defiende, yo creo de casi todos los dardos del enemigo.
La otra defensa; de Cristo es protegernos de nosotros mismos, porque tenemos, digo yo por experiencia propia, una capacidad inmensa para echarnos a perder el plan de Dios.
Tenemos una gran capacidad de echar a perder la obra de Dios, si no fuera así, no hubiera dicho San Pablo aquello del "tesoro en vasijas de barro" 2 Corintios 4,7. Hay que reconocer con humildad que nosotros no somos capaces de administrar todo lo que somos, y que nosotros no tenemos toda la visión para descubrir todo lo que Dios quiere que seamos.
Nosotros, normalmente, no somos capaces de exigirnos, lo que habría que exigirnos, para realmente dar el fruto, por algo dijo el Señor Jesús, que al sarmiento que da fruto hay que podarlo,el viñedo retiene hasta sus últimas hojitas, y toca que quitárselas.
Necesitamos la intervención de otras voluntades, necesitamos cosas exteriores, necesitamos circunstancias no producidas por nosotros, para poder dar el fruto que Dios quiere.
Esto lo han entendido los grandes santos, por eso han escrito esos elogios tan bellos, que a veces casi no los comprendemos sobre la obediencia. Uno lee en el Diálogo de Santa Catalina de Siena, los elogios de la obediencia, y, bueno, eso resulta ser ligeramente por debajo de la caridad, la virtud mas importante para la santificación.
Agiles
Necesitamos ovejas ágiles, aeróbicas, ovejas que sepan pasar por todo, porque lo grande no está ni en el principio ni en la mitad, sino sólo al final. "Hay que ser ágiles".
Hay que saber pasar por el día bueno, vivirlo agradecerlo, recibirlo; hay que dejarse acariciar por el día bueno, hay también que recibir un lenguaje hosco, duro del día malo; no esconderse cuando llegue el día malo, ni tampoco privarse de la alegría que trae el día bueno.
Las personas que se ocupan del bienestar del ser humano, saben, que la verdadera madurez no está en la persona que se queda rumiando sus pesares, ni tampoco en la persona que se queda como abstraída solamente en sus triunfos, la persona madura es la persona que sabe vivir todos los días, veinticuatro horas al día.
Nosotros, los cristianos, queremos que eso se cumpla en nosotros, bajo una luz particular, una luz particular, que es la luz que nos trae el Señor Jesucristo. ¡Qué hermoso que esta sensatez llegue a nosotros!
En la Biblia,así se muestra. Recordemos, este tipo de enseñanzas parece que se comprenden mejor viéndolo en la práctica. Recordemos al Rey David.
Casi siempre pensamos en David como pastor, precisamente porque fue su oficio, pastor de las ovejas de Jesé, y luego pastor de las ovejas de Yahvé; pero David no fue tan pastor que se le olvidara ser oveja.
De manera que él vivía también su condición de hombre que es guiado por el plan de Dios y que es conducido por el plan de Dios. El día que trasladaron el Arca, se dedicó a la alabanza como si no hubiera mañana.
Pero cuando llegó el día duro, cuando los amigos de la casa de Saúl le recriminaron que él era un usurpador, entonces se presentó una escena bochornosa. Iba David subiendo el Monte de los Olivos y uno de los amigos de la casa de Saúl empezó a maldecirlo y a tirarle tierra y piedras.
La actitud de David : "Déjenme vivir este día, si Dios lo mandó que me maldijera, déjenme vivir este día" 2 Samuel 16,10; si este es el día que tocó esto, entonces vamos a vivir esto". Eso es lo que produce corazones maduros, corazones sensatos, corazones sabios.
Belleza
En Cristo reside la belleza, en Él está la hermosura, y Él, el día de la Ascensión, esa belleza de Cristo se irradia, se expande y nuestros ojos se quedan fascinados, arrobados, admirados por Cristo.
Qué importante es la belleza, no me cansaré de decirlo, la belleza es importante, porque las razones, las ideas tienen poder sobre la mente, sobre la cabeza, pero la belleza tiene poder sobre el corazón, y entre el corazón y la cabeza va primero el corazón, y la prueba está en que resulta muy fácil encontrar razones para justificar aquello que amamos y nos resulta muy difícil ir en contra de aquello que amamos.
Recibirèis
"Pedid y recibiréis" San Juan 16,24. Esta invitación está en el evangelio de Juan y está también en Lucas y en Mateo.
"Pedid y recibiréis. Yo os aseguro, si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Pedid y recibiréis. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre"San Juan 16,24-25.
"Pedid y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa" San Juan 16,24. No más escuchar estar palabras, fluyen preguntas en el corazón.
Dice Jesús: "Ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente. Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que salí del Padre" San Juan 16,25-27.
Se está en Cristo cuando uno quiere a Cristo, esas son las dos características: uno quiere a Cristo y cree que Cristo salió de Dios. Si un cree en Él y uno lo quiere a Él, entonces uno entra en Él, uno
"Pedid y recibiréis" San Juan 16,24, no significa que vamos a tener la varita mágica de los cuentos, para que entonces, “yo quiero más dulce", "yo quiero una pelota", "yo quiero jugar en el parque”, y eso sucede.
Aquel que esta en Cristo, su voz se convierte en la voz de Jesús, la voz del Hijo, y la voz del Hijo siempre es escuchada.
jueves, 5 de mayo de 2016
Pedir
Pedir al Espíritu Santo: “Que yo entienda y que yo recuerde las palabras de Jesús”.
¡No estamos solos: Jesús está cerca de nosotros, en medio de nosotros, dentro de nosotros! Su nueva presencia en la historia ocurre mediante el don del Espíritu Santo, por medio del cual es posible instaurar una relación viva con Él, el Crucificado Resucitado.
El Espíritu, difundido en nosotros con los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación, actúa en nuestra vida. Él nos guía en la forma de pensar, de actuar, de distinguir qué cosa es buena y qué cosa es mala; nos ayuda a practicar la caridad de Jesús, su darse a los demás, especialmente a los más necesitados.
¡No estamos solos! La señal de la presencia del Espíritu Santo es también la paz que Jesús dona a sus discípulos: «Les doy mi paz» (v. 27). Ella es diferente de aquella que los hombres se desean e intentan realizar.
La paz de Jesús brota de la victoria sobre el pecado, sobre el egoísmo que nos impide amarnos como hermanos. Es don de Dios y señal de su presencia. Cada discípulo, llamado hoy a seguir a Jesús cargando la cruz, recibe en sí la paz del Crucificado Resucitado en la certeza de su victoria y en la espera de su definitiva venida.
Que la Virgen María nos ayude a recibir con docilidad el Espíritu Santo como maestro interior y como memoria viva de Cristo en el camino cotidiano”.
Permanece
La santa Virgen María cuando está al pie de la cruz. La muerte de su propio hijo, la muerte de jesús en la cruz es como la contradicción más absoluta, es la herida más profunda, es la batalla más terible contra el corazón de ella.
Simeón, el anciano, le había dicho a la Virgen: "Una espada te va a atravesar el corazón" San Lucas 2,35. Es hermoso ver que este corazón atravesado de la Virgen, este corazón traspasado nos demuestra que Ella permanece, nos dice el evangelio de San Juan, "al pie de la cruz" (San Juan 19,25), está ahí, contemplando, no solamente el dolor, sino dándole un sentido a ese dolor con su propio dolor.
Ese un ejemplo de esa paz grande, la paz que todos necesitamos. Esa paz que está más allá de las dificultades y de las contradicciones. Cristo es quien nos puede dar esta paz, porque el mismo Cristo tuvo que sufrir la más violenta de las contradicciones.
A Gabriel Estrada e Hilda Leaños les gusta tu publicaciòn-A Roxana Morales le gusta tu publicaciòn-A Mayra Rojas le gusta tu publicaciòn.
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