domingo, 22 de mayo de 2016
Eligio
"Dios me eligió, me eligió", eso es muy grande, "me eligió". Cuando miramos a nuestras familias, cuando miramos nuestra sociedad, cuando miramos a los que han sido compañeros nuestros, por ejemplo en el camino de la vida religiosa, cómo impresiona hacer estas consideraciones: "Dios lo eligió".
No es una elección porque nosotros fuéramos mejores; frente a esto nos responde el salmo: "El Señor prepara casa a a los desvalidos" Salmo 68,7.
Dios me eligió porque Él sabía que este era el lugar donde mejor podía protegerme y defenderme; Dios me eligió no porque sin mí no pudiera hacer nada, sino me eligió porque sin Él yo no puedo hacer nada.
El lugar donde Él quería darse a mí, esa 6:25 escondida de la que habla el Cantar de los Cantares, pues es este sitio, es esta vocación, es este lugar. Me eligió porque "el Señor prepara casa a los desvalidos" Salmo 68,7.
"Sí puede conservar la humildad, y la conserva, aquel que cada día recuerda que está en el monasterio como un mendigo, quien se le concede el lugar de solaz, de descanso, de recuperación, de salvación". Es una gracia permanente. Vivir la vida como una gracia permanente. "El Señor me eligió". "El Señor me amó".
"Vosotros sois mis amigos" San Juan 15,14. La palabra "amigo", "amicus", en latín, está relacionada con amor. Amigo, amable, amor son de la misma familia. El Señor me trajo al espacio de su amor.
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