Las dificultades de acceso, no queden agravadas por sanciones difícilmente soportables por quienes, en un claro deber fraterno --a imagen del Buen Samaritano- faciliten los apoyos en su labor, ejerciendo el deber cristiano de la acogida. El llamado ‘esfuerzo de integración, para adultos y menores, implica no solo al que llega sino también al que acoge”.
La opción nos mueve ,a las fuentes evangélicas,en el amor y la predilecciónde Jesús.Esta opción da una especificidad a la Iglesia.Nos exige cambios radicales en la forma y métodos de misión. Nos exige tener muy presente las implicaciones sociales de la Evangelización, en un pueblo donde hay cada día más, pobreza e indigencia al mismo tiempo que se llama cristiano
En “la mirada con la que nos crucemos con la del menor emigrante y refugiado, nos sirva para percibirlo, antes que como emigrante, como un ser humano, por encima de cualquier otra consideración”.
“El tratamiento legal y reglamentario correspondiente ha de seguirse como consecuencia la de mayor consideración, por los niños En este sentido, para los niños y adolescentes es fundamental el acceso a la formación adecuada y completa que les posibilite la incorporación a la sociedad y la participación en ella, sin descuidar la ‘riqueza del encuentro entre diferentes tradiciones culturales’”.
“Reconocimiento al hecho gozoso de que nuestra Iglesia hoy sigue abriendo sus brazos a los emigrantes. La acogida de hoy, anuncio del Evangelio de la solidaridad fraterna, samaritana, es la mejor garantía para un futuro integrador donde nuestro compartir fraterno sea la señal iluminadora que seguimos ofreciendo".
"Nuestros menores emigrantes y refugiados, que hoy son acogidos, mañana compartirán con nosotros, como adultos, los valores que hayamos intercambiado. La fe, que gozosamente les hemos propuesto o hemos compartido con ellos, la viviremos fraternalmente, y nuestras comunidades serán verdaderos signos de la catolicidad”. Por el anuncio gozoso que se les ha dado de ser hijos/as de Dios en Cristo, comprometiéndose en la liberación de todo el ser humano.
“La llegada y presencia de los hermanos emigrantes y refugiados son para nosotros una gracia y, al mismo tiempo, una interpelación, un reto y una oportunidad. Por eso agradecemos los incontables gestos y generosos esfuerzos de tantos hermanos, grupos, comunidades e instituciones en el servicio a los emigrantes y refugiados”.
“Procurar que el niño/a sea acompañado por su propia familia, y, cuando esto no fuera posible, proporcionarle un ambiente y unas personas o núcleo familiar lo más cercanos a su contexto familiar”. “Ayudarle a que, cuanto antes, tenga el mejor ambiente escolar y educativo”. “Mostrar el máximo respeto a su condición religiosa y proporcionarle los medios necesarios para su formación, fomento y práctica religiosa”. “Cuando la vida y los derechos de los menores están en juego, no debe haber testigos silenciosos. Todos tenemos una obligación para con ellos.
La Iglesia amarla ir a ella con sinceridad integrándonos como comunidad, es comprender a la luz de la Palabra de Dios, las viscisitudes de la historia de los seres humanos. Sociedad visible la Iglesia vive y actua como! fermento y alma de la sociedad¡, que debe renovarse en Cristo y transformarse en familia de Dios. Al buscar su propia salvación, la Iglesia no solo comunica la vida divina al ser humano, sanando y elevándolo a su dignidad, sino robusteciendo así la actividad cotidiana de un sentido y una significación más profundos.
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