domingo, 10 de enero de 2010

Nuestra Madre


QUE REINE NUESTRA MADRE MARÍA
"Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje."

San Mateo 2,10-11

Los magos de oriente se llenaron de alegría al ver la Estrella. Pero mayor fue su alegría cuando en brazos de la Estrella de la Mañana vieron al Rey de Reyes, Jesucristo.San Mateo2,1-12

Acércate a esta Estrella con amor y devoción, pues nunca la encontrarás a solas. Ella anuncia el amanecer del Sol de toda Justicia. Siempre con Ella está su Hijo. Pues Ella no hace otra cosa que mostrarnos siempre y en todo lugar a su Hijo y no gasta su tiempo en otra cosa que en acercarnos a Jesús.
“Yo soy la Madre del noble amor, del casto y santo temor, del piadoso alivio y del suavísimo consuelo. Por lo cual, al oír mi nombre, regocíjate de todo corazón. Inclínate con respeto y salúdame con alegría, porque al honrar a la Madre honras también al Hijo que tiene a Dios por Padre. Yo soy María, la Madre de Jesús, y este será por siempre mi nombre. ¿Y quién es Jesús? Es el Cristo, el Hijo del Dios vivo, el Salvador del mundo, el Rey del Cielo y de la tierra, el Señor de los ángeles y el Redentor de los fielesm el Juez de vivos y muertos. … Ponme a mí y a Jesús como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo. Si estás de pie o sentado, si ruegas, lees, escribes o trabajas, que Jesús y María estén con frecuencia en tus labios y siempre en tu corazón.” (Tomás de Kempis. Imitación de María)



El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Angel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".


Dios te ha favorecido, le dijo el Angel a María. Gabriel no solo le comunicaba la que sería su vocación: ser Madre de Dios, sino además le anunciaba que Dios la amaba y la cuidaba con especial esmero. ¿Y no se alimentarán los hijos de esos favores? Claro que si. Desde aquel día también sus hijos nos favorecimos, pues por su "Si" nos vino la Salvación. Por su Si se abrió el Cielo de nuevo y las puertas del Paraíso nunca mas se cerraron.

¿Somos conscientes de cómo nos ha favorecido Dios por el Si de María? A veces actuamos como si no lo fuéramos.

Los cristianos y la mayoría de los pueblos occidentales hemos sido favorecidos por Dios con el conocimiento del Hijo Único de Dios: Jesucristo. Se nos ha comunicado la Salvación. Hemos sido bautizados en nombre de la Trinidad. Se nos ha revelado el rostro paterno de Dios, el Ungido de Dios y el Espíritu del Señor. Conocemos al Dios Uno y Trino. Sabemos que el sufrimiento de este mundo no es querido por Dios y que Dios no se goza con repartir sufrimientos . Hemos conocido la Misericordia de Dios y nos hemos alimentado con su Cuerpo y su Sangre. Sabemos que El vino al mundo como Hombre Verdadero para cargar con nuestras debilidades, pecados y miserias. Sabemos que El nos alivia y nos consuela ... Sin embargo pareciera que occidente se ha olvidado de todo eso. Nos hemos olvidado de Dios y de que hemos sido favorecidos y en lugar de salir a anunciar a los pueblos que aún no lo conocen, la buena Noticia de la Salvación, corremos tras las modas, el dinero, lo efímero, lo vano, lo terrenal, lo caduco … Y cuando no lo tenemos, buscamos un dios a nuestra medida para que nos solucione los problemas económicos y nos “prospere” … Y cuando caminamos por la calle nos comportamos como desconocidos, como ignorantes de que todos somos hijos de Dios, de que todos somos hermanos, de que por cada uno Dios quiso morir en la Cruz y Resusitar para darnos Vida y Vida en abundancia ...

¿A que tememos? ¿A no ser aplaudidos? ¿A no ser triunfadores en el mundo? ¿A no ser reconocidos? ¿Cómo es que dejamos perder nuestros valores cristianos? ¿Cómo es que no tememos el no ser santos? ¿Cómo es que no tememos el no revestirnos de los sentimientos de Cristo? ¿Cómo es que no tememos el no ser inmaculados miembros del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia? … ¿Cómo es que tantos que se dicen católicos cuando les preguntan sobre el aborto dicen que es un “tema privado” y “que hay que respetar las posiciones” ????

¡Despierta! ¡No temas Cristiano! porque Dios te ha favorecido. Porque tienes una Madre que es la Madre de Dios. Un Dios que es Verdad, Camino y Vida. Que se hizo uno de nosotros no para parecerse a nosotros sino para que nosotros nos parezcamos a El. Y eligió una Madre que se parecía mas a El que a nosotros, para que aprendamos que aunque no seamos dioses podemos ser divinizados por el Amor de Dios.


“Pero tú me sacaste del vientre materno; me hiciste reposar confiado en el regazo de mi madre. Fui puesto a tu cuidado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre, mi Dios eres tú”
(Salmos 22:9-15)

“...como un niño tranquilo en brazos de su madre,
así está mi alma dentro de mí.”
(Salmo 131,2)


Ella nos ama como nos ama Dios. Porque su Corazón está unido al de Nuestro Señor.
Ella nos ama con amor de eternidad y dulzura de Cielo. ¿Por qué temes?

¡Sal y dile al mundo que no temes! Pues tienes un Padre Dios que con infinito amor te cobija y aún en medio de las dificultades de la vida El está allí.

Y al pie de esas dificultades y cruces esta tu Madre que te ama mas allá de toda comprensión y que solo Dios lo sabe. ¡No temas!

Tienes a una Madre misericordiosa y buena que quiere que seas Santo. ¡Desea ser Santo! ¡No hay otro objetivo en la vida!



La maternidad divina de María está basada en las enseñanzas de los Evangelios, en los escritos de los Padres y en la definición expresa de la Iglesia. S. Mateo (1:25) testifica que María "dio a luz a su primogénito" y que El fue llamado Jesús. Según S. Juan (1:15) Jesús es la Palabra hecha carne, la Palabra que asumió la naturaleza humana en el vientre de María. Como María era verdaderamente la madre de Jesús, y Jesús era verdadero Dios desde el primer momento de su concepción, María es en verdad la madre de Dios. Incluso los Padres más antiguos no dudaron en extraer esta conclusión, como puede verse en los escritos de S. Ignacio , S. Ireneo , y Tertuliano . El conflicto de Nestorio que negaba a María el título de "Madre de Dios" fue seguido por las enseñanzas del Concilio de Efeso, que proclamó que María era Theotokos en el verdadero sentido de la palabra.

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