miércoles, 5 de octubre de 2011

Aparte

"Jesús rezaba aparte" (Lc 9,18). La oración encuentra su fuente en
el silencio y la paz interior; es ahí dónde se manifiesta la gloria de Dios
( Lc 9,29). Porque, cuando cerremos los ojos y los oídos, cuando nos
encontremos dentro en presencia de Dios, cuando liberados de la agitación
del mundo exterior estemos dentro de nosotros mismos, entonces veremos
claramente en nuestras almas el Reino de Dios. Porque el Reino de los
cielos o, si se prefiere, el Reino de Dios, está en nosotros mismos: es
Jesús nuestro Señor quien nos lo dijo (Lc 17,21). Sin embargo, los
creyentes y el Señor rezan de modo diferente. Los servidores, en efecto, se
acercan al Señor en su oración, con un temor mezclado de deseo, y la
oración se hace para ellos un viaje hacia Dios y hacia la unión con Él, que
los alimenta de su propia sustancia y los fortalece. ¿ Pero Cristo, cuya
alma santa es el mismo Verbo de Dios, cómo va a rezar? ¿ Cómo el Maestro va
a presentarse en una actitud de petición? Si lo hace ¿no es que después de
haber revestido nuestra naturaleza, quiere instruirnos y mostrarnos el
camino que, por la oración, nos hace subir hacia Dios? ¿ No quiere
enseñarnos que la oración contiene en su seno la gloria de Dios?

No hay comentarios:

Publicar un comentario