viernes, 7 de octubre de 2011
Cristiano
Ser misioneros forma parte de nuestro ser cristianos”, por un lado “las misiones que marcan las reflexiones en nuestras comunidades”, por el otro “es también el mes del Rosario, de antigua tradición, que nos invita a una vida de oración contemplativa”. “se complementan porque necesitamos una vida espiritual intensa y oraciones para vivir testimoniando a Jesús Resucitado y anunciarlo a las personas de nuestro tiempo”,además de vencer el mal. Especialmente indicando que somos “esencialmente misioneros”. La misión fundamental de la Iglesia “es siempre la de anunciar la Palabra de Dios que resuena en el corazón de los fieles, testimoniada y vivida, que debe aparecer en toda la vida del pueblo de Dios”. “Todos nosotros nos convertimos en seguidores y misioneros partiendo de la Gracia que recibimos de Dios a través del Santo Bautismo”. “A partir del conocimiento de la Gracia de Dios, adoptada en el corazón de los que buscan la solidez de la revelación divina en sus vidas, se percibe la necesidad de la misión”. “Ser misionero es, en primer lugar, un gran compromiso que el cristiano asume a favor de la realización del Reino de Dios, en el que las criaturas creadas por Él deben proclamar y dar testimonio de su propia fe, llevando al conocimiento de todas las personas la Palabra de vida que cura, libera y salva” “Ser misioneros es, antes que nada, el acto de asumir la fe en su plenitud, en una dinámica viva de acogida de la propia vocación”. “En estos tiempos ES NECESARIO “En el discernimiento de 'los signos de los tiempos', ver la necesidad de una 'nueva evangelización' y la valentía de proclamar lo que creemos y lo importantes que son los valores anunciados por los misioneros”.Todo es Tierra de Misión, se piensa que para ser misioneros “es necesario entrar en una orden religiosa y profesar los votos para ser enviados a una tierra lejana y trabajar en la evangelización de los hermanos”.Obviamente, “existe este tipo de trabajo misionero en la vida de la Iglesia”, gracias a “nuestros hermanos que dan su propia vida en el anuncio y testimonio del Evangelio en lugares en los que Cristo no ha sido anunciado todavía”.La misión, sin embargo, es inherente “a todos los bautizados”, y “debemos actuar como verdaderos misioneros en el entorno en el que vivimos, comenzando por nuestra familia y comunidad, en la que ejercitamos nuestro apostolado”.Santa Teresita del Niño Jesús, “no salió nunca del Carmelo, pero fue una gran misionera, aleccionada por sus continuas oraciones, por su espíritu misionero que llevaba como inquietud en su corazón y desde lo profundo de su corazón.
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