El Misionerismo requiere que la persona sepa abrirse al amor y que sea éste la principal motivación de su actuar en la vida, ya que la persona que no ama no se realiza humanamente, queda en estado de subdesarrollo.
El Misionerismo es un llamado de Dios. No sólo se trata de conocer y adherirse a una doctrina, a unas verdades, y tratar de ser buenos y honestos. Es mucho más que esto: es encontrarse con Dios, percibir Su mirada y escuchar Su voz: «Sígueme» en el mundo personal, familiar, empresarial y social para la evangelización de las empresas y de sus familias, a fin de que la gente Lo conozca, Lo trate y establezca una amistad con Él; con el auténtico Dios del amor.
Para que el Misionerismo dé sus frutos en el despertar de las conciencias es indispensable que sea asimilado como una "convicción" en la vida del ser humano, de tal manera que sea la base, el fundamento y punto de partida de pensamientos y conductas presentes y futuras, es decir, que sea una filosofía configuradora de su existencia que le dé una visión global de la vida, del mundo, de Dios y de los otros.
● El amor fraterno y el Misionerismo
El Misionerismo es una filosofía que erradica de la vida personal, familiar y empresarial el individualismo a ultranza que nos ahoga y que nos niega la posibilidad de ver más allá de uno mismo.
En el Misionerismo Dios es el socio principal de la empresa. Toda empresa que asuma el Misionerismo podrá vivir el amor fraterno, es decir, la solidaridad
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