sábado, 14 de abril de 2012

Donación

El Misionerismo exige la vivencia diaria y enriquecedora de las propias convicciones cristianas y la donación personal amorosa al otro, sea éste miembro de la familia o de la empresa. Esta conciencia de ser-para-los-demás redundará en el beneficio de todos los que participan en un proyecto y que tienen fines comunes.

Hacer coincidir "Misionerismo y empresa", es aceptar que la empresa puede ser una "comunidad de personas", es decir, una persona moral en todo el sentido de la palabra, formada por personas. Por consiguiente, a la empresa le es propio el concepto de amor fraterno promovido por el Misionerismo, ya que es a través del amor que la persona se realiza, al ser el amor el acto supremo de la voluntad.

El amor fraterno es la actitud esencial que debe gobernar en la empresa para la reducción de las desigualdades y la realización personal y familiar. Los graves problemas familiares y sociales encuentran su raíz profunda en la falta de amor, y la empresa como entidad económica que influye a la sociedad no está ajena a esta ruptura.

Miles de acciones se realizan a diario dentro de las empresas. Acciones de interrelación personal que pueden quedarse en un simple "satisfago una necesidad a través de ti". Algunas de estas acciones son la reciprocidad e intercambio: la información, el diálogo, la participación como la búsqueda del bien del otro, con el fin de que el otro quiera también mi bien. Ya con ello, la empresa mejora su ambiente laboral y la proactividad de sus integrantes

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