"El mal se devora a sí mismo,
pero si el mal no lo combatimos con el bien
aparecerá nuevamente bajo otra forma diferente".
El capitalismo se devora a sí mismo porque no está fundamentado en el amor. Es la sin razón de la depredación del más grande al más chico sin tomar en cuenta al ser humano para nada. Sólo se toman en cuenta las mejoras de la persona en cuanto a factores de mercado, competencia y exigencias políticas y sociales derivadas de los factores anteriores, pero no en cuanto a razonamientos antropológicos del ser humano.
El Socialismo también se devora a sí mismo, porque tampoco está fundamentado en el amor. Busca ayudar al hombre, pero sin tomarlo en cuenta. Por lo cual exige del mismo una productividad donde difícilmente se puede ver cuál va a ser su destino. Si produce poco o mucho no redunda en satisfacciones personales, no toma en cuenta sus necesidades, sino que todo se supedita al Estado, con lo cuál la motivación para trabajar es muy baja. Pero sobre todo, el Socialismo niega y prohíbe la relación del hombre con su Creador. En el fondo se convierte en la justificación de la lucha de poder político y económico en las altas esferas, en los lugares donde se encuentra y no toma al hombre en cuenta para nada.
Es inmoral, aberrante y peligrosa para la humanidad la existencia de los desequilibrios económicos extremos existentes en la actualidad.
El dinero tiene un valor importante en nuestra vida; nos da seguridad y tranquilidad a nosotros y a nuestros hijos, pero debemos reubicar el verdadero significado del dinero como medio y no como un fin.
Lo paradójico es que el dinero en excesiva abundancia también es malo para el que lo posee. El dinero per se, en exceso, también es malo para el ser humano si no se utiliza para el bien, como por ejemplo generar riqueza para dar trabajo y ayudar a los demás.
El dinero es fuente de conflictos internos entre familiares y de conflictos externos entre socios, clientes, personas deshonestas, etc. Coarta la libertad en la toma de decisiones, pues se basa en principios humanos y se rige por principios económicos de status, de relaciones, etc., muchas veces aberrantes para la humanidad.
San Juan de la cruz dice en sus poesías: "Para poseerlo todo no hay que poseer nada". Entonces es lógico pensar que en el plano material, el que posee todo, no posee nada y no posee nada de lo realmente valioso para el ser humano que es la Trascendencia; y no posee nada porque por todo lo que posee, está sujeto a muchas cosas materiales de tal forma que no es dueño de sí mismo, sino que las cosas lo poseen y las circunstancias lo dominan.
La vida está llena de grandes paradigmas; para valorar las cosas, primero necesitamos sufrir para conseguirlas y cuando las conseguimos las vemos de una forma diferente de cómo, por herencia, suerte o regalo se nos dan. El refranero popular tan sabio es pocas veces escuchado: "Padre millonario, hijo banquero, nieto pordiosero". Estoy seguro que todos conocemos muchos casos de personas cuyas grandes fortunas sus hijos despilfarraron precisamente por no saber el valor de las cosas.
Así mismo nos pasamos muchas veces la vida tratando de ser los más importantes, los más poderosos, a costa, muchas veces, de mucho sufrimiento para nosotros o para los demás y sobre todo para nuestras familias sin cuestionarnos profundamente si vale la pena.
La Biblia nos dice: "De qué le sirve al hombre ganar todo el dinero del mundo si pierde la eternidad" Mc 8, 36.
Frases y párrafos anteriores muy sencillos de leer, pero de una gran profundidad sobre la cual todos deberíamos reflexionar muy profundamente.
Dios nos da talentos no solamente para que los disfrutemos, sino para que con ellos ayudemos a nuestros semejantes.
El dinero como medio es una gran bendición, como fin es una aberración.
La Misión busca la concientización del valor del "ser" per se y no el valor del ser por el "tener".
Pudiera parecer de sentido común que las personas debiéramos tomar conciencia de la Trascendencia y tratar de caminar hacia ella, a través de todos los medios a nuestro alcance, pero desafortunadamente "el sentido común es el menos común de los sentidos". Es por ello que, el gran riesgo que corre la humanidad es que los grandes representantes del Capitalismo o del Socialismo quieran imponer a la humanidad, como de hecho ya lo están haciendo su visión de modus vivendi, su Nuevo Orden Mundial, por medio del cual, el ser humano se convierte solamente en un medio para las aspiraciones de un pequeño grupo de personas, representantes de cada una de las dos actuales formas económicas de vida.
Si realmente queremos recuperar el control de nuestras propias vidas, si queremos una sociedad diferente a la que tenemos, si queremos cambiar nuestro mundo por un mundo mejor, el único camino es encontrar una nueva filosofía de vida social y económica, donde el ser humano debe ser el fin y no un medio y debe estar basada en el amor, y lógicamente el único amor verdadero es el amor a Dios y a través de Él a nuestros semejantes
sábado, 28 de abril de 2012
Alcanse
"El mal se devora a sí mismo,
pero si el mal no lo combatimos con el bien
aparecerá nuevamente bajo otra forma diferente".
El capitalismo se devora a sí mismo porque no está fundamentado en el amor. Es la sin razón de la depredación del más grande al más chico sin tomar en cuenta al ser humano para nada. Sólo se toman en cuenta las mejoras de la persona en cuanto a factores de mercado, competencia y exigencias políticas y sociales derivadas de los factores anteriores, pero no en cuanto a razonamientos antropológicos del ser humano.
El Socialismo también se devora a sí mismo, porque tampoco está fundamentado en el amor. Busca ayudar al hombre, pero sin tomarlo en cuenta. Por lo cual exige del mismo una productividad donde difícilmente se puede ver cuál va a ser su destino. Si produce poco o mucho no redunda en satisfacciones personales, no toma en cuenta sus necesidades, sino que todo se supedita al Estado, con lo cuál la motivación para trabajar es muy baja. Pero sobre todo, el Socialismo niega y prohíbe la relación del hombre con su Creador. En el fondo se convierte en la justificación de la lucha de poder político y económico en las altas esferas, en los lugares donde se encuentra y no toma al hombre en cuenta para nada.
Es inmoral, aberrante y peligrosa para la humanidad la existencia de los desequilibrios económicos extremos existentes en la actualidad.
El dinero tiene un valor importante en nuestra vida; nos da seguridad y tranquilidad a nosotros y a nuestros hijos, pero debemos reubicar el verdadero significado del dinero como medio y no como un fin.
Lo paradójico es que el dinero en excesiva abundancia también es malo para el que lo posee. El dinero per se, en exceso, también es malo para el ser humano si no se utiliza para el bien, como por ejemplo generar riqueza para dar trabajo y ayudar a los demás.
El dinero es fuente de conflictos internos entre familiares y de conflictos externos entre socios, clientes, personas deshonestas, etc. Coarta la libertad en la toma de decisiones, pues se basa en principios humanos y se rige por principios económicos de status, de relaciones, etc., muchas veces aberrantes para la humanidad.
San Juan de la cruz dice en sus poesías: "Para poseerlo todo no hay que poseer nada". Entonces es lógico pensar que en el plano material, el que posee todo, no posee nada y no posee nada de lo realmente valioso para el ser humano que es la Trascendencia; y no posee nada porque por todo lo que posee, está sujeto a muchas cosas materiales de tal forma que no es dueño de sí mismo, sino que las cosas lo poseen y las circunstancias lo dominan.
La vida está llena de grandes paradigmas; para valorar las cosas, primero necesitamos sufrir para conseguirlas y cuando las conseguimos las vemos de una forma diferente de cómo, por herencia, suerte o regalo se nos dan. El refranero popular tan sabio es pocas veces escuchado: "Padre millonario, hijo banquero, nieto pordiosero". Estoy seguro que todos conocemos muchos casos de personas cuyas grandes fortunas sus hijos despilfarraron precisamente por no saber el valor de las cosas.
Así mismo nos pasamos muchas veces la vida tratando de ser los más importantes, los más poderosos, a costa, muchas veces, de mucho sufrimiento para nosotros o para los demás y sobre todo para nuestras familias sin cuestionarnos profundamente si vale la pena.
La Biblia nos dice: "De qué le sirve al hombre ganar todo el dinero del mundo si pierde la eternidad" Mc 8, 36.
Frases y párrafos anteriores muy sencillos de leer, pero de una gran profundidad sobre la cual todos deberíamos reflexionar muy profundamente.
Dios nos da talentos no solamente para que los disfrutemos, sino para que con ellos ayudemos a nuestros semejantes.
El dinero como medio es una gran bendición, como fin es una aberración.
La Misión busca la concientización del valor del "ser" per se y no el valor del ser por el "tener".
Pudiera parecer de sentido común que las personas debiéramos tomar conciencia de la Trascendencia y tratar de caminar hacia ella, a través de todos los medios a nuestro alcance, pero desafortunadamente "el sentido común es el menos común de los sentidos". Es por ello que, el gran riesgo que corre la humanidad es que los grandes representantes del Capitalismo o del Socialismo quieran imponer a la humanidad, como de hecho ya lo están haciendo su visión de modus vivendi, su Nuevo Orden Mundial, por medio del cual, el ser humano se convierte solamente en un medio para las aspiraciones de un pequeño grupo de personas, representantes de cada una de las dos actuales formas económicas de vida.
Si realmente queremos recuperar el control de nuestras propias vidas, si queremos una sociedad diferente a la que tenemos, si queremos cambiar nuestro mundo por un mundo mejor, el único camino es encontrar una nueva filosofía de vida social y económica, donde el ser humano debe ser el fin y no un medio y debe estar basada en el amor, y lógicamente el único amor verdadero es el amor a Dios y a través de Él a nuestros semejantes
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