miércoles, 6 de junio de 2012

Doctrina

La base doctrinal y espiritual de la misión es el Amor, porque Dios es Amor y porque sólo el amor sacará a este mundo adelante y lo elevará a un nivel superior de conciencia. Dentro de este marco referencial del amor, cabe destacar que el alma de la Misión es la MISERICORDIA, que es una faceta del Amor. La Misericordia nos debe ayudar a perdonar a todos los que consciente o inconscientemente le han hecho mucho daño al mundo. Sólo la Misericordia, sólo el perdón, sólo la reconciliación, sólo el juzgar el acto y no la persona, sólo el entender que si estuviéramos en el mismo lugar y en las mismas condiciones que todos los que han actuado mal, habríamos hecho lo mismo que ellos, hará que nuestra civilización dé el salto cuantitativo y tenga la evolución debida para que entremos en ese nuevo nivel de conciencia trascendente que nos lleve a la civilización del amor. El mundo no tendrá paz, hasta que venga a Mi Misericordia. Esta nueva etapa en nuestra civilización, no podemos traer lastres que nos anclen a la anterior. Cuando se quiere superar un vicio, cuando se quiere cambiar de vida, hay que ver hacia delante y anclarse en nuevos principios y fundamentos, en nuevas motivaciones. Sabiendo lo dolorosa y negativa que ha sido nuestra anterior condición de vida, hay que iniciar esta nueva etapa partiendo de una base sólida, como es la misericordia, que nos garantiza el éxito. La Misericordia que tiene Dios con los hombres que están arrepentidos y le piden perdón. La Misericordia que debemos de tenernos los unos con los otros, pues aunque muchos nos han hecho daño, nosotros también o bien no hemos hecho el bien que debíamos hacer, o bien hemos hecho el mal que no queríamos hacer. Para aplicar en la Misión, tenemos que reconocernos pobres pecadores, tenemos que reconocer que fuera del tronco de Dios nada somos, tenemos que reconocer nuestros propios errores y entender que al igual que nosotros, los demás también han equivocado su camino en mayor o menor medida, por acción y por omisión. La aplicación en la Misión empieza por amarnos los unos a los otros, perdonarnos los unos a los otros, ayudarnos los unos a los otros. EN ESENCIA DAR Y DARNOS LOS UNOS A LOS OTROS, es EL SECRETO para llegar a la verdadera civilización, la Civilización del Amor. La civilización actual surge de seres humanos abrumados por el pecado original y este lastre nos liga a toda una serie de errores, pues como barro que somos nuestro punto de partida se inclina más hacia el mal, y el bien es el premio que tenemos y debemos conseguir. Sin embargo, igual que por una mujer vino el pecado al mundo, por una Mujer, Dios mandó a su hijo a redimir el mundo. Por un hombre salimos del Paraíso, y por un Hombre Dios nos dió la posibilidad de regresar a él. En nuestra civilización, el máximo exponente del amor de Dios, es la cruz, pues es a través del sufrimiento que se llega al verdadero amor. En la nueva Civilización…En la Civilización del Amor la Misericordia será el máximo exponente. En la plenitud de los tiempos mandó Dios a su hijo para la remisión de los pecados de los hombres. En el final de los tiempos nos manda Dios su Misericordia, como antesala para la evolución de la conciencia de los seres humanos. De Polonia saldrá la chispa que preparará al mundo para Mi segunda venida (Diario de Sta. Faustina Kowalska). Sólo Dios Padre sabe el día y la hora, pero también de vez en cuando por amor, nos envía Dios mensajes a través de sus profetas o elegidos. "El mundo no tendrá paz hasta que venga a Mi Misericordia" nos dijo Jesús a través de Sta. Faustina. En la plenitud de los tiempos La Cruz, es el símbolo de nuestra civilización, pues representa el misterio del Amor, a través del sufrimiento. En la Civilización del Amor, la Misericordia será el símbolo máximo, pues representa o simboliza, el misterio de la Gloria de Dios a través del Perdón. Sólo la Misericordia sacará este mundo adelante. Para la Misericordia no hay culpables pues culpables somos todos, unos por acción y otros por omisión. El mundo está como está por la acción y la inacción de los que lo conforman. Todos lo que pensaban que el mundo podía rodar mientras a ellos no les afectara, se deberán de dar cuenta que el mal ya los alcanzó. La Misericordia del Norte con el Sur, del Este con el Oeste, del Capitalismo con el Comunismo, confluye en la Misión (que en esencia es la palabra y el amor de Dios) y esto abrirá la puerta que el mundo necesita hacia una nueva Civilización, la Civilización

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