jueves, 31 de enero de 2013

El el 31 de enero celebramos la fiesta del Atleta de la Fe San Juan Bosco, recordando su fallecimiento en 1888. Un santo cuya vida fue un derramar constante de milagros, en medio de un don gigantesco de guía y formación de jóvenes y adolescentes. Juan tenía una cantidad inigualable de dones: dueño de un físico superdotado, podía derrotar a deportistas profesionales en medio de proezas que sorprendían a todos. Actor inspirado, su talento para la comedia y el drama atraía a niños y adultos. Pero su amor por Jesús, a través de Maria Auxiliadora, supo darle a su vida un giro sorprendente. En pocos años se transformó en un imán que atraía a las multitudes, que sabían de los milagros sorprendentes que lo rodeaban, signo de su santidad.  Sus sueños proféticos, de los que se cuentan 159 en forma documentada, adelantaron muchas cosas que ya han ocurrido, y muchas otras que están pendientes de ocurrir. El más famoso, sin dudas, es el de las dos columnas, verdadero anticipo de la historia que espera a la iglesia y al mundo.

miércoles, 30 de enero de 2013

Asistencia

La conciencia de que la Iglesia, "a ejemplo de Cristo, siempre ha sentido a través de los siglos, el deber de servir a los enfermos y a los que sufren, parte de su misión, la enfermedad viene a ser un signo de condición humana, hace tomar conciencia de la contingencia y despierta la necesidad de ayuda del Todopoderoso., que es el consuelo de los que sufren en la fe, es su escudo una roca, al ofrecer atención y cuidado desinteresado a la persona que sufre  la fe y caridad se necesitan mutuamente. Todo esto tiene  en cuenta que "el carácter salvífico del ofrecimiento del sacrificio, vivido en comunión con Cristo, da la fuerza de la paciencia, espera activa superación de las situaciones-límite del ser humano..  Sensibilizar al pueblo de Dios y a toda la sociedad, en la asistencia a los enfermos a valorizar el sufrimiento, involucrará la solidaridad con los marginados y dolientes de este mundo, dará fuerza  y explicación acerca de la relación dinámica entre el Dios justo y el sufrimiento. Sobre todo entenderá que el compromiso con  los pobres significa plantear las cosas en un terreno sólido. Será presencia y acción salvadora para todos los seres humanos. Se dice a las comunidades cristianas y a las familias religiosas que el  acercamiento, o vivencia íntegra del sufrir hace presente el Reino de Dios, así como favorecer el trabajo del voluntariado.  Es necesario promover la formación espiritual y moral de los que ofrecen  cuidado en  la salud, recordar la identidad con  el dolor no tiene significados relacionados con el tiempo, sino que involucra a cada ser humano, en todas las latitudes y en todas las épocas históricas. En  la era moderna, además del dolor físico se asiste a un empeoramiento de las patologías “del espíritu”, relacionadas a las emociones, como es la depresión que surge en tiempos de crisis , que actualmente experimenta gran parte del mundo. Aparece igualmente un fuerte aumento de las enfermedades crónicas degenerativas del sistema nervioso, tales como la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia senil..  La asistencia a la salud con frecuencia se enfrenta a decisiones éticas importantes, o ante pacientes para quienes no se vislumbran posibilidades de curación o incluso que han llegado al final de su camino terrenal. En las zonas más remotas del mundo, los servidores de la salud puede verse obligado a estar ante un enfermo condenado a muerte por la simple falta de medicamentos y de equipos básicos. Son algunas de las muchas situaciones en las que la fe y la oración son fundamentales para guiar a quienes cuidan de los enfermos, y para darles la fuerza para seguir desempeñando con abnegación y convicción su propia misión pertenece a la esencia misma de la redención.

jueves, 24 de enero de 2013

Por tu Palabra echaré las redes.

Entregar el anuncio explícito de Jesucristo a los seres humanos, es decir, el anuncio del nombre de Jesús, Hijo de Dios, y de la acción salvadora que Dios realiza por medio de su Pascua. En el primer anuncio de lo que trata es de proclamar y proponer el mensaje nuclear del Evangelio (kerigma) a quienes no conocen a Jesucristo, también a quienes un día lo conocieron pero se alejaron de Él, o a quienes creyendo que lo conocen viven la vida cristiana de una manera rutinaria y sin fuerza de interpelación para los hombres que les rodean. Se trata, en definitiva, al hacer el “primer anuncio”, de suscitar un interés tan especial y singular por Jesucristo que les pueda llevar a una adhesión viva a Él, adhesión que les haga descubrir el verdadero sentido de su vida o los remueva y les haga ver que tienen que vivir de Aquél (Piedra angular 1ª Pedro 2,4-8; Efesios 2,20) en donde no peligra que vengan “vientos o tempestades” ya que la casa, nuestra vida,
está construída sobre "Roca firme"....La nueva Evangelización desde la Palabra de Dios.
La Iglesia contemporánea ha mostrado un especial interés en hablar de su misión en términos de “nueva evangelización” y ésta entendida como “transmisión de la fe”. De hecho, el Sínodo  octubre 2012 abordó este tema, el Papa Benedicto XVI ha creado expresamente un Dicasterio romano para la Nueva Evangelización ,encontramos cómo comprende la Iglesia que en el momento actual su misión consiste en una “nueva evangelización”.
El Espíritu Santo lleva adelante en la historia, contando con la humanidad y las energías del cosmos, le cabe a la Iglesia una misión específica: ofrecer a quienes no forman parte de la comunidad cristiana, la fe, el Evangelio, la revelación, la visión apocalíptica del Reino de Dios, las celebraciones sacramentales. El Sínodo lo denomina con dos expresiones: “nueva evangelización” y “transmisión de la fe”.

Centrando

Juventud centrando nuestra mirada en Cristo: “Para ti la vida es Cristo”. Ciertamente esa es la implicación en la Pastoral Juvenil; y a partir de ahí, cualquier cosa que podamos decir será un eco de la gran noticia de Cristo, libertador y sanador de los jóvenes.

Solemos repetir con frecuencia que para poder dirigirnos al joven de nuestros días, necesitamos primero conocerle. ” Ciertamente eso es necesario, pero también ellos deben saber:“También vosotros daréis testimonio”. Así se aborda con realismo y sin miedo a la verdad, la situación de partida ante el hecho religioso del joven actual.

Si queremos conocer al joven de nuestros días, tenemos que ir más allá del dato sociológico. Necesitamos conocer en profundidad a Jesucristo, ya que solo en Cristo conoceremos en profundidad al joven. Esta clave teológica es importantísima para poder interpretar lo que nos dicen las encuestas. Y aunque soy consciente de que a quienes no tengan fe les costará entenderlo, conviene recordar que esta convicción enlaza con lo mejor de nuestra tradición espiritual.  Ejemplo, decía la propia Santa Teresa de Jesús: “A mi parecer, jamás acabamos de conocernos si no procuramos conocer a Dios”.
 
Hace cincuenta años los padres conciliares reunidos en el Concilio Vaticano II, proclamaban: “Bajo la luz de Cristo, imagen de Dios invisible, primogénito de toda la creación, el Concilio habla a todos para esclarecer el misterio del hombre.” (‘Gaudium et Spes’ nº 10). Medio siglo después, se vuelve a reconocer y a proclamar: ¡En Cristo, y sólo en Él, se revela y se descubre el corazón del joven!
 
 El motivo principal por lo que está costando que el Evangelio resuene en el corazón de los jóvenes, es porque nosotros mismos tenemos todavía un déficit importante para llegar al Corazón de Cristo, y conocer en Él su designio de misericordia hacia todos nosotros, jóvenes evangelizadores y jóvenes evangelizados. Y es que verdaderamente necesitamos conocer la realidad joven desde Cristo y en Cristo, porque como decía San Bernardo: “El desconocimiento propio genera soberbia, pero el desconocimiento de Dios genera humildad 

martes, 15 de enero de 2013

Nueva

Evangelizar quiere decir dar testimonio de una vida nueva, trasformada por Dios”. Que la vida nueva en Cristo nos permita superar estos tiempos de inquietud y de incertidumbre para muchos. Un signo de ello es el entusiasmo con que miles de adolescentes y jóvenes  hacen suya la Misión Joven, como un tiempo de esperanza y de encuentro con el Señor.

 “Peregrinación en los desiertos del mundo contemporáneo, llevando consigo solamente lo que es esencial: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni dos túnicas, como dice el Señor a los “El gozo y la esperanza, la tristeza y la angustia del ser humano de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de toda clase de afligidos, son también gozo y esperanza, tristeza y angustia de los discípulos de Cristo, y nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón” (GS 1)apóstoles al enviarlos a la misión, sino el evangelio y la fe de la Iglesia”. Corresponde el deber de recibir nuestras enseñanzas con espíritu de fe y amor filial, deseosos de ponerlas en práctica.

Dios encomienda a los seres humanos diferentes misiones personales en la vida, sin que ello envuelva pertenecer a estados inferiores. Es la diversidad propia de los miembros del Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia .

 Sobre esta vocación particular, confiada por Dios a cada uno de vosotros, está vuestro llamado a ser hijos de Dios, vuestra condición de cristianos . Es la unidad propia del Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia y que encuentra recordar los principios cristianos básicos que han de orientar el paso de las condiciones actuales hacia un orden social más conforme con la voluntad del Creador y con la naturaleza de las cosas.

sábado, 12 de enero de 2013

Caminos por andar

 “Algo nuevo está naciendo”," hay esperanza y caminos por andar",se muestra principalmente un análisis de la situación actual en el foco principalmente en los pequeños cambios que se están produciendo con motivo de la profunda crisis económica mundial que estamos atravesando. El aumento de la solidaridad y el voluntariado, la familia como principal agente solidario, el interés creciente por la cualificación profesional, la austeridad y sobriedad como valores deseables, el aumento de las expresiones de insatisfacción, un creciente rechazo social de la corrupción, un lento crecimiento de la llamada “banca ética” o una lenta recuperación del trueque son algunos de los movimientos que, se están suscitando en nuestra sociedad actual.
Lo que se quiere transmitir es “esperanza en medio de la gravedad de este crisis económica que  se está viviendo”. “Sin negar lo evidente estamos viendo que hay principios de experiencias que invitan a una cierta esperanza, ya que algunos sectores de la sociedad ya han puesto en marcha nuevas iniciativas para afrontar esta situación de crisis en mejores condiciones y aprovechar más responsablemente las posibilidades del momento. Son iniciativas humildes pero que significan y proclaman, a quien desee oírlo, que fecha que servirá para reflexionar sobre esta delicada realidad que por un lado ayuda a construir sueños, pero a la vez tiene un rostro de injusticia y de falta de oportunidades.
 No hay duda de que este mundo nuevo que la Iglesia propone a la sociedad, no es más que lo que Cristo hizo. El amor de uno al otro es lo que guía a la Iglesia, y no solo a la jerarquía, sino también a todo el pueblo de Dios que es la Iglesia realmente. Aquí está el milagro del amor, que es sin lugar a dudas lo que se menciona. La Iglesia responde a todas las áreas del desarrollo humano, de todos los seres humanos.
 Sigamos soñando, porque los que tienen sueños, tienen fe. ¿Quien no ha soñado un día que puede hacer algo un poco mejor?  Si tiene fe en que saldrá, con esfuerzo, es porque cree. Quien gana el pan con el sudor de su frente que a menudo parece demasiado amargo, siente un sabor especial, una nutriente especial, y eso es un signo maravilloso del amor.
 Aquellos que siguen soñando es porque tienen un sueño. Deben seguir esperando por aquello que tienen que esperar, ya que Dios no les dejará nunca solos, ¡Nunca! Dios está con nosotros, Dios camina con los migrantes, ya que él mismo ha sido un extraño en su tierra, que se vio obligado a huir cuando estaba cerca de la muerte.
La solidaridad es ciertamente un deber, ya que es el amor. Si decimos que amamos a Dios, debemos amar a los demás, porque ese es el mandamiento que Jesús nos dejó. Es un deber e incluso un placer hacer el bien en el nombre de Dios. Y meterse la mano en el corazón para decir “te voy a dar una mano”. Sabemos muy bien que lo que hacemos hoy por el otro, luego el otro mañana sin duda lo hará por mí o incluso por otro que esté necesitado. Porque la solidaridad crece de vez en vez y de mano en mano.
Se sabe muy bien cuán solidarios son nuestros migrantes frente a las necesidades de alguno que está en dificultad, porque saben que un día les puede tocar a ellos y no estarán solos.  Para aquellos que tienen la oportunidad de echar una mano a un inmigrante necesitado o en dificultad, ¡bendito sea el Señor! Porque Él mismo los toca con su gracia para hacer el bien, para ser solidarios, ya sea por el amor de Dios como por el respeto a la dignidad de la persona humana. Esto está absolutamente de acuerdo con lo que Cristo nos pide.

viernes, 11 de enero de 2013

Vino

La mañana iniciada con una solemne celebración eucarística en la que hay bautismos y el sacramento del matrimonio renovamos votos. Luego vino la continuación de la celebración litúrgica  que mejor que familiarizarnos con Dios ,cuando nuestra familiaridad nos acerca a Dios en abandono tierno y confiado! especial cuidado en que tal sea nuestra familiaridad con la Santa Eucaristía . Al final, la voz de uno de los formadores  invitó a los presentes a pasar a la sala de festejos, que se encontraba al frente de la capilla.
Hacía mucho frío las fotografías fueron tomadas en la fachada de la Iglesia. Las fotos reflejan muy bien la alegría que supusieron aquellos momentos y el ambiente que reinó entre quienes nos encontrábamos ahí. Ciertamente no aparecen todos/as algunos por trabajo, no pudieron estar presente. Un álbum familiar que podemos agradecer y ofrecer como regalo de año nuevo a todos nuestros amigos, familiares, bienhechores y a los miembros de la comunidad de San Mateo Atenco –Puebla que siempre nos acomapañan con sus oraciones.
“¡ Aquí y allá, misioneros juntos!”. Es el lema que me llena de entusiasmo por el trabajo misionero que se realiza en unión con los hermanos/as.Antes, durante 22 años ha sido en  Centro-SUR América . Territorios bastante diversos pero con un motivo preferencial el Evangelio.
Las alturas y los abismos dan testimonio,
Todos los ángeles y todas las estrellas.
Es el hijo de Dios y el Señor.
Id a llevar el anuncio en sus comarcas,
Que la paz se multiplique en su país. 
Que la paz de tu hijo nos vuelva a llevar en nuestro país,
Con seguridad, como hemos venido.
Y cuando su poder sobrepasará el mundo,
Que nos visite y que santifique nuestra tierra.

miércoles, 9 de enero de 2013

Elemento

 Uno de los elementos más maravillosos que Jesús trajo a nuestras vidas es el amor de Dios, ya que con ello, como hoy nos los dice el apóstol, llega también a nuestro corazón la paz; una paz profunda de saber que él está con nosotros y que con nosotros caminará hasta que lleguemos a la casa del Padre. Para que este amor permanezca en nosotros, nos dice el texto de hoy, que debemos vivir de la misma forma que Jesús vivió, es decir, haciendo la voluntad del Padre, observando su ley y permaneciendo en su amor. Esta es la clave que crea en nosotros la paz, pues, quien vive haciendo la voluntad de Dios, vive en él y él vive en nosotros. Por eso no tememos y vivimos con tranquilidad.

Una vida llena de Dios será una vida en paz y de alegría pues ésta es una vida llena de amor. No nos desanimemos en el camino del Evangelio, en el seguimiento de Cristo, en buscar con todas nuestras fuerzas el hacer su voluntad, cierto que no siempre es fácil, sin embargo, busquemos complacer a nuestro amado Dios en todo lo que podamos.  La recompensa de esto será siempre la paz interior y una felicidad maravillosa que Dios mismo creará en nuestra vida y en nuestros ambientes. Vivamos como Jesús vivió.

Señor, tu inconmensurable amor ha echado fuera de mí mis grandes miedos, el miedo a la muerte, pues sé que solo es la entrada a la eternidad contigo, el miedo a la desaprobación de la gente, pues lo que más me importa es lo que tú piensas de mí, sin embargo, reconozco que aún hay temores arraigados y de los cuales estoy seguro de que la razón es que no he dejado que la seguridad de tu amor penetre hasta esas áreas; por eso, Dios mío, te entrego mis temores y te pido que los tornes en un derramamiento profundo y sanador por tu gran amor.

martes, 8 de enero de 2013

Impreso.

 Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz,mientras dure la luna.
 La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios.
El progreso científico y los adelantos técnicos enseñan claramente que en los seres vivos y en las fuerzas de la naturaleza impera un orden maravilloso y que, al mismo tiempo, el hombre posee una intrínseca dignidad, por virtud de la cual puede descubrir ese orden y forjar los instrumentos adecuados para adueñarse de esas mismas fuerzas y ponerlas a su servicio.
Pero el progreso científico y los adelantos técnicos lo primero que demuestran es la grandeza infinita de Dios, creador del universo y del propio hombre. Dios hizo de la nada el universo, y en él derramó los tesoros de su sabiduría y de su bondad, por lo cual el salmista alaba a Dios en un pasaje con estas palabras: ¡Oh Yahvé, Señor nuestro, cuán admirable es tu nombre en toda la tierra!. Y en otro texto dice: ¡Cuántas son tus obras, oh Señor, cuán sabiamente ordenadas![2] De igual manera, Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, dotándole de inteligencia y libertad, y le constituyó señor del universo, como el mismo salmista declara con esta sentencia: Has hecho al hombre poco menor que los ángeles, 1e has coronado de gloria y de honor. Le diste el señorío sobre las obras de tus manos. Todo lo has puesto debajo de sus pies.
Sin embargo, en lo más íntimo del ser humano, el Creador ha impreso un orden que la conciencia humana descubre y manda observar estrictamente. Los hombres muestran que los preceptos de la ley están escritos en sus corazones, siendo testigo su conciencia. Por otra parte, ¿cómo podría ser de otro modo? Todas las obras de Dios son, en efecto, reflejo de su luz

Multiplicación

Observemos el abandono confiado de los discípulos a la providencia de
Dios en las necesidades más grandes de la vida y su desprecio hacia una
existencia lujosa: eran doce y tenían sólo cinco panes y dos peces. No se
preocupaban de las cosas del cuerpo; se dedicaban con celo a las cosas del
almas.No guardaron para ellos estas provisiones: se las dieron en
seguida al Salvador cuando se las pidió. Aprendamos de este ejemplo, a
compartir lo que nosotros tenemos con los que están necesitados, aunque
tengamos poco. Cuando Jesús les pide los cinco panes, no dicen: "¿qué nos
quedará para más tarde? ¿De dónde sacaremos lo que nos hace falta a
nosotros?" Obedecen en seguida... Tomando pues los panes, el Señor los
partió y les confió a los discípulos el honor de distribuirlos. No quería
solo honrarlos con este santo servicio, sino que quería que participaran en
el milagro, para que fueran testigos bien convencidos y no olvidaran lo que
habían visto con sus ojos. Por ellos hace sentar a la gente y distribuye
el pan, con el fin de que cada uno de ellos pueda dar testimonio del
milagro que se realizó entre sus manos. Todo en este acontecimiento
el lugar desierto, la tierra desnuda, poco pan y pescado, la distribución
de las cosas sin preferencia, cada uno que tiene tanto como su vecino
 todo esto nos enseña la humildad, la frugalidad, y la caridad fraterna.
También amarnos unos otros, tenerlo todo en común entre los que sirven al
mismo Dios, es lo que nos enseña nuestro Salvador.

lunes, 7 de enero de 2013

Género

La ideología de género no respeta para nada la propia naturaleza en la que Dios ha inscrito sus huellas: soy varón, soy mujer, por naturaleza. Lo acepto y lo vivo gozosamente y con gratitud al Creador. No. Relacionar con la naturaleza, y por tanto con Dios, mi identidad sexual es una esclavitud de la que la persona tiene que liberarse, según esta ideología equivocada. De aquí viene un cierto feminismo radical, que rompe con Dios y con la propia naturaleza, tal como Dios la ha hecho. Un feminismo que se va extendiendo implacablemente, incluso en las escuelas. La iglesia católica es odiada por los promotores de la ideología de género, precisamente porque se opone rotundamente a esto. “Ahora bien, si no existe la dualidad de hombre y mujer como dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad preestablecida por la creación” .
Una de las realidades más bonitas de la vida es la familia. La familia según su estructura originaria, donde existe un padre y una madre, porque hay un varón y una mujer, iguales en dignidad, distintos y complementarios. Donde hay hijos, que brotan naturalmente del abrazo amoroso de los padres. La apertura a la vida prolonga el amor de los padres en los hijos. Donde hay hermanos, y abuelos, y tíos, y primos, etc. ¡Qué bonita es la familia, tal como Dios la ha pensado! Dios quiere el bien del hombre, y por eso ha inventado la familia.
Aunque la ideología de género intenta destruirla, la fuerza de la naturaleza y de la gracia es más potente que la fuerza del mal y de la muerte. La familia necesita la redención de Cristo, porque Herodes sigue vivo, y no solo mata inocentes en el seno materno, sino que intenta mentalizar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes con esta ideología, queriendo hacerles ver que hay “otros” tipos de familia.
El Hijo de Dios nació y vivió en una familia y santificó los lazos familiares. La fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret en el contexto de la Navidad ha sido una preciosa ocasión para dar gracias a Dios por nuestras respectivas familias, que son como el nido donde hemos nacido o donde crecemos y nos sentimos amados. Una ocasión para pedir por las familias que atraviesan dificultades, para echar una mano a la familia que tengo cerca y cuyas necesidades no son sólo materiales, sino a veces de sufrimientos por conflictos de todo tipo. La fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret, compuesta por Jesús, María y José se ha convertido en una oportunidad para reafirmar que solo en la familia, tal como Dios la ha instituido, encuentra el hombre su pleno desarrollo personal y, por tanto, la felicidad de su corazón. En la familia está el futuro de la humanidad, en la familia que responde al plan de Dios.

Encuentro

A Zacarías, le dice que Juan “será grande delante del Señor” (Lc 1, 15). A María, le dice que Jesús “será grande” (Lc 1, 32), sin términos de comparación ni limitación. El epíteto “grande” es reservado para Dios en el Antiguo Testamento.  

A Zacarías le dice que Juan “será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre” (Lc 1, 15). Su concepción es el fruto del encuentro de Zacarías e Isabel (Lc 1, 23-24). A María, le dice que Jesús será concebido del Espíritu Santo: “El Espíritu Santo te cubrirá con su sombra” (Lc 1, 35), es Dios quien baja, es una nueva creación.  

Zacarías, en su cántico, expresa que Juan será “profeta del Altísimo” (Lc 1, 76). A María, le dice que Jesús será llamado “Hijo del Altísimo” (Lc 1, 32), “Hijo de Dios” (Lc 1, 35).
Juan Bautista tiene la misión de hacer “volver a los hijos de Israel al Señor su Dios” (Lc, 1, 16). Jesús tiene la misión de ser el rey mesiánico de un nuevo pueblo de Dios (Lc 1, 32-33), su pueblo.
 Que te despiertes cada mañana con la acción de gracias en tus labios y en tu corazón, reconociendo que todo es don, que todo es bendición (Sal 138, 1).

Hoy consagraré una a una las áreas de mi vida, le diré a Jesús que todo le pertenece a él, y le pediré que me enseñe a honrarlo con el modo en que administro cada cosa que me ha encargado.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón.
Como María, todo por Jesús y para Jesús.

ALERTA.

 Que tu amistad con Dios sea fuerte y sana. Que ese amor sea a la vez consuelo y reto mientras luchas por encontrar el camino en el año nuevo (Jn 21, 15-19).

 Que tu visión interior sea transformada para que puedas ver más claramente tu propio viaje con toda la humanidad como un viaje de paz, esperanza y unidad (Nm 24, 15-17;Jn 20, 20).

 Que Dios sea alguien en el que te puedas apoyar en los momentos débiles y dolorosos. Que conozcas a Dios como tu roca, tu refugio, tu fuerza, tu consuelo y apoyo (Sal 94, 18).

 Que seas consciente de todos los lugares por los que te llevan tus pies en el nuevo año. Que conozcas qué bellos son los pies del mensajero que anuncia la buena noticia (Is 52,7).

 Que no tengas miedo a las preguntas que oprimen tu corazón y tu mente. Que las acojas y esperes pacientemente el día en que encontrarán contestación (Mt 11, 3).
Que seas el que da la bienvenida con una sonrisa a los que te estrechen tu mano; las manos que extiendas a todo el mundo te bendecirás con su presencia (Lc 7, 36-50).
 Que sea tuyo el regalo de la reverencia por todas las cosas creadas. Que te enfrentes con valentía y entusiasmo a la responsabilidad de preservar y cuidar la belleza de la tierra (Sir 42, 15; 43, 33).

 Que el manantial de la compasión mane profundamente dentro de ti hasta que puedas probar las lágrimas de tus hermanos (2Cor 1, 3-7).

Que tu espíritu esté abierto y alerta para descubrir la voluntad de Dios para ti. Que tu oración sea de sabiduría, orientación y profundo entendimiento del camino de Dios para ti (Lc 1, 26-38)
Señor, tú eres lo más importante para mí, y aunque todo se vea gris y alterado, estoy convencido de que por tu amor y tu tierno cuidado, siempre estás pendiente de mí.
Dame la oportunidad de encontrarte en el tiempo en que hago oración, pero también déjame descubrirte en lo cotidiano de mi vida, para poder descubrir cómo cumplir tus mandatos y hacer tu santa voluntad.

domingo, 6 de enero de 2013

Levántate tu fe te ha salvado

 Lc. 17,19
Reiterar la cercanía espiritual a todos los enfermos , expresando a cada uno la solicitud y el afecto.
 "Acoger con generosidad y amor cada vida humana, sobre todo la de los débiles y los enfermos, el cristiano expresa un aspecto esencial de su testimonio evangélico siguiendo el ejemplo de Cristo, que se inclinó sobre los sufrimientos materiales y espirituales del ser humano para sanarlos".
Un énfasis en los 'sacramentos de curación', es decir, en el sacramento de la penitencia y la reconciliación, y en el de la unción de los enfermos, "que culminan de manera natural en la comunión eucarística".
El pasaje de la curación de Jesús a los diez leprosos, de quienes solo uno le agradeció, se recuerda que esta escena "ayuda a tomar conciencia de la importancia de la fe para quienes, agobiados por el sufrimiento y la enfermedad, se acercan al Señor". "Dios, por medio de su Hijo, no nos abandona en nuestras angustias y sufrimientos, sino que está junto a nosotros, nos ayuda a llevarlas y desea curar nuestro corazón en lo más profundo".
"La fe del único leproso que regresa enseguida junto a Jesús, para manifestarle su reconocimiento, deja entrever que la salud recuperada es signo de algo más precioso que la simple curación física, es signo de la salvación que Dios nos da a través de Cristo, y que se expresa con las palabras de Jesús: 'Tu fe te ha salvado'".
 El binomio entre salud física y renovación del alma lacerada ayuda a comprender mejor los 'sacramentos de curación'". Uno de ellos, el sacramento de la penitencia, "nos une a Él con profunda amistad. Él, con su gran amor vela siempre y en cualquier circunstancia sobre nuestra existencia y nos espera, para ofrecer a cada hijo que vuelve a Él, el don de la plena reconciliación y de la alegría".
Jesús no solo ha enviado a sus discípulos a curar las heridas, sino que quiso instituir un sacramento específico: la unción de los enfermos. Debemos darle un mayor valor al mismo y no considerarlo un ‘sacramento menor’, ya que este, "acompañado de la oración de los presbíteros, (permite que) toda la Iglesia encomienda a los enfermos al Señor sufriente y glorificado, para que alivie sus penas y los salve".

Vinculada

 ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?  Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor. » (Lc 1, 43-45)   La veneración de María es su fe que es íntimamente vinculada a la maternidad de María: no se les puede separar. La fe está al servicio de la maternidad y la maternidad divina no se explica sin la fe. Se trata de una adhesión a la Palabra de la manera de Abraham, quien creyó contra toda evidencia y fue bendecido por el don de su hijo.  

La fe es la actitud característica de María: su existencia es bajo la señal de su Fiat inicial verdadera opción fundamental  que ilumina todo lo demás. Es prueba también la alabanza de la mujer en la multitud (Lc 11, 27) que Jesús corrige, la bienaventuranza es la de aquellos que oyen la palabra de Dios y la guardan:
“Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que lactaste. Y él dijo: Antes bienaventurados
    María nos enseña a ser “epifanía” del Señor
La luz que en Navidad brilló de noche, iluminando la gruta de Belén, donde María, José y los pastores permanecieron en adoración silenciosa, resplandece hoy y se manifiesta a todos. La Epifanía es un misterio de luz, representada de manera simbólica por la estrella que ha guiado la jornada de los Reyes magos. No obstante, la verdadera fuente de luz, “la Aurora nos visitará desde lo alto” (Lc 1, 78), es Cristo.

La Epifanía, se pone de manifiesto también el misterio de la Iglesia y su dimensión misionera, que es llamada a irradiar en el mundo la luz de Cristo, reflejándose en ella como la luna refleja la luz del sol. Las antiguas profecías que tratan de la ciudad santa de Jerusalén, como la bella profecía de Isaías que acabamos de escuchar, se han realizado en la Iglesia: “¡Levántate Jerusalén! Resplandece : ha venido tu luz, . Andarán las naciones a tu luz y los reyes al resplandor de tu amanecer y sobre ti será vista su gloria. (Is 60, 1-3). Es lo que deberán realizar los discípulos de Cristo: formados por Él para vivir en el estilo de las Bienaventuranzas, deberán llevar a todos los hombres a Dios, a través del testimonio del amor: “Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5, 16).

Escuchando las palabras de Jesús, nosotros, miembros de la Iglesia, no podemos no percibir toda la insuficiencia de nuestra condición humana, marcada por el pecado. La Iglesia es santa pero está compuesta de hombres y mujeres con sus límites y sus errores. Sólo Cristo, dándonos el Espíritu Santo, puede transformar nuestra miseria y renovarnos continuamente. Es Él la luz de las naciones, lumen gentium, que escogió encender al mundo a través de su Iglesia (Concilio Vaticano II, Lumen gentium, n.1).

¿Cómo será esto?, podemos preguntarnos retomando las palabras que la Virgen dirigió al Arcángel Gabriel. Es precisamente la Madre de Cristo y de la Iglesia la que nos da la respuesta: por su ejemplo de disponibilidad total a la voluntad de Dios “fiat mihi secundum verbum tuum" (Lc 1, 38), nos enseña a ser “epifanía” del Señor, en la apertura de corazón con la fuerza de la gracia y en la fiel adhesión a la palabra de su Hijo, luz del mundo y último fin de la historia.